La adhesión de la República Argentina al denominado “Consejo de la Paz” creado por Donald Trump, ratificado en la firma de la carta fundacional del organismo que realizó Javier Milei en el Foro Económico Mundial de Davos, puede tener ramificaciones inesperadas. Es que entre los países firmantes de esta nueva institución está Kosovo, cuya existencia no ha sido reconocida históricamente por el país ya que sienta un precedente peligroso en el reclamo diplomático por las Islas Malvinas.
La historia misma del enclave pone en disputa los principios de integridad territorial y de autodeterminación de los pueblos que se contraponen en Malvinas. Mientras que Kosovo históricamente fue parte de Serbia, el crecimiento de población de origen albanokosovar dentro del territorio de la ex Yugoslavia dio origen a pedidos de mayor autonomía o independencia de Belgrado, que fueron duramente reprimidos por la población serbokosovar y motivaron la intervención del gobierno nacionalista de Slobodan Milosevic en 1998, en un genocidio que motivó a su vez una intervención militar de la OTAN. Desde entonces Kosovo recibió la intervención de los cascos azules de las Naciones Unidas, y en 2008 declaró su independencia como un estado de mayoría albanokosovar, donde persisten las tensiones interétnicas en municipios de mayoría serbokosovar.
La decisión de Milei de sumarse al Consejo de Paz de Trump puede afectar el reclamo diplomático por Malvinas por su acercamiento a Kosovo
Actualmente la República de Kosovo es reconocida por 103 de los 193 países que integran la ONU, entre los que no están ni Serbia, Rusia, China o Argentina, que ve en este drama balcánico un eco de los reclamos de Reino Unido respecto a la autodeterminación de los isleños británicos de las Malvinas, en contraposición al principio de integridad territorial esgrimido desde Buenos Aires, según el cual el archipiélago ha sido reconocido históricamente como parte del país y forma parte de su plataforma continental. Es por eso que la decisión de incorporar a Argentina a un “Consejo de Paz” que también integra Kosovo fue señalada por algunas voces como un reconocimiento tácito que avala el principio de autodeterminación de los pueblos por encima del de la integridad territorial.
Así lo apuntó por ejemplo Andrés Dachary, secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales de la provincia de Tierra del Fuego, quien dijo en su cuenta de X: “La decisión del Presidente de adherir a la llamada ‘Junta de la Paz’ junto a la autodenominada representante de Kosovo constituye un grave y peligroso error político y diplomático”. “Ese gesto contradice de manera directa la posición oficial e histórica de la Argentina, que no reconoce a Kosovo como Estado independiente, sino como parte integrante de la República de Serbia, en defensa del principio de integridad territorial”, ahondó.
Dachary también recordó la queja en marzo de 2025 del Congreso nacional ante el acuerdo entre Londres y Kosovo para que tropas del país balcánico cumplan funciones en las Islas Malvinas, un pacto que se remonta a 2022. Un proyecto de resolución oficial de la Cámara de Diputados elevado por el legislador Jorge Neri Araujo Hernández con el fin de una condena oficial, jamás producida, al despliegue argumentó que “la República Argentina no reconoce a Kosovo como Estado, posición que se sustenta en la Resolución 1244 de la ONU de 1999 que establece que la solución a la situación en Kosovo debe ser el resultado de un acuerdo negociado y mutuamente aceptado por las partes involucradas”.

Javier Milei ya enfrentó críticas por su inédito acercamiento a Kosovo (enmarcado también en el apoyo que Estados Unidos y Donald Trump brindan a esta nación) en septiembre de 2025, cuando trascendió una fotografía de un cálido saludo con Vjosa Osmani, la presidenta de ese país no reconocido por Argentina, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. Aunque por entonces medios kosovares hablaron de una reunión bilateral entre los dos líderes, el gobierno nacional no admitió o negó el encuentro.
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