Las Fuerzas Armadas de Filipinas ratificaron que la reubicación estratégica de los portaaviones y grandes activos navales de Estados Unidos desde el Pacífico hacia Medio Oriente no afectará la capacidad militar filipina para defender su soberanía en el Mar del Sur de China ni alterará los compromisos del Tratado de Defensa Mutua.

La postura oficial fue comunicada por el vocero de las Fuerzas Armadas de Filipinas (AFP) para el Mar de Filipinas Occidental, contraalmirante (R) Roy Vincent Trinidad, quien subrayó que la protección del territorio y los derechos soberanos del país constituyen la responsabilidad primaria e inalienable del Estado.
El reordenamiento de fuerzas de Washington respondió a la necesidad de desplegar el grupo de combate del portaaviones USS George Washington hacia Medio Oriente con el fin de relevar al USS Abraham Lincoln y a sus buques de escolta tras las operaciones militares vinculadas a Irán. A pesar de esta transferencia de unidades de superficie fuera del teatro del Indo-Pacífico, Manila descartó cualquier motivo de preocupación respecto a la disuasión regional.

Trinidad explicó que los marcos de cooperación bilateral, incluidos los ejercicios y actividades del Consejo de Defensa Mutua y la Junta de Compromiso de Seguridad, están plenamente vigentes, programados y aprobados con anticipación. Asimismo, destacó el respaldo continuo de naciones aliadas como Japón en el fortalecimiento y cumplimiento del derecho internacional marítimo en la región.
En paralelo, las autoridades filipinas denunciaron una campaña coordinada de operaciones de “influencia maligna extranjera” tras recientes publicaciones de medios estatales chinos que reclaman soberanía sobre las islas Batanes. Según la cúpula militar de las AFP, estos reclamos se sincronizan deliberadamente con las narrativas sobre Bajo de Masinloc y el atolón de Ayungin para proyectar ante la opinión pública global una falsa imagen de incapacidad gubernamental en la custodia del territorio filipino.
Ante el incremento de las presiones marítimas por parte de Pekín, las Fuerzas Armadas filipinas confirmaron que mantendrán e intensificarán los patrullajes navales y aéreos, al tiempo que garantizarán la ejecución ininterrumpida de las misiones de rotación y reabastecimiento (RORE) para el personal militar apostado en el buque BRP Sierra Madre en el atolón de Ayungin.
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