El Pentágono mantiene abierta la posibilidad de utilizar la posición estadounidense sobre las Islas Malvinas como instrumento de presión sobre Reino Unido para que Londres acelere el aumento de su gasto militar, según reveló este viernes The Telegraph. La discusión forma parte de una revisión más amplia de Washington sobre el cumplimiento de los compromisos asumidos por sus aliados de la OTAN y supone un nuevo capítulo de un debate interno que había salido a la luz por primera vez en abril.

Un alto funcionario estadounidense aseguró al diario británico que Reino Unido probablemente recibirá “atención especial” durante la evaluación que Washington realizará sobre los planes de sus aliados para alcanzar las nuevas metas de inversión en defensa. Consultado específicamente sobre la posibilidad de modificar la postura estadounidense respecto de las Malvinas, señaló que las conversaciones con Londres son francas y que “no se descarta nada” entre las opciones destinadas a impulsar un mayor reparto de las cargas militares.
La declaración no implica que Estados Unidos haya decidido cambiar su política sobre la disputa de soberanía entre Argentina y Reino Unido. Washington mantiene oficialmente una posición de neutralidad sobre los reclamos de ambas partes y reconoce la administración británica de las islas, una formulación que el Departamento de Estado ha sostenido durante años.
El cambio respecto de abril está en otro punto. Entonces, una nota interna del Pentágono filtrada a la prensa había revelado que funcionarios estadounidenses estudiaban la posibilidad de revisar su postura diplomática sobre Malvinas dentro de un conjunto de medidas destinadas a presionar a aliados europeos. Cuatro meses después, The Telegraph afirma que la discusión continúa activa dentro del Departamento de Defensa y que esa alternativa no fue descartada.
Washington aumenta la presión sobre Reino Unido para que acelere su gasto militar
La nueva advertencia aparece mientras el gobierno del primer ministro británico Andy Burnham, que asumió el cargo el 20 de julio, enfrenta presiones para definir cómo financiará el incremento de las capacidades militares británicas durante los próximos años.
Los miembros de la OTAN acordaron en 2025 alcanzar para 2035 un nivel de inversión equivalente al 5% de su Producto Interno Bruto, dividido entre al menos un 3,5% destinado a capacidades militares centrales y hasta un 1,5% adicional para infraestructura, resiliencia y otros gastos relacionados con la seguridad.

Según The Telegraph, funcionarios estadounidenses consideran que el plan británico actualmente disponible no representa todavía una trayectoria suficientemente ambiciosa. El medio indicó además que el primer presupuesto del nuevo canciller John Healey, previsto para el 28 de octubre, no incluiría un compromiso concreto para llevar el gasto militar británico al 3% del PIB en 2030.
La presión forma parte de la política estadounidense de trasladar progresivamente una mayor responsabilidad por la defensa convencional europea hacia los propios miembros europeos de la Alianza, mientras Washington concentra recursos militares adicionales en el Indo-Pacífico.
El jueves, el subsecretario de Defensa estadounidense para Política, Elbridge Colby, mantuvo reuniones en Bruselas con representantes de los países de la OTAN para analizar el ritmo y alcance de los cambios en la presencia militar estadounidense en Europa. Tras los encuentros, afirmó públicamente que Washington esperaba “más” de países como Reino Unido y reclamó esfuerzos importantes para cubrir capacidades que hasta ahora habían sido proporcionadas principalmente por Estados Unidos.
De un memo filtrado a una discusión que sigue abierta dentro del Pentágono
La cuestión Malvinas había ingresado directamente en ese debate cuatro meses atrás. El 24 de abril, Escenario Mundial informó que un documento interno del Pentágono planteaba revisar la posición estadounidense sobre las islas como una posible medida de presión sobre aliados europeos en medio de las diferencias surgidas alrededor de la guerra con Irán.
En aquel momento, el entonces secretario de Estado Marco Rubio buscó reducir la trascendencia de la filtración y presentó el documento como parte de discusiones internas que no representaban necesariamente la posición del gobierno estadounidense. Tampoco se produjo posteriormente un anuncio oficial que modificara la postura tradicional de Washington.

La información publicada ahora por The Telegraph introduce un nuevo dato: la alternativa no habría desaparecido de las discusiones internas del Pentágono. El funcionario consultado por el periódico vinculó explícitamente esas conversaciones con el objetivo estadounidense de conseguir un mayor compromiso británico con las nuevas metas de defensa de la OTAN.
Para Argentina, cualquier eventual modificación de la postura estadounidense tendría relevancia diplomática, aunque por ahora no existe evidencia de que Washington esté considerando reconocer el reclamo argentino de soberanía. La posibilidad mencionada desde abril consiste en revisar el tratamiento que Estados Unidos da a la posición británica como mecanismo de presión sobre Londres, no en adoptar formalmente la posición argentina.
Reino Unido, por su parte, mantiene que no negociará la soberanía de las islas sin el consentimiento de sus habitantes. En junio, Londres volvió a defender ante la Organización de Estados Americanos el principio de autodeterminación como base de su posición sobre el archipiélago.
Estados Unidos todavía no modificó su política oficial sobre las Islas Malvinas. Lo que cambió desde la filtración de abril es que una fuente estadounidense asegura ahora que las conversaciones continúan y que Washington mantiene abiertas sus opciones mientras aumenta la presión sobre Londres para que acelere su inversión militar.
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