El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó la realización de ejercicios militares aéreos de alistamiento en su área de responsabilidad, en paralelo al despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln en Medio Oriente, en un contexto de creciente tensión regional con Irán y sus aliados. La combinación entre maniobras aéreas y presencia naval refuerza la señal de disuasión estadounidense y amplía el margen operativo de Washington ante un escenario volátil.

La Novena Fuerza Aérea de Estados Unidos (AFCENT) informó que llevará adelante un ejercicio de varios días destinado a demostrar la capacidad de desplegar, dispersar y sostener poder aéreo de combate a lo largo de la región bajo jurisdicción del CENTCOM. Según el comunicado oficial, las maniobras buscan validar procedimientos para el movimiento rápido de personal y aeronaves, operaciones desde ubicaciones contingentes, sostenimiento logístico con huella mínima y comando y control multinacional integrado en un teatro extenso y complejo.
El anuncio se produce mientras el portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de escolta, incluidos destructores con misiles guiados, navegan en Medio Oriente bajo control operativo de la Quinta Flota de EE.UU., aportando una capacidad de proyección aérea embarcada que se suma al poder aéreo basado en tierra. Desde Washington, el despliegue fue presentado como una opción estratégica adicional para el presidente Donald Trump, en momentos en que la administración elevó la presión política y económica sobre Teherán.

“El ejercicio demuestra que nuestros aviadores pueden dispersarse, operar y generar salidas de combate bajo condiciones exigentes, de manera segura y precisa, junto a nuestros socios”, afirmó el teniente general Derek France, comandante de AFCENT y del Componente Aéreo Conjunto del CENTCOM. De acuerdo con el mando aéreo, todas las actividades se desarrollarán con aprobación de los países anfitriones y en coordinación con autoridades civiles y militares de aviación, subrayando el respeto por la soberanía y la seguridad operacional.
En términos operativos, el énfasis en la dispersión no es menor. La doctrina apunta a reducir vulnerabilidades frente a ataques de precisión, misiles o drones, un aprendizaje acelerado por los conflictos recientes en Europa y Medio Oriente. Operar desde múltiples puntos, con equipos reducidos y ciclos logísticos más ágiles, busca asegurar continuidad de operaciones incluso bajo presión, algo central en un entorno donde Irán y actores asociados han demostrado capacidad para amenazar bases, rutas marítimas y nodos críticos.
El telón de fondo político-militar agrega densidad al anuncio. Medios internacionales reportaron advertencias cruzadas entre Washington y Teherán, con funcionarios iraníes asegurando estar preparados para responder a cualquier ataque estadounidense o israelí. A la vez, grupos aliados de Irán en la región, como milicias en Irak y los hutíes en Yemen, emitieron señales de posible escalada, incluyendo amenazas a la navegación en el mar Rojo. En ese contexto, la presencia del Abraham Lincoln amplía la paleta de opciones de EE.UU., desde misiones de disuasión hasta eventuales operaciones de ataque.
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