La guerra de Yemen entró en una nueva fase de escalada este lunes, después de que la coalición militar liderada por Arabia Saudí confirmara la participación de 100 aviones cazas en una ofensiva contra los hutíes respaldados por Irán. La operación, denominada “Dawn of Yemen”, busca respaldar a las fuerzas del Gobierno yemení internacionalmente reconocido en su intento de recuperar territorios recientemente conquistados por Ansar Allah.

El portavoz de la coalición, general de división Turki al-Maliki, afirmó que los 100 cazas participaron en las primeras horas de la operación y que las fuerzas aéreas están proporcionando apoyo permanente a las tropas terrestres. Según su declaración, la coalición también está proporcionando cobertura aérea sobre el estratégico estrecho de Bab el-Mandeb y había destruido 324 objetivos considerados de “alto valor”. La cifra de objetivos corresponde a una declaración militar saudí y no pudo ser verificada de manera independiente.
Dicha coalición se formó con el objetivo de fortalecer la seguridad marítima y proteger las rutas comerciales internacionales, así como las líneas de suministro energético, frente a los ataques hutíes. Además, la coalición multinacional contribuiría a proteger intereses marítimos compartidos en el estrecho de Bab el-Mandeb y el golfo de Adén.
Taiz es uno de los principales objetivos de la actual ofensiva de los hutíes
En este sentido, la ofensiva se produjo después de una serie de avances hutíes en el oeste y suroeste de Yemen. Entre ellos se encuentra la captura de Al-Turbah, localidad estratégica de la gobernación de Taiz que se encuentra sobre las principales rutas que conectan la ciudad con Adén, sede provisional del Gobierno yemení.
Taiz constituye uno de los principales objetivos de la actual ofensiva hutí. La ciudad permanece en manos de las fuerzas gubernamentales, pero se encuentra rodeada por posiciones controladas o disputadas por los rebeldes. El avance sobre las rutas que comunican Taiz con el sur busca aumentar la presión sobre las defensas gubernamentales y consolidar las posiciones hutíes obtenidas durante su reciente avance hacia la costa del mar Rojo.
Los cazas fueron enviados por el avance de los hutíes en la región
La disputa tiene además una dimensión marítima de alcance internacional. Durante septiembre, los hutíes ampliaron su presencia sobre sectores de la costa yemení y zonas próximas a Bab el-Mandeb, el estrecho que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén. La vía constituye uno de los principales corredores del comercio marítimo mundial, y estimaciones recientes sitúan en torno al 10-12% del comercio marítimo global el volumen que atraviesa el área.

El Gobierno yemení sostiene que sus fuerzas también avanzaron sobre posiciones próximas a Bab el-Mandeb y el distrito de Dhubab. Según su versión, las brigadas Giants y Nation’s Shield recuperaron posiciones estratégicas y cortaron rutas utilizadas por los hutíes. Esas afirmaciones, sin embargo, no habían sido verificadas independientemente, y los hutíes negaron algunos de los avances anunciados por el Gobierno.
Preocupa la dimensión humanitaria
Esta nueva ofensiva representa una ruptura con el período de relativa calma que siguió a la tregua negociada por Naciones Unidas en 2022. El acuerdo entró en vigor el 2 de abril de aquel año y fue renovado en dos ocasiones antes de expirar el 2 de octubre. Aunque el conflicto no desapareció después de esa fecha, la intensidad de los combates cayó durante varios años antes de la nueva escalada registrada en 2026.
La dimensión humanitaria también vuelve a agravarse. Associated Press informó, con base en datos de organismos internacionales, que la nueva fase de violencia había dejado al menos 959 muertos, más de 4.200 heridos y más de 145.000 desplazados internos, mientras que miles de personas huyeron hacia Yibuti. En Taiz, además, las autoridades sanitarias han advertido sobre el deterioro de la capacidad de funcionamiento de los centros médicos.
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