Tras las recientes tensiones en torno a la cuestión del Ártico, legisladores demócratas y republicanos en el Capitolio de Estados Unidos manifestaron preocupación ante la posibilidad de que la administración de Trump avance nuevamente en planes militares vinculados a Groenlandia sin una consulta previa al Congreso, según dos fuentes familiarizadas con la situación.

Según trascendió de un informe de la agencia Reuters, los congresistas habrían advertido al secretario de Estado, Marco Rubio, y a otros altos funcionarios que podrían iniciar un proceso de destitución contra el presidente Trump en caso de una intervención militar en la isla. La advertencia refleja la sensibilidad política y constitucional que rodea cualquier acción militar de gran escala.
Sin embargo, internamente, desde la administración estadounidense, se sostiene que nunca se consideró seriamente un escenario de toma militar de Groenlandia, lo que apunta a una diferencia entre las percepciones del Congreso y la versión oficial del Ejecutivo.
En este sentido, el debate se inscribe en un contexto más amplio marcado por las reiteradas declaraciones de Trump desde el inicio de su segundo mandato, en las que afirmó que Groenlandia debería formar parte de Estados Unidos por razones de seguridad. El mandatario se refirió a la supuesta presencia de submarinos rusos y chinos en la zona y a riesgos estratégicos en caso de un conflicto armado.
Firme con los intereses de Estados Unidos, Trump mantuvo una reunión con el secretario general de la OTAN
Consecuentemente, estas afirmaciones generaron un fuerte rechazo tanto en Groenlandia, donde autoridades y residentes se oponen mayoritariamente a cualquier integración a Estados Unidos, como en Europa, donde la iniciativa no recibió respaldo político.

En paralelo, el presidente estadounidense mantuvo recientemente una reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Según el informe, las conversaciones incluyeron un posible acuerdo orientado a reforzar el papel de la Alianza Atlántica, ampliar el acceso de Estados Unidos a recursos estratégicos y limitar la presencia de Rusia y China. No obstante, se aclaró que dicho proyecto no contempla la transferencia de soberanía de Groenlandia, sino el despliegue de sistemas de defensa antimisiles en la isla.
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