La OTAN puso en marcha el 16 de octubre la operación Neptune Strike 26-4, la última fase del año de sus actividades de vigilancia reforzada. El ejercicio reúne a 17 países aliados, más de 20 buques y 40 aeronaves en una serie de operaciones coordinadas que se extienden desde el Mediterráneo hasta el mar Báltico, con actividades en el Alto Norte y el Ártico previstas hasta el 5 de noviembre.

En este sentido, el despliegue tiene como principales componentes los grupos navales de Reino Unido e Italia y el Grupo de Tareas Navales Anadolu de Turquía. Bajo la conducción de las Fuerzas Navales de Ataque y Apoyo de la OTAN (STRIKFORNATO), las fuerzas participantes realizarán alrededor de 50 actividades para integrar capacidades marítimas, aéreas, terrestres y anfibias.
Según informó la Alianza, Neptune Strike busca reforzar la capacidad de coordinar fuerzas multinacionales, incluidos portaaviones, grupos expedicionarios, submarinos y aeronaves de apoyo. El objetivo es mejorar la interoperabilidad y la preparación operativa, además de proporcionar al mando aliado opciones para actuar en distintas áreas geográficas.
“Nuestra responsabilidad es garantizar que, cuando la Alianza nos llame, nuestras fuerzas estén listas para actuar conjuntamente, con rapidez, precisión y determinación”, afirmó el contralmirante Eduardo Guitian Crespo, subjefe de Estado Mayor de Operaciones de STRIKFORNATO.
Reino Unido despliega el HMS Prince of Wales en el Alto Norte y Finlandia practica en el mar Báltico
En cuanto al grupo naval británico, operará en el norte de Europa y el Ártico, encabezado por el portaaviones HMS Prince of Wales. La formación incluye al destructor HMS Dauntless y a la fragata noruega HNoMS Fridtjof Nansen, en el marco de la segunda fase de la Operación Firecrest, el despliegue británico en el Atlántico Norte y el Alto Norte.
El componente aéreo embarcado incluye cazas furtivos F-35B Lightning II, preparados para realizar misiones de combate y ataque. Durante las actividades vinculadas a Neptune Strike, los aparatos británicos y los cazas Rafale franceses efectuaron ejercicios simulados de ataque aire-tierra en Finlandia. A su vez, la Armada finlandesa practicó disparos simulados con sus baterías de misiles superficie-superficie en el golfo de Finlandia, bajo coordinación del mando aliado en el mar Báltico.

La participación británica vincula el ejercicio con la vigilancia de las rutas marítimas del Atlántico Norte y los accesos al Ártico. Sin embargo, la OTAN presenta Neptune Strike como una actividad multinacional de preparación e integración operativa, sin atribuirle un objetivo específico de confrontación con Rusia.
Italia y Turquía refuerzan el componente mediterráneo
En el Mediterráneo, el grupo de ataque italiano opera alrededor del portaaviones ITS Cavour, acompañado por el destructor ITS Andrea Doria y la fragata ITS Virginio Fasan. Los cazas F-35B y los AV-8B Harrier II embarcados en el Cavour realizan ejercicios de ataque de largo alcance con apoyo de aviones cisterna MRTT de la Fuerza Aérea francesa, que proporcionan reabastecimiento en vuelo.
La participación italiana coincide con el ejercicio Mare Aperto 2026, la principal actividad operacional de la Armada italiana, iniciada el 13 de octubre. La superposición de ambas operaciones permite que distintas unidades aliadas desarrollen actividades coordinadas en el mismo entorno marítimo.

Turquía, por su parte, participa con el Grupo de Tareas Navales Anadolu, desplegado en los mares Adriático y Jónico. Su núcleo es el TCG Anadolu, un buque de asalto anfibio con capacidad para operar aeronaves no tripuladas TB-3 y transportar infantes de marina. La formación también incluye la fragata TCG Gaziantep y el submarino TCG Gür.
El 19 de octubre, el grupo turco realizó una demostración de desembarco anfibio frente a las costas de Albania. La actividad permitió practicar operaciones desde el mar hacia la costa y reforzar la coordinación entre las fuerzas participantes.
Una operación que integra distintos dominios militares de la OTAN
Neptune Strike 26-4 también contempla la participación de los cuatro grupos navales permanentes de la OTAN, con actividades previstas en el Atlántico, el Báltico, el Alto Norte, el Mediterráneo y el sur de Europa. Estas unidades aportan buques de superficie, embarcaciones logísticas y medios especializados en contramedidas contra minas.
En total, participan Albania, Croacia, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Lituania, Noruega, Polonia, Rumania, Eslovaquia, Eslovenia, España, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos.
La distribución de fuerzas permite coordinar plataformas con funciones diferentes: los portaaviones británico e italiano aportan aviación embarcada; el grupo turco suma capacidades anfibias y sistemas no tripulados; y las unidades permanentes contribuyen a las operaciones de vigilancia y apoyo marítimo.
La actividad constituye la cuarta y última edición anual de Neptune Strike en 2026. Para la Alianza, el desafío consiste en integrar medios de distintos países y dominios operativos bajo una conducción común, manteniendo la capacidad de actuar de manera coordinada en un espacio que conecta el Mediterráneo con el norte de Europa y el Atlántico.
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