En los últimos años, China ha impulsado la construcción de nuevas capacidades navales, principalmente en materia de portaaviones. Actualmente el país opera tres portaaviones: Liaoning (16), Shandong (17) y Fujian (18), siendo este último el más reciente, puesto en servicio en 2025 y que opera con catapultas electromagnéticas. En este contexto, resulta interesante preguntarse si, efectivamente, ¿puede un portaaviones nuclear cambiar el equilibrio naval de China frente a Estados Unidos?
Actualmente la flota de portaaviones de Pekín –constituida por 3 unidades– es de propulsión convencional. Sin embargo, imágenes satelitales habrían confirmado que China ya estaría construyendo su cuarto portaaviones, identificado como Type 004 o Tipo 004, que sería de propulsión nuclear. De hecho, nuevas imágenes satelitales revelaron los avances más recientes de la construcción del nuevo portaaviones nuclear chino, una embarcación prevista de 339 metros de eslora que superaría al USS Ford de la Armada de Estados Unidos.

Este hecho podría alterar, parcialmente, el equilibrio naval de China frente a Estados Unidos, en el marco de una competencia por la hegemonía que se traslada, principalmente, al ámbito naval. China, con 3 portaaviones en servicio, es el segundo país del mundo con la mayor cantidad de estas unidades, luego de Estados Unidos que cuenta con una flota de 11 portaaviones, todos ellos de propulsión nuclear.
La estrategia de Pekín
A lo largo del 2025, la Armada del Ejército Popular de Liberación (PLAN) de China intensificó sus entrenamientos y operaciones en alta mar, incluyendo maniobras con su flota de portaaviones vigente. En este sentido, por primera vez, la Armada de China llevó adelante operaciones simultáneas de portaaviones en el Pacífico. De este modo, el año pasado, el Liaoning y el Shandong casi duplicaron las operaciones más allá de la Primera Cadena de Islas, en comparación con el año precedente. Se denomina Primera Cadena de Islas a la serie de archipiélagos que abarca a Japón, Taiwán, y partes de Filipinas e Indonesia.
De hecho, según datos del Ministerio de Defensa de Japón, los portaaviones Liaoning y Shandong de China permanecieron desplegados fuera de la Primera Cadena de Islas durante un total de 58 días en 2025, superando el récord de 2024 de 32 días y constituyendo la cifra más alta hasta el momento. Las autoridades japonesas registraron, además, un estimado de 1.680 salidas de aviones de combate y helicópteros que despegaron de dichos portaaviones en 2025, frente a 1.240 salidas en 2024.
En noviembre de 2025, China puso en servicio, oficialmente, su tercer portaaviones, el Fujian (CV-18), con una tecnología mucho más avanzada y moderna que las unidades anteriores. Se trata del primer portaaviones del país que cuenta, de hecho, con catapultas electromagnéticas, acercándose a la tecnología estadounidense. El Fujian, de hecho, es el primer portaaviones del país con capacidad para despegues asistidos por catapulta (CATOBAR) y opera aviones de combate y apoyo, como el caza furtivo J-35, el caza J-15T, el J-15D, el avión de alerta temprana KJ-600, el helicóptero Z-20 y otros vehículos aéreos no tripulados (VANT).

En este sentido, los especialistas prevén que las actividades navales de China comenzarán a incrementarse, en los próximos años, a fin de estandarizar los entrenamientos de combate en alta mar. La Armada del Ejército Popular de Liberación de China prevé ampliar su flota actual de portaaviones en los próximos años, como parte de su estrategia para convertirse en una Armada de aguas azules y disputar la hegemonía estadounidense.
Esto permitiría que China expanda e incremente su presencia y proyección militar en el extranjero, más allá de Asia y el Indo-Pacífico. En esta línea, el informe anual de 2025 sobre el poder militar de China, que elabora y publica el Departamento de Defensa de Estados Unidos, estima que Beijing aspira y proyecta construir seis portaaviones adicionales para 2035, a fin de contar con una flota de nueve portaaviones para entonces, en competencia directa con la flota de EE.UU. compuesta por once de estas unidades.
¿Un portaaviones nuclear?
En este contexto, China se encuentra en proceso de construcción de su cuarto portaaviones, el Type 004, cuya denominación oficial será “He Jian”. Esta unidad se estima que contará con un sistema de propulsión nuclear –convirtiéndose, de este modo, en el primer portaaviones nuclear de China–, capaz de operar más de 100 aeronaves e incorporando catapultas electromagnéticas, como el Fujian.
Según diversas fuentes abiertas de información, la unidad en construcción tiene previsto incorporar dos reactores nucleares, más allá de catapultas electromagnéticas (EMALS) para dar soporte a aeronaves J-35 y KJ-600, como ha precisado Escenario Mundial. Se estima que el He Jian podría superar a la clase USS Gerald R. Ford de la Armada de Estados Unidos, al proyectar una propulsión nuclear estimada de entre 110.000 y 120.000 toneladas para el futuro buque chino.

