Las primeras ministras de Italia y Japón se reunieron en Tokio para pactar una asociación estratégica de cooperación en seguridad y tecnología. La visita de la mandataria italiana, Giorgia Meloni, refuerza la relación con Japón en el marco del 160° aniversario de relaciones diplomáticas entre ambos países. Asimismo, la líder japonesa, Sanae Takaichi, profundiza la relación de Tokio con Roma y Occidente para hacer frente a la presión hostil de China.

El encuentro entre las mandatarias es más que una celebración protocolaria. Representa la elevación del vínculo entre Roma y Tokio a una asociación estratégica especial. Esto responde a la necesidad de ambos Estados de buscar socios confiables para navegar el orden internacional marcado por la rivalidad sino-americana.
Una sintonía especial entre lideresas
Si Italia y Japón se asocian, no se debe únicamente al contexto geopolítico o a los intereses nacionales de ambos países. Un factor muy relevante a tener en cuenta es la sinergia particular entre las primeras ministras Meloni y Takaichi.
Ambas son las únicas mujeres líderes del G7. Además, provienen de sectores conservadores o de derecha en sus respectivos escenarios políticos nacionales y son las primeras mujeres en su cargo. Apuestan por la defensa férrea de los intereses nacionales de su nación y el alineamiento irrestricto con Occidente.
Producto de lo anterior, ambas lideresas cultivaron una química especial y desarrollaron una amistad rápidamente construida, en palabras del The New York Times. Durante y después de la visita, se refirieron la una a la otra con su nombre de pila y se dieron regalos e invitaciones. Particularmente, Takaichi aprovechó la ocasión para organizarle una celebración de cumpleaños a la mandataria italiana.
Esto es relevante puesto que la diplomacia tiende a nutrirse de la afinidad entre líderes, la cual puede potenciar o socavar una relación bilateral. En este caso, Italia y Japón se asocian para cooperar debido a la afinidad política entre Meloni y Takaichi.
En la búsqueda de la seguridad económica frente a China (¿y Estados Unidos?)
Uno de los puntos fundamentales que abordaron en Tokio las mandatarias fue la seguridad económica de ambos países. Meloni y Takaichi acordaron fortalecer la cadena de suministros de minerales críticos y tierras raras para reducir la dependencia de China. El gigante asiático controla el 70% de la producción de tierras raras, lo cual, dada su condición de rival sistémico, produce recelo en ambos países.
“Compartimos una grave preocupación por todas las formas de coerción económica y por el uso de políticas y prácticas ajenas al mercado y el uso de restricciones a la exportación que interrumpen las cadenas de suministro mundiales” ~Declaración Conjunta (Traducción del inglés)
Si bien se evitan las alusiones directas a China, las referencias son claras. El comunicado conjunto italo-japonés señala su preocupación por todas las formas de coerción económica y el uso de políticas que no son de mercado. Se expresó el malestar por las restricciones de exportación que interrumpen las cadenas globales, aludiendo a los recientes controles de Beijing sobre minerales críticos.

