Un caza furtivo F-35C Lightning II aterrizó por primera vez sobre un portaaviones de la clase Gerald R. Ford, durante una nueva etapa de pruebas del futuro USS John F. Kennedy (CVN-79) en el Atlántico. La maniobra se realizó el 13 de octubre y constituye uno de los principales hitos antes de la entrega del segundo portaaviones nuclear de esta nueva clase a la Armada de Estados Unidos, prevista para 2027.

La aeronave perteneciente al Escuadrón de Evaluación y Pruebas Aéreas VX-23 realizó un aterrizaje detenido sobre la cubierta del John F. Kennedy, utilizando el Advanced Arresting Gear (AAG) del buque. Las imágenes difundidas por la Armada estadounidense muestran al menos dos F-35C participando de las evaluaciones, uno de ellos equipado con bombas inertes GBU-38 JDAM bajo sus alas.
El portaaviones se encuentra actualmente desarrollando Aircraft Compatibility Testing, una campaña destinada a comprobar el funcionamiento de sus sistemas de lanzamiento y recuperación con los distintos tipos de aeronaves que deberán integrar su futura ala aérea.
La prueba coloca en el centro dos de las tecnologías más importantes introducidas con la clase Ford: el Electromagnetic Aircraft Launch System (EMALS), que reemplazó a las tradicionales catapultas de vapor utilizadas durante décadas por la flota estadounidense, y el AAG encargado de detener a las aeronaves durante los aterrizajes.
Escenario Mundial viene siguiendo desde comienzos de año las pruebas del futuro USS John F. Kennedy, que en enero abandonó por primera vez las instalaciones de Newport News Shipbuilding navegando bajo su propia propulsión para iniciar las evaluaciones en el mar. El aterrizaje del F-35C representa ahora un paso diferente: comienza a validar en condiciones reales la integración entre el nuevo portaaviones y uno de los principales cazas que compondrán su capacidad de combate.
Por qué el aterrizaje del F-35C marca un hito para la clase Ford
Aunque el USS Gerald R. Ford (CVN-78) está operativo desde 2017 y es el primer buque de esta clase, hasta ahora ningún F-35C había realizado un aterrizaje detenido sobre uno de estos portaaviones. Durante las pruebas de compatibilidad aérea efectuadas por el Gerald R. Ford en 2020, el buque pasó 16 días en el mar y completó 211 lanzamientos y recuperaciones de aeronaves de distintos modelos. El F-35C, sin embargo, no formó parte de aquella campaña.
El John F. Kennedy fue modificado durante su construcción precisamente para ser entregado con capacidad de operar el caza furtivo desde el comienzo de su vida útil. El Congreso estadounidense había reclamado que el segundo buque de la clase no necesitara atravesar posteriormente las modificaciones que todavía requiere el primero para integrar plenamente esta aeronave.
Entre las adaptaciones realizadas figuran cambios vinculados con la cubierta de vuelo, los deflectores utilizados durante los lanzamientos y los equipos necesarios para mantener y sostener operativamente al F-35C a bordo. El modelo C es la variante específicamente desarrollada para operaciones desde portaaviones convencionales. Cuenta con una estructura y un tren de aterrizaje reforzados para soportar las exigencias de los aterrizajes detenidos, un gancho de apontaje y alas de mayor superficie con extremos plegables para reducir el espacio ocupado dentro de los hangares y sobre la cubierta.

El aterrizaje del 13 de octubre permite comenzar a verificar la interacción real de la aeronave con el AAG del Kennedy. Durante esta fase, la Armada deberá comprobar distintos parámetros antes de certificar al buque para sostener operaciones regulares con el modelo. La campaña deberá incluir además otras aeronaves de la aviación naval estadounidense, repitiendo con el CVN-79 el proceso que atravesó su predecesor antes de incorporarse plenamente a la flota.
El John F. Kennedy entra en la recta final antes de su entrega
El nuevo hito ocurre apenas dos semanas después de que la Armada estadounidense asumiera la aceptación preliminar del portaaviones.
El 29 de septiembre, la fuerza recibió provisionalmente el buque de Newport News Shipbuilding después de las pruebas de aceptación realizadas durante agosto. Ese mecanismo permite que la tripulación amplíe las navegaciones y avance con los ensayos mientras el astillero termina los últimos trabajos pendientes.
La Armada informó entonces que el CVN-79 se encontraba aproximadamente 99% terminado y que todos sus grandes sistemas habían sido completados. Entre los trabajos restantes figura la finalización de las pruebas sobre cuatro de sus Advanced Weapons Elevators, utilizados para trasladar armamento desde los depósitos internos hasta la cubierta de vuelo.
En agosto, Escenario Mundial informó que el John F. Kennedy había iniciado sus pruebas de aceptación definitivas, después de una década de construcción marcada por modificaciones de diseño y sucesivas demoras en el cronograma. Con aproximadamente 100.000 toneladas de desplazamiento y 333 metros de eslora, el CVN-79 será el segundo integrante de una clase destinada a reemplazar progresivamente a los portaaviones Nimitz.
Además de EMALS y AAG, el Kennedy incorpora los nuevos elevadores electromagnéticos de armamento y una importante modificación respecto del primer buque de la serie: el radar AN/SPY-6(V)3 Enterprise Air Surveillance Radar, que reemplaza a la combinación de sensores instalada originalmente en el Gerald R. Ford.
El futuro portaaviones ya había completado en febrero su primera campaña de pruebas de construcción en alta mar, donde fueron evaluados la propulsión nuclear, generación eléctrica, navegación y otros sistemas fundamentales. La entrega formal a la Armada está prevista para 2027. Hasta entonces continuará navegando con la denominación PCU —Pre-Commissioning Unit— John F. Kennedy y sólo adoptará formalmente el prefijo USS después de completar el proceso correspondiente para su entrada en servicio.

El F-35C será una pieza central de su futuro grupo aéreo
La certificación con el F-35C constituye uno de los requisitos principales antes de que el John F. Kennedy pueda asumir plenamente su función dentro de la aviación naval estadounidense. Estados Unidos ya opera esta versión del Lightning II desde portaaviones de la clase Nimitz. Escenario Mundial mostró recientemente a cazas F-35C operando desde el USS George Washington durante su despliegue en Medio Oriente, integrados con F/A-18E/F Super Hornet, aeronaves de guerra electrónica y alerta temprana.
La diferencia es que la clase Ford fue diseñada para aumentar la cantidad de salidas aéreas que un portaaviones puede generar diariamente mediante una cubierta reorganizada, sistemas electromagnéticos y un mayor grado de automatización. Según las estimaciones de la Armada estadounidense, esa arquitectura debería permitir hasta un 33% más de generación de salidas respecto de los portaaviones de la clase Nimitz, al mismo tiempo que reduce la cantidad de personal necesario para operar el buque.
El John F. Kennedy tiene previsto establecer finalmente su base en Kitsap-Bremerton, Washington, convirtiéndose en el primer portaaviones de la clase Ford destinado a la costa oeste estadounidense y quedando especialmente posicionado para futuros despliegues hacia el Indo-Pacífico.
Antes deberá terminar la etapa que atraviesa actualmente. El aterrizaje detenido del F-35C del 13 de octubre no significa que el CVN-79 esté ya listo para operaciones de combate, pero marca la primera demostración sobre un portaaviones clase Ford de una combinación que la Armada estadounidense proyecta como uno de los núcleos de su aviación embarcada para las próximas décadas: catapultas electromagnéticas, nuevos sistemas de recuperación y cazas furtivos de quinta generación.
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