Además, según estimaciones recientes de la consultora de inteligencia militar Janes, la longitud proyectada desde la popa hasta la proa de He Jian es de aproximadamente 336 y 339 metros. Por lo que, de este modo, supera también a los 333 metros del Gerald R. Ford. Su entrada en servicio se prevé alrededor del 2030 y 2032.
¿Por qué es importante?
La incorporación de tecnología nuclear al cuarto portaaviones chino resulta crucial y sustancialmente determinante. De hecho, diversos especialistas, como mencionó Escenario Mundial, explican que la incorporación de reactores nucleares a la unidad aporta una myor potencia, velocidad y autonomía para el buque, casi ilimitadas, de hecho. De este modo, el buque podría operar, de forma sostenida y de manera autónoma, a grandes distancias de sus costas continentales sin necesidad de depender del reabastecimiento.
La propulsión nuclear aporta, entonces, autonomía, potencia y velocidad sostenida, permitiendo que el portaaviones opere mayor tiempo y a una mayor velocidad, lejos de las costas chinas, más allá de la Segunda Cadena de Islas, donde China busca proyectar poder y sostener su presencia militar y estratégica. A su vez, la tecnología nuclear aporta una significativa cantidad de energía eléctrica, que sirve para las catapultas electromagnéticas y los sensores, principalmente. Por último, la propulsión nuclear permite la ejecución y puesta en marcha de operaciones de mayor tamaño a bordo, lo que permitiría que el He Jian opere aeronaves y unidades de mayor porte y tamaño, como los J-35 y KJ-600.
Un portaaviones nuclear chino podría afectar y alterar, parcialmente, el equilibrio naval de China frente a Estados Unidos aunque no cambiarlo por completo. Estados Unidos posee 11 portaaviones nucleares. Si bien China espera incorporar al He Jian a su flota de portaaviones con el comienzo de la nueva década y construir seis portaaviones más para 2035 –no se aclara ni se conoce si todos de propulsión nuclear o no–, Estados Unidos mantiene una ventaja comparativa en esta área.
No obstante, la incorporación de una unidad con tecnología nuclear a la flota de portaaviones china podría comenzar a afectar, parcialmente, el equilibrio que Washington y sus aliados en el Indo-Pacífico mantienen en la zona frente a China, y alertar al Pentágono sobre la estrategia china. El Type 004 será, sin dudas, un salto cualitativo naval real para la Armada de China.

Pese a ello, la modificación y alteración del equilibrio naval entre China y EE.UU. depende de un conjunto de factores, entre los que se incluyen cuántos portaaviones nucleares es capaz de construir China, quiénes los escoltarán, qué aviones operará, cuánto tardará en construirlos, y cuánta experiencia operativa pueda adquirir Pekín frente a las capacidades de Estados Unidos. A su vez, también entra en juego y evaluación la respuesta de Estados Unidos frente a estas maniobras chinas, mientras Washington avanza hacia la incorporación de su segundo portaaviones de propulsión nuclear clase Ford: USS John F. Kennedy (CVN-79), que obtuvo la aceptación preliminar por parte de la Armada para avanzar en el proceso de incorporación formal a la flota naval estadounidense.
Se prevé que el USS John F. Kennedy (CVN-79) sea puesto en servicio en marzo del próximo año. El interrogante que queda entonces, ahora, es si Washington mantendrá su capacidad naval actual –con 11 portaaviones, a partir de marzo 12, de propulsión nuclear– o impulsará y mejorará su capacidad de construcción naval, frente a un Pekín que busca disputar más que poder naval en la competencia por la hegemonía en el siglo XXI.
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