“En medio de la creciente preocupación internacional por las restricciones a la exportación, incluyendo minerales críticos, ambas lideresas coincidieron en fortalecer aún más la cooperación en materia de seguridad económica para mejorar la resiliencia de la cadena de suministro, incluyendo la cooperación en materia de minerales críticos” ~Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón (Traducción del inglés)
Pese a que las referencias institucionales apuntan hacia el gigante asiático, es cierto que también denotan una crítica velada a Estados Unidos. Al hacer referencia a las “distorsiones de mercado”, las mandatarias realizan una crítica subyacente al cada vez mayor proteccionismo norteamericano bajo la administración Trump.
Asimismo, más allá de los minerales, se acordó colaborar en el aseguramiento del suministro de Gas Natural Licuado, sobre todo en caso de emergencias. Esto es importante para fortalecer la seguridad energética de dos países tradicionalmente dependientes del exterior en este respecto.
El pilar de la seguridad militar: la industria de defensa cooperativa
Italia y Japón se asocian también en materia de seguridad e industria defensiva. Meloni y Takaichi se comprometieron a seguir aunando esfuerzos en proyectos como el GCAP, así como en otras áreas.
El núcleo de la cooperación militar entre Italia y Japón es el Programa Global Combat Air (GCAP por sus siglas en inglés). Se trata de un proyecto de desarrollo conjunto de un avión de combate de alta tecnología de sexta generación junto con el Reino Unido. La meta es lograr que el primer avión del GCAP se entregue para el año 2035.
Este nuevo caza sustituirá al Eurofighter Typhoon que usan Italia y Reino Unido, así como al Mitsubishi F-2 utilizado por Japón. El desarrollo de este programa responde al deseo de estos tres países de reducir su dependencia de la industria de defensa norteamericana. Según filtraciones recogidas por euronews, Tokio y Londres asumirían el 40% del coste del programa cada uno, mientras que Roma aportaría cerca del 20%.

“El GCAP no es solo un proyecto de refuerzo de la defensa; también es un proyecto de fortalecimiento industrial y tecnológico” ~Giorgia Meloni, primera ministra de Italia
Las mandatarias justifican esta asociación enfatizando en que la seguridad regional del Euro-atlántico y el Indo-pacífico están fuertemente relacionadas. La iniciativa se presenta como una respuesta a la creciente presencia militar china en el Indo-pacífico y a la invasión de Rusia en Ucrania.
También se discutieron otras áreas de cooperación militar y técnica. Se confirmó la visita de unidades de la marina italiana a Japón para 2026, facilitada por el acuerdo logístico ACSA, vigente desde 2025.
Asimismo, se abordó la creación de un panel de consulta espacial y el refuerzo de lazos entre las agencias ASI (Italia) y JAXA (Japón). Además, se incorporó una agenda de cooperación en robótica, inteligencia artificial y semiconductores aplicados a la seguridad.
Italia y Japón se asocian para navegar el entorno internacional
En conclusión, Italia y Japón estrechan sus lazos para hacer frente al caótico contexto geopolítico contemporáneo. Meloni y Takaichi reconocen que su campo de acción no se circunscribe a lo regional, sino que es de alcance global. Por esto Japón condena la invasión rusa de Ucrania e Italia denuncia cualquier movimiento asertivo de Beijing en el mar meridional y oriental de China.
“A medida que la comunidad internacional enfrenta una crisis compleja y el entorno estratégico […] se ha vuelto severo, la colaboración estrecha entre países con ideas afines se ha vuelto más importante que nunca” ~Sanae Takaichi, primera ministra de Japón (Traducción del inglés)
En este nuevo orden mundial más convulso, ambos Estados, pese a ser aliados históricos de Estados Unidos, buscan autonomía estratégica frente a la volatilidad norteamericana. Las políticas personalistas de Donald Trump y la cada vez mayor imprevisibilidad de la política exterior de Washington llevan a ambos países a asociarse estratégicamente.
En este sentido, Roma y Tokio, en lugar de competir, deciden alinear sus estrategias de desarrollo y prestigio. Un caso paradigmático se encuentra en su pugna por hacer frente a la influencia china en el continente africano. Las mandatarias acordaron coordinar el Plan Mattei italiano con la iniciativa TICAD japonesa en el continente para reducir la presencia del gigante asiático.
Todo lo anterior denota la sinergia bilateral entre ambos países no solo en el nivel estatal, sino en el nivel individual. Las mandatarias son las primeras mujeres en su cargo al mando de aliados occidentales tradicionales que deben repensar sus estrategias para navegar el entorno internacional. Para esto, se asocian estratégicamente entre sí para remar entre la competencia sino-americana, la asertividad china y rusa, así como la volatilidad estadounidense.
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