El Reino Unido confirmó que el HMS Protector, su principal buque de patrulla polar, estará fuera de servicio durante la temporada antártica 2026/27 y anunció que trabaja en las alternativas para sostener esa capacidad. La novedad quedó expuesta en una respuesta parlamentaria publicada el 19 de octubre, en la que el Ministerio de Asuntos Exteriores británico reconoció la indisponibilidad de la nave y recordó el compromiso de reemplazarla por una variante más moderna.

En este sentido, la respuesta fue emitida por Uma Kumaran, integrante del Gobierno laborista, ante una pregunta del diputado conservador Ben Obese-Jecty sobre el impacto de la ausencia del buque en el apoyo al Territorio Antártico Británico. Aunque la consulta original hacía referencia a la temporada 2025/26, el Ejecutivo confirmó que el Protector tampoco estará disponible durante el verano austral de 2026/27.
El ministerio sostuvo que el Plan de Inversión en Defensa contempla reemplazarlo para mantener la presencia y el apoyo a las actividades gubernamentales que proporciona el buque. También indicó que los funcionarios están trabajando con sus pares del Ministerio de Defensa para definir los próximos pasos, aunque no detalló un cronograma de adquisición ni una fecha para la entrada en servicio de una nueva plataforma.
Proyecto Shackleton: la capacidad polar, bajo revisión
La iniciativa recibió una señal política adicional durante un debate parlamentario sobre los intereses británicos en el Alto Norte. El 19 de octubre, la ministra de las Fuerzas Armadas, Louise Sandher-Jones, confirmó que el Gobierno lanzó el Proyecto Shackleton, destinado a estudiar las opciones de largo plazo para la capacidad de rompehielos y patrulla polar del Reino Unido.
Siguiendo esta línea, la funcionaria respondió a una pregunta sobre cuándo podría entrar en servicio un nuevo buque y qué recursos necesitaría Londres para sostener su estrategia polar. Sandher-Jones señaló que el proyecto examina precisamente esos desafíos, aunque no presentó una solución concreta ni anticipó qué tipo de plataforma será seleccionada.

El lanzamiento del proyecto no equivale a una contratación adjudicada. En septiembre, el Ministerio de Defensa ya había informado al Parlamento que el método de adquisición y el calendario exacto para reemplazar al Protector todavía debían definirse. La nueva iniciativa abre el análisis de las opciones futuras, pero la transición entre el buque actual y su sucesor continúa sin plazos públicos confirmados.
Dicha discusión también abarca las necesidades británicas en dos regiones distintas. Mientras el HMS Protector opera principalmente en la Antártida, la revisión de capacidades contempla asimismo los requerimientos del Ártico, identificado por la revisión estratégica de defensa británica como una región de creciente competencia internacional.
Una ausencia con impacto operativo para Reino Unido
El HMS Protector cumple funciones que van más allá de la navegación en aguas polares. Su despliegue permite respaldar actividades gubernamentales británicas en la Antártida, contribuir a las tareas científicas y logísticas y sostener una presencia naval vinculada con las responsabilidades del Reino Unido bajo el Sistema del Tratado Antártico.
Esta nave regresó a Devonport en octubre después de afrontar problemas técnicos durante su desplazamiento, según informaciones publicadas en el Reino Unido. La indisponibilidad para la próxima temporada obliga a Londres a evaluar cómo mantener sus actividades en la región sin contar con su buque especializado. El Gobierno, sin embargo, no detalló en la respuesta parlamentaria qué medidas concretas adoptará para cubrir esa ausencia durante 2026/27.

El antecedente inmediato muestra que la cuestión ya había requerido soluciones alternativas. Durante el verano austral anterior, las fuerzas británicas desplegadas en las islas del Atlántico Sur desarrollaron la operación Austral Endurance, que incluyó un sobrevuelo británico y cooperación con personal chileno para reforzar las capacidades de acceso y operación en un entorno exigente.
Ahora, el desafío para Londres es evitar que la falta de una plataforma dedicada genere una brecha prolongada entre temporadas. La ministra Sandher-Jones reconoció en el Parlamento la importancia de la capacidad rompehielos y afirmó que el Proyecto Shackleton estudiará alternativas para mitigar los riesgos asociados.
Te puede interesar: Reino Unido despliega el portaaviones HMS Prince of Wales con F-35 y 1.200 militares hacia el Ártico y el Atlántico Norte













