El embajador del Reino Unido en Chile, David Concar, defendió el carácter privado de la futura conexión marítima entre Punta Arenas y las islas Malvinas durante su primera visita oficial a la región de Magallanes. El diplomático evitó confrontar directamente con el presidente de Argentina, de Javier Milei, por las críticas al proyecto, pero reafirmó que la posición británica sobre el archipiélago no ha cambiado.

En este sentido, la iniciativa contempla un viaje del buque mercante chileno Danstar, operado por Easter Island Naviera, para transportar suministros entre el extremo austral de Chile y Puerto Stanley. La empresa prevé poner en marcha la ruta durante las próximas semanas, con el objetivo de atender necesidades comerciales de los habitantes de las islas y generar oportunidades para empresarios de Magallanes.
“Se trata de una iniciativa comercial privada de origen chileno que, según entiendo, está diseñada para atender los intereses comerciales de ambas comunidades”, sostuvo Concar, en referencia a los residentes de las islas y los empresarios de la región austral. El embajador agregó que no le correspondía comentar las reacciones ni las opiniones de otros países sobre el asunto.
En declaraciones recogidas, el diplomático precisó que el Gobierno británico no participa en el proyecto naviero. “Esta no es una iniciativa comercial en la que el gobierno del Reino Unido tenga participación alguna”, afirmó. Al mismo tiempo, reiteró que Londres mantiene su postura histórica respecto de la soberanía del archipiélago y el respaldo al derecho de autodeterminación de sus habitantes.
Cooperación naval y vínculos de Reino Unido con Magallanes
La visita de dos días incluyó encuentros con autoridades de la región, entre ellas la gobernadora subrogante, Hina Carabante, y el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich. En la reunión con el jefe comunal, uno de los asuntos abordados fue la reactivación del intercambio marítimo con las islas.
Concar también se reunió con el contraalmirante Juan Soto, comandante en jefe de la Tercera Zona Naval de la Armada de Chile. Según la información difundida sobre el encuentro, ambos repasaron la cooperación histórica entre las marinas británica y chilena, así como los vínculos en materia de investigación científica y apoyo a las actividades antárticas.

La agenda naval adquiere relevancia por la posición geográfica de Magallanes, una región que funciona como plataforma para actividades marítimas y científicas en el extremo austral.
El reclamo de Argentina y el futuro del Danstar
Esta ruta comercial generó cuestionamientos en Argentina por el riesgo de que el transporte de suministros termine facilitando actividades económicas vinculadas con la explotación de hidrocarburos en las aguas disputadas. En particular, el proyecto petrolero Sea Lion, situado al norte de las islas, se encuentra en el centro de las objeciones de Buenos Aires a las actividades británicas en el área.
El canciller argentino, Pablo Quirno, afirmó que el Gobierno no tiene intención de abordar ni atacar al buque chileno y que busca manejar el asunto por vías diplomáticas. También sostuvo que la preocupación de Buenos Aires se concentra en evitar que exista colaboración logística, directa o indirecta, con la explotación de recursos naturales que Argentina considera propios. Quirno señaló, además, que hasta el momento no había recibido una notificación oficial sobre el viaje.

La controversia también se desarrolla en un contexto de mayor presión diplomática argentina sobre la actividad petrolera en el área. El 13 de octubre, Buenos Aires solicitó medidas provisionales al Tribunal Internacional del Derecho del Mar para frenar actividades hidrocarburíferas autorizadas por el Reino Unido cerca de las islas, en defensa de los derechos que reclama sobre la plataforma continental.
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