Reino Unido volverá a desplegar su principal grupo de ataque naval hacia el Ártico y el Atlántico Norte, encabezado por el portaaviones HMS Prince of Wales y con más de 1.200 militares británicos, cazas F-35B, helicópteros antisubmarinos y drones embarcados. El buque partirá este domingo 18 de octubre para iniciar la segunda fase de la Operación Firecrest, nuevamente bajo mando de la OTAN.

El portaaviones estará escoltado por el destructor antiaéreo HMS Dauntless y operará junto con fuerzas de Noruega, Dinamarca y Alemania. Según confirmó la Real Armada británica, el grupo participará en nuevas actividades de vigilancia y ejercicios aliados, incluida otra edición de la serie Neptune Strike.
El componente aéreo embarcado combina F-35B Lightning II, helicópteros Merlin Mk2 especializados en guerra antisubmarina, Merlin Mk4 de transporte y asalto, helicópteros Wildcat y drones logísticos Malloy.
La salida marca el regreso del Prince of Wales al Alto Norte después de completar en julio la primera fase de Firecrest, durante la cual el grupo británico operó frente a Noruega, Islandia y otras áreas del Atlántico Norte en ejercicios centrados en defensa aérea, guerra antisubmarina y protección de las rutas marítimas de la Alianza.
Escenario Mundial informó en junio que el HMS Prince of Wales ya había sido desplegado hacia el Ártico con cazas F-35B como parte del refuerzo de vigilancia de la OTAN. La operación que comienza ahora retoma aquella misión después de una pausa dedicada al mantenimiento de los buques y al descanso de sus tripulaciones.
F-35, guerra antisubmarina y drones en el Alto Norte
El HMS Prince of Wales, de unas 65.000 toneladas, volverá a funcionar como núcleo de una fuerza diseñada para operar simultáneamente en los dominios aéreo, marítimo y submarino. Los F-35B aportarán la capacidad de combate aéreo y ataque del grupo, mientras los Merlin Mk2 tendrán un papel central en la búsqueda y seguimiento de submarinos. Los Wildcat sumarán vigilancia de superficie y capacidad de ataque, acompañados por sistemas no tripulados Malloy para tareas logísticas.
La guerra antisubmarina viene ocupando un lugar particularmente importante en la actividad británica en la región. Antes de dirigirse al Ártico durante la primera fase de Firecrest, el HMS Prince of Wales realizó ejercicios de detección y ataque contra submarinos en el Atlántico Norte, utilizando helicópteros Merlin Mk2 y torpedos de entrenamiento Sting Ray.
La actividad continuó durante los ejercicios Dynamic Mongoose y Arctic Sentry, en los que la OTAN concentró medios navales y aéreos para vigilar las rutas que conectan el Ártico ruso con el Atlántico.

Ese despliegue también terminó generando encuentros directos con fuerzas rusas. En julio, cazas F-35B despegaron desde el Prince of Wales para interceptar un avión ruso Tu-142 que se aproximó al grupo naval y lanzó sonoboyas en sus proximidades.
Ahora Londres vuelve a enviar el portaaviones a la misma región en momentos en que la OTAN mantiene una vigilancia reforzada sobre el Mar de Noruega, el Atlántico Norte y las rutas de acceso al Ártico.
El destructor HMS Dauntless, especializado en defensa aérea, será esta vez el principal escolta británico confirmado. La nave viene de completar ejercicios en aguas del sur de Reino Unido y se integrará al grupo antes de su desplazamiento hacia el norte.
La segunda fase de Firecrest vuelve a quedar bajo mando de la OTAN
La Real Armada británica confirmó que el Carrier Strike Group operará nuevamente bajo conducción de la OTAN, con participación en la actividad de vigilancia reforzada de la Alianza y en la serie Neptune Strike. Durante la primera fase de 2026, ese esquema permitió integrar al portaaviones con fuerzas de 18 países aliados, desarrollar misiones de policía aérea y realizar ataques simulados de largo alcance con apoyo de aviones cisterna.
Escenario Mundial informó también que el HMS Prince of Wales participó con buques estadounidenses y cazas F-35 en Dynamic Mongoose 26, uno de los principales ejercicios antisubmarinos de la OTAN.
La nueva fase incluirá cooperación con Noruega, Dinamarca y Alemania, además de una escala en Oslo, donde el portaaviones albergará reuniones entre responsables militares, políticos e industriales centradas en la seguridad del norte de Europa.
El despliegue confirma además una prioridad que Londres había mantenido incluso cuando el Prince of Wales fue mencionado como posible refuerzo para otros escenarios.
Ocho meses después, esa planificación vuelve a materializarse. El HMS Prince of Wales regresará al Ártico y al Atlántico Norte con más de 1.200 efectivos, cazas furtivos, helicópteros antisubmarinos y drones, encabezando nuevamente el principal grupo de combate naval británico bajo mando de la OTAN.
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