Brasil llega a las elecciones de este domingo 4 de octubre con un escenario abierto y una disputa cada vez más ajustada entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. La última encuesta de Datafolha publicada este sábado ubica al actual presidente con el 45% de los votos válidos, frente al 42% del candidato del PL, una diferencia que los mantiene dentro del margen de error de dos puntos porcentuales. Más atrás aparecen Ronaldo Caiado, con 4%; Renan Santos y Augusto Cury, ambos con 3%; y Romeu Zema, con 1%. Para ganar este domingo sin necesidad de una segunda vuelta, alguno de los candidatos deberá superar el 50% de los votos válidos.

La encuesta también confirma que la pelea seguiría siendo muy ajustada si la elección se extendiera hasta el 25 de octubre. En una simulación de segunda vuelta, Datafolha registra a Lula con 47% y a Flávio Bolsonaro con 46%, también en situación de empate técnico. El movimiento respecto de la medición anterior muestra, además, un leve acercamiento entre ambos: Lula pasó de 48% a 47%, mientras que Flávio subió de 45% a 46%. En el escenario de primera vuelta, sobre votos totales, Lula obtiene 42% y Flávio 40%, mientras que el 87% de quienes ya eligieron candidato afirma tener su decisión completamente tomada.

Así, el escenario de una eventual segunda vuelta aparece extremadamente cerrado, confirmando que, si ninguno logra superar el umbral necesario este domingo, Brasil podría encaminarse hacia varias semanas más de una disputa presidencial voto a voto.
Se intensificaron los operativos de seguridad horas previas a las elecciones
Por otra parte, esta elección se desarrollará, además, bajo un operativo especial de seguridad. El Tribunal Superior Electoral, la Policía Rodoviaria Federal, los tribunales regionales y otras fuerzas coordinarán tareas para garantizar el desplazamiento de los electores y evitar bloqueos o interferencias durante la jornada. El TSE también reforzó el monitoreo frente a posibles campañas de desinformación, ataques cibernéticos y problemas logísticos, mientras que la PRF montó un centro nacional desde el que se seguirán las principales incidencias. Pese al despliegue, el presidente del TSE, Kassio Nunes Marques, aseguró este sábado que hasta el momento no existen amenazas concretas provenientes del exterior ni del crimen organizado contra las elecciones.
Lo cierto es que el clima de cautela se intensificó en las últimas horas después de que Estados Unidos y Australia suspendieran los servicios de sus embajadas y consulados en Brasil por razones de seguridad. Washington no especificó públicamente la naturaleza de la amenaza que motivó la decisión, mientras que Australia recomendó extremar precauciones ante posibles episodios de violencia. La Policía Militar del Distrito Federal reforzó la vigilancia alrededor de las representaciones diplomáticas y mantendrá el dispositivo durante el fin de semana.
Así, Brasil entra en las últimas horas antes de abrir las urnas con un escenario muy diferente al de una elección resuelta de antemano. Lula conserva la primera posición, pero Flávio Bolsonaro llega en crecimiento y dentro del margen de error, mientras los candidatos menores pueden resultar decisivos para determinar si habrá segunda vuelta. A la polarización política se suma un dispositivo de seguridad reforzado y una atención internacional poco habitual sobre el desarrollo de la jornada.
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