El Ministerio de Defensa Nacional de Taiwán acaba de publicar detalles sobre siete categorías de armas dentro de un presupuesto especial de defensa de US$ 39.000 millones que, en medio de las crecientes tensiones con China por la soberanía del archipiélago, buscan disuadir a Pekín. Según la información publicada, el presupuesto se centra en tres prioridades: construir un “Escudo de Taiwán” integral, utilizar la inteligencia artificial y la tecnología avanzada para acortar la cadena de destrucción y reforzar la producción nacional de defensa, además de crear una cadena de suministro no china.

El plan de adquisición abarca siete categorías, incluyendo artillería de precisión, misiles de ataque de largo alcance, sistemas no tripulados, defensa aérea y misiles antiblindaje, sistemas de mando y control e inteligencia asistidos por IA (C5ISR), equipos de apoyo de combate sostenidos y sistemas desarrollados conjuntamente entre Taiwán y Estados Unidos.
Los activos no tripulados incluyen alrededor de 200.000 drones de reconocimiento y ataque de varios tipos y más de 1.000 buques de superficie no tripulados.
Por otro lado, los principales elementos listados incluyen obuses autopropulsados M109A7, sistemas de cohetes HIMARS, municiones de merodea Altius, misiles Javelin y TOW-2B. También líneas de producción de munición y equipamiento nacionales ampliadas.
Según el ministerio, cinco sistemas clave han entrado en el proceso de notificación del Congreso de EE. UU., con revisiones para los elementos restantes en curso.
La alianza con EE.UU. se fortalece
El presupuesto especial es una respuesta a lo que el propio ministerio describió como la intensificación de la expansión militar y la presión del Partido Comunista Chino en la región.
“El presupuesto especial está destinado a garantizar una financiación estable y responder a las amenazas en el Estrecho de Taiwán”, agregó el ministerio.
Cabe recordar que, a fines de 2025, y en el marco de este presupuesto especial, Estados Unidos aprobó la venta de un paquete de armas a Taiwán por US$ 11.100 millones, el mayor trato individual en la historia de la isla.
El paquete aprobado por la administración republicana incluía sistemas de lanzacohetes HIMARS, obuses, misiles antitanque Javelin, drones kamikaze Altius y piezas para otros equipos.

China responde
En su momento, el anuncio de Washington provocó una dura respuesta de Pekín, con su portavoz de asuntos exteriores, Guo Jiakun, acusando a Estados Unidos de violar el “principio de una sola China”.
“Al ayudar a la independencia de Taiwán mediante la venta de armas, EE.UU. solo acabará perjudicándose a sí mismo. Cualquier intento de utilizar Taiwán para contener a China está condenado al fracaso”, dijo Guo.
En esta línea, China impuso a fin de año sanciones contra contratistas de defensa de Estados Unidos. Las medidas alcanzaron a 20 compañías del complejo industrial-militar estadounidense y a 10 individuos asociados a esas firmas.
Entre los nombres mencionados figuraban la unidad de Boeing en St. Louis, Northrop Grumman Systems Corporation y L3Harris Maritime Services, además de empresas vinculadas a Anduril Industries, junto con su fundador entre los ejecutivos sancionados.
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