Japón y Filipinas firmaron un nuevo acuerdo de defensa que permite la transferencia fluida de material logístico entre sus fuerzas armadas, en un contexto regional marcado por crecientes tensiones geopolíticas con China. El entendimiento se inscribe en el proceso de profundización de la cooperación militar bilateral y forma parte del impulso más amplio de Tokio para ampliar sus relaciones de seguridad en el Indo-Pacífico.

En este sentido, el acuerdo establece un marco para el suministro mutuo de munición, combustible, alimentos y otros materiales, y contribuye a la implementación del Acuerdo de Acceso Recíproco (RAA), firmado en 2024. Dicho instrumento habilita a las fuerzas armadas de ambos países a ingresar legalmente y realizar operaciones en el territorio del otro, reforzando la interoperabilidad militar.
Esta profundización de la relación bilateral entre ambos países se vio intensificada en los últimos años mediante la donación de embarcaciones y equipamiento a la Guardia Costera y la Marina de Filipinas por parte de Japón. También se abordó la posible adquisición de buques de guerra de segunda mano y sistemas de defensa aérea japoneses, en un intento por fortalecer las capacidades defensivas de Manila.
Japón y Filipinas buscan contrarrestar la coerción de China
La finalidad principal de estas medidas apunta a contrarrestar la coerción china en el Mar de China Meridional, donde ambos países enfrentan reclamaciones territoriales de Pekín. Durante la firma del acuerdo, la canciller filipina Theresa Lazaro afirmó que Tokio y Manila reconocen “el valor de promover el Estado de derecho, incluida la libertad de navegación y sobrevuelo”. China respondió con dureza, advirtiendo sobre un resurgimiento del “militarismo japonés”.

Finalmente, el acuerdo también contempla escenarios de cooperación para la evacuación de ciudadanos en el extranjero, una cláusula relevante ante un eventual conflicto regional, como una crisis en Taiwán. En este marco, el fortalecimiento de la relación Japón-Filipinas refleja una reconfiguración de alianzas en el sudeste asiático y subraya el impacto de la rivalidad estratégica entre China y sus vecinos en la arquitectura de seguridad regional.
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