El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evalúa atacar objetivos terrestres en Venezuela que vinculan con el narcotráfico, lo que llevaría hasta terreno desconocido la tensión que actualmente enfrenta con el régimen de Caracas.
Fuentes de la administración republicana consultadas por el Wall Street Journal determinaron una serie de objetivos en el territorio venezolano, que en algunos casos fueron señalados como instalaciones para el contrabando de drogas, una acusación con la que el gobierno de Estados Unidos aprobó operaciones encubiertas de la CIA en este país, a la vez que lleva adelante una operación militar con una flota compuesta por ocho buques y un submarino en las aguas del Caribe sur cercanas a la costa de Venezuela.

La flota reforzada estuvo detrás de los distintos ataques a embarcaciones supuestamente asociadas al narcotráfico, donde murieron hasta ahora más de sesenta personas cuyas identidades o vínculos con el crimen organizado no fueron difundidas. Además, en las últimas semanas, aeronaves que partieron de estos buques sobrevolaron los límites del espacio aéreo venezolano, lo que podría ser el prólogo de las agresiones a mayor escala que se anticipan.
A mediados de octubre, el mandatario anunció que la campaña por agua contra el supuesto narcotráfico que viene de Venezuela podría ser seguida por una por tierra: “No quiero decirles exactamente, pero estamos mirando a la tierra ahora porque ya el mar lo tenemos bastante controlado”.

Trump evalúa atacar objetivos terrestres en Venezuela
Los oficiales consultados por el Wall Street Journal coincidieron en que una potencial campaña aérea sobre el territorio de Venezuela se enfocaría en objetivos que califican como nexos entre cárteles de droga y el régimen de Nicolás Maduro. Aunque la administración republicana ha dicho que su objetivo es combatir el narcotráfico, tampoco cerró la puerta a un cambio de régimen en Venezuela, que podría precipitarse por una serie de bombardeos estadounidenses en el país latinoamericano.
Los potenciales objetivos terrestres incluyen puertos y aeropuertos controlados por el ejército de Venezuela donde supuestamente se trafican drogas, por lo que los ataques alcanzarían instalaciones navales y pistas de aterrizaje, de acuerdo a uno de los oficiales.

El terreno para la operación militar ha sido preparado a través de un discurso que refuerza las supuestas vinculaciones entre Venezuela y el narcotráfico. Aunque distintos funcionarios de este país han sido acusados de favorecer el tránsito de cocaína fabricada en Colombia a través de su territorio, no ha habido instituciones internacionales que destaquen el rol de Venezuela en el tráfico de fentanilo, el químico utilizado en distintas drogas como la heroína que está detrás de al menos 48.000 muertes en el país norteamericano.
“Hay un narco-estado en Venezuela dirigido por un cártel”, lo resumió el secretario de Estado Marco Rubio, una de las figuras más vocales contra el régimen de Maduro. Consultado por la prensa acerca de una posible expansión de la campaña militar, el funcionario fue claro sobre la visión que tiene su gobierno del conflicto: “Esta es una operación contra narcoterroristas, el Al Qaeda del hemisferio occidental… y tenemos que lidiar con ellos”.
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