Desde hace varios años, Haití enfrenta una grave crisis de seguridad y gobernabilidad provocada por la emergencia de grupos armados que controlan gran parte de su territorio. En los últimos meses, se ha generado una escalada en la violencia propiciada por estas bandas, a través de asesinatos, violaciones y saqueos, principalmente en Puerto Príncipe, la capital del país. Allí, el 80% del terreno se halla controlado por estos grupos y la violencia se expande de manera continua, lo que ha producido, junto con desastres naturales como huracanes, inundaciones, sequías y terremotos, una grave crisis humanitaria.

El control de bandas en zonas rurales y urbanas y en los sistemas de transporte ha contribuido a debilitar los medios de subsistencia. Además, el Estado ha perdido gobernabilidad y capacidad de brindar servicios básicos a la población, que, junto con la escasez de fondos, han generado la ausencia de asistencia efectiva.
Según fuentes oficiales de las Naciones Unidas, la inseguridad alimentaria afecta a 5,7 millones de personas, el número de desplazados alcanza los 1,4 millones de personas en un año y 1,5 millones de personas no tienen de acceso a la educación.
«La respuesta humanitaria sigue contando con recursos muy insuficientes y el acceso humanitario es cada vez más difícil», asegura António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, en su último informe sobre la misión política de la ONU en Haití, BINUH.
Elecciones en postergación constante
Guterres destaca que las elecciones atrasadas continúan siendo urgentes, y es que en Haití hace más de diez años no se celebran comicios presidenciales. Actualmente, el país se encuentra dirigido por un gobierno de transición, cuyo mandato finaliza el próximo 7 de febrero.
“Deseamos que se respete el calendario electoral, la primera vuelta de las elecciones está prevista para el 30 de agosto y la segunda para principios de diciembre”, declaró el representante especial de la ONU para Haití, Carlos Ruiz Massieu.
Sin embargo, frente al panorama que azota al país insular, muchos críticos dudan acerca de la factibilidad de las elecciones en un clima de intensa violencia y seguridad.
Mujeres y niñas, blancos recurrentes de violencia
Niñas y mujeres se reportan como las principales afectadas por la crisis en Haití; Médicos Sin Fronteras alertan sobre un alarmante aumento de víctimas de múltiples formas de violencia sexual, entre ellas violaciones colectivas. Según informes de esta organización, casi una de cada cinco supervivientes atendidas en la clínica de MSF ha sufrido múltiples incidentes de violencia sexual y de género.

En adhesión, la cifra de personas atendidas ha pasado de una media de 95 ingresos al mes en 2021 a más de 250 en 2025. Asimismo, el 57% de las víctimas denunció agresiones por miembros de grupos armados, a menudo en el contexto de agresiones grupales, siendo así que más de 100 pacientes denunciaron haber sido violentadas por 10 o más agresores a la vez.
A pesar de esto, el número de denuncias continúa siendo bastante bajo a causa del miedo, que a su vez genera impunidad y traumas, socavando la dignidad de las víctimas.
Naciones Unidas toma cartas en el asunto
Haití ya recibió el apoyo de la ONU; agencias humanitarias otorgan ayuda a las comunidades más devastadas. Según esta organización, el Plan de Respuesta Humanitaria para 2026 solicita 880 millones de dólares para ayudar a 4,2 millones de personas.
En adhesión, en los últimos días se ha creado la Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas en Haití (UNSOH) con el objetivo de brindar asistencia logística y operativa a la Fuerza de Represión de las Bandas (GSF, por sus siglas en inglés), agencia de la ONU encargada de apoyar a la policía nacional haitiana, la cual actualmente se encuentra desbordada, en miras de poner freno a la violencia emitida por los grupos armados.
“Esperamos sinceramente que el despliegue de la Fuerza de Represión de las Bandas permita mejorar la situación en materia de seguridad”, expresó Carlos Ruiz Massieu.

Asimismo, en días recientes el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas prorrogó de forma unánime el mandato de la Oficina Integrada de Naciones Unidas en Haití (BINUH) por un año. Esta agencia se dedica a la mediación política, la defensa de los derechos humanos y la coordinación de la respuesta internacional a los avances de la violencia instaurada por las bandas armadas en el país insular.
En la sesión, Ericq Pierre, representante de Haití ante la ONU, declaró la importancia de reducir la violencia “de manera gradual” y enfatizó en la imperiosa necesidad de “proteger a la población, restaurar el estado de derecho y crear las condiciones para la estabilidad institucional mediante el diálogo”.
En definitiva, la crisis en Haití requiere de consenso nacional y apoyo del sistema internacional. A su vez, es de suma importancia el avance del proceso policial y la firme defensa de los derechos humanos.
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