China mantiene su decisión de no ceder espacio político, económico ni estratégico en América Latina, pese al renovado esfuerzo de Estados Unidos por reafirmar su liderazgo en el hemisferio occidental. Así lo sostiene un informe reciente del Center for Strategic and International Studies (CSIS), que advierte que la competencia entre ambas potencias en la región “apenas ha comenzado”.

En este sentido, la estrategia estadounidense, impulsada por la administración de Donald Trump, plantea como objetivo central “restaurar la preeminencia de Estados Unidos en el hemisferio occidental” y limitar la influencia de actores extrarregionales. Bajo este marco, Washington endureció su retórica hacia China, a la que señala implícitamente como su principal competidor estratégico en América Latina.
Pocos días después de la publicación de esa estrategia, el gigante asiático difundió un nuevo documento de política sobre América Latina y el Caribe, el primero en casi una década. En el texto, China se presenta como un socio histórico del Sur Global y afirma que el sistema internacional atraviesa un “cambio significativo en el equilibrio de poder”, una formulación habitual del presidente Xi Jinping para describir el declive relativo de la hegemonía estadounidense.
De acuerdo con el CSIS, el documento confirma la intención china de profundizar sus vínculos diplomáticos, comerciales y financieros en la región. Actualmente, 24 países latinoamericanos adhieren a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, y China ya es el principal socio comercial de varias economías del continente. “La estrategia de China es básicamente no ceder ni un centímetro”, señaló Ryan Berg, coautor del análisis del think tank.
La disputa entre China y Estados Unidos en la región se traslada a escenarios concretos
La disputa también se expresa en escenarios concretos. China defendió al gobierno de Nicolás Maduro frente a las presiones de Washington y cuestionó las sanciones y despliegues militares estadounidenses en torno a Venezuela, clasificándolos de “intimidación unilateral”. En diciembre, el representante chino ante el Consejo de Seguridad de la ONU reiteró la oposición de Pekín a cualquier acción que vulnere la soberanía de los Estados.

Panamá se convirtió en otro punto sensible de la rivalidad bilateral. Estados Unidos manifestó su preocupación por la presencia china en torno al Canal. A ello se suma el interés chino por reducir el número de países latinoamericanos que mantienen relaciones diplomáticas con Taiwán, una de sus principales prioridades políticas en la región.
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