Estados Unidos celebra elecciones de medio término el 3 de noviembre con una ajustada mayoría del oficialismo en el Congreso y en plena guerra contra Irán. El próximo martes 3 de noviembre, Estados Unidos celebra las mid-term y renueva su Congreso. Los comicios, que llegan una semana después de las elecciones en Israel, servirán para evaluar al gobierno de Donald Trump y la satisfacción de la sociedad estadounidense con la segunda gestión del republicano, en medio de la guerra contra Teherán en Medio Oriente.
Estados Unidos elegirá representantes para la Cámara de Representantes y el Senado, las dos cámaras del Congreso, en estas elecciones. Los escaños de la Cámara de Representantes serán renovados en su totalidad, por lo que se eligen 435 diputados, para un mandato de dos años. En el Senado, se renueva un tercio de los escaños, en este caso 35, y no todos los estados del país votan, en esta ocasión, para elegir a los representantes del Senado, a diferencia de lo que sucede para la Cámara de Representantes. A su vez, en algunos estados de Estados Unidos, además, se elige gobernador. Se tratan de 36, de hecho.

Actualmente, el oficialismo mantiene mayoría en ambas cámaras del Congreso. No obstante, como ha adelantado Escenario Mundial en una cobertura previa del tema, esta ventaja es un tanto escasa y limitada. En la Cámara de Representantes, el oficialismo tiene 218 escaños frente a 214 que pertenecen al Partido Demócrata, además de un diputado independiente –que suele votar con los republicanos–. Por lo que, dos escaños son los que quedan vacantes.
Para la Cámara de Representantes, los estados decisivos, según los especialistas, son Virginia y Montana. Diversos analistas consideran que los demócratas podrían obtener la mayoría en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el próximo martes 3 de noviembre, logrando que Trump pierda la mayoría parlamentaria en esta cámara.
Mientras que, en el Senado, las bancas están repartidas de la siguiente manera: 53 para los republicanos, 45 para los demócratas y dos senadores independientes –que suelen votar con los demócratas–. En esta cámara, la elección estaría más ajustada siendo un voto a voto y algunos analistas estiman, incluso, un empate técnico, que en tal caso, sería definido por el vicepresidente, JD Vance.
De hecho, la contienda en Texas estaría bastante equilibrada, ya que las encuestas muestran un empate entre los demócratas y los republicanos. Si los demócratas logran ganar los escaños necesarios para tener mayoría en el Senado en Texas sería un hecho sin precedentes, ya que desde 1994 que el Partido Demócrata no gana a nivel estatal en Texas.

La importancia de las mid-term
El verdadero valor de estos comicios es la evaluación del oficialismo. Las mid-term funcionan como un termómetro del gobierno de turno, en este caso, del gobierno de Donald Trump, que ha recibido considerables críticas y cuestionamientos internos, en medio de la guerra que lleva adelante contra Irán desde febrero de este año. De hecho, las elecciones de medio término funcionan como una especie de referéndum para el presidente y así también para el partido que está en el poder.
Si bien la participación electoral en estos comicios suele ser menor que el que se registra en las elecciones presidenciales, el resultado de las mid-term influye directamente en la política estadounidense, ya que muchas iniciativas y medidas gubernamentales deben ser aprobadas por el Congreso, ya que sin su aprobación no pueden ser ejecutadas y llevadas a cabo.
Para cualquier presidente de Estados Unidos resulta más fácil gobernar y llevar adelante su programa de gobierno, con mayoría parlamentaria en ambas cámaras del Congreso. En este sentido, un resultado favorable para el Partido Demócrata en estos comicios podría dificultar el desarrollo del plan de gobierno de Trump, tanto en el ámbito interno como externo, mientras Estados Unidos aún se encuentra en plena guerra contra Teherán en Medio Oriente.

Según los recientes registros, los índices de aprobación del presidente Trump se encuentran rozando mínimos históricos. Conforme a las últimas encuestas, el 33% de los estadounidenses aprueban su gobierno contra un 58% que lo desaprueba. Al Partido Republicano le preocupan, seriamente, estos sondeos, ya que estas proyecciones pueden impactar directamente en los resultados de las mid-term, permitiendo un reposicionamiento del Partido Demócrata y otorgándole un poder político suficiente que obligaría al Partido Republicano a sentarse a negociar con la oposición.
De hecho, según un sondeo realizado por Cygnal, los demócratas lideran la intención de voto general con un 52% frente a un 43% de los republicanos. El punto en sí es que, en este contexto de desaprobación ciudadana e intención de voto, Trump se enfrenta al Partido Demócrata en una nueva jornada electoral de medio término, donde se definirá el futuro del Congreso de Estados Unidos y así también de la política estadounidense de los próximos dos años, mientras Washington aún mantiene una guerra contra Irán en Medio Oriente y busca mantener su ajustada mayoría parlamentaria.
Te puede interesar: Medio estadounidense revela que Estados Unidos e Israel evalúan retomar los ataques contra Irán tras las elecciones en ambos países












