Rockhopper Exploration busca captar hasta US$200 millones de nuevo capital para financiar su participación en la aceleración del proyecto petrolero Sea Lion en las Islas Malvinas, apenas un día después de informar que una nueva evaluación independiente incrementó en aproximadamente US$788 millones el valor presente neto de su participación en las reservas y recursos previstos para el desarrollo. La compañía británica mantiene un 35% de Sea Lion, frente al 65% de Navitas Petroleum, y proyecta utilizar parte de los fondos para ingresar en la adquisición del segundo FPSO OSX-1 y financiar los trabajos que permitirían ampliar considerablemente la capacidad productiva del yacimiento.

Rockhopper anunció este 27 de agosto que pretende captar aproximadamente US$180 millones mediante la emisión de nuevas acciones, a los que podría sumar hasta otros US$20 millones mediante una oferta dirigida a accionistas existentes. La operación se encuentra todavía en proceso: los US$180 millones corresponden a una colocación propuesta y los US$20 millones adicionales representan el máximo que podría aportar la oferta abierta si fuera completamente suscripta.
El movimiento constituye la continuación financiera de una expansión que Escenario Mundial analizó el 25 de agosto, cuando Navitas confirmó la compra de un segundo FPSO y reveló un plan que podría llevar la capacidad de Sea Lion de alrededor de 55.000 a 180.000 barriles diarios. La novedad ahora es cómo Rockhopper busca conseguir el capital necesario para participar de esa aceleración y el fuerte aumento que la empresa atribuye al valor económico de su 35% del proyecto.
La participación de Rockhopper en Sea Lion alcanza un NPV10 de US$2.900 millones
El primer dato apareció el 26 de agosto, cuando Rockhopper publicó una nueva evaluación independiente elaborada por Netherland, Sewell & Associates (NSAI), efectiva al 31 de julio.
El informe vuelve a confirmar aproximadamente 110 millones de barriles de reservas 2P netas para Rockhopper y calcula otros 162 millones de barriles de recursos contingentes 2C pendientes de desarrollo dentro de los proyectos actualmente considerados.
Al incorporar reservas 2P y recursos 2C, el NPV10 correspondiente al 35% de Rockhopper alcanza aproximadamente US$2.900 millones, según la compañía.

Frente a la evaluación anterior, ese valor aumentó alrededor de US$788 millones, equivalente a un 36,4%.
El NPV10 representa el valor presente de los flujos futuros estimados descontados a una tasa anual del 10%. La propia evaluación advierte que no debe interpretarse como el valor de mercado de Rockhopper ni como una tasación directa de las propiedades petroleras.
El salto responde a una combinación de factores: mayores recursos estimados, nuevas hipótesis de precios del petróleo y, especialmente, la decisión de acelerar el desarrollo del Central Development Area (CDA) utilizando un segundo buque flotante de producción, almacenamiento y descarga.
El OSX-1 es la pieza que acelera la segunda etapa del proyecto
La operación financiera está directamente vinculada con el FPSO OSX-1.
Navitas anunció el 24 de agosto que una subsidiaria ejerció la opción para adquirir la unidad por aproximadamente US$125 millones, sin incluir los trabajos posteriores necesarios para adaptarla al proyecto. La finalización de la operación está prevista para septiembre.
Inicialmente, Navitas asumirá la propiedad y los costos del buque mediante una sociedad específica. Rockhopper pretende utilizar parte del nuevo capital para aportar posteriormente el 35% correspondiente a su participación y financiar los trabajos previos a la decisión final de inversión de la nueva fase.

La incorporación del OSX-1 permitiría desarrollar el Central Development Area en paralelo con las primeras fases del Northern Development Area.
El plan contempla actualmente 38 nuevos pozos en el CDA, distribuidos entre 20 correspondientes a una primera fase y otros 18 en una segunda.
Navitas prevé presentar el plan de desarrollo de esta zona ante la administración británica de las islas durante 2027, adoptar una decisión final de inversión durante la primera mitad de 2028 y comenzar su producción hacia finales de 2030.
La primera fase ya aprobada de Sea Lion mantiene otro calendario: Rockhopper asegura que el objetivo de primer petróleo durante el primer trimestre de 2028 continúa vigente y que las perforaciones de desarrollo deberían comenzar a principios de 2027.
Rockhopper estima que necesita US$100 millones para financiar la expansión central hasta 2028
El tamaño de la captación excede la participación inmediata en la compra del segundo FPSO.
Navitas estima que el gasto asociado al OSX-1 y las actividades relacionadas alcanzará aproximadamente US$190 millones hasta finales de 2027.
Rockhopper calcula que alrededor de US$100 millones serían suficientes para cubrir sus necesidades relacionadas con el Central Development Area hasta mediados de 2028. Para entonces, la empresa espera que la primera fase del Northern Development Area ya esté generando flujo de caja positivo.
El resto de los recursos de la operación permitirá reforzar el balance, financiar actividades de exploración adicionales, cubrir potenciales contingencias vinculadas con la primera fase y disponer de capital frente a eventuales desviaciones presupuestarias.
La captación propuesta consiste en nuevas acciones colocadas. Rockhopper aseguró que recibió señales de interés de accionistas actuales y potenciales nuevos inversores.
La operación refleja un cambio importante respecto de los años en los que Sea Lion permaneció prácticamente paralizado por dificultades financieras, cambios de operadores y la falta de una estructura capaz de llevar el descubrimiento a producción.
La expansión podría transformar la economía de las islas
El incremento del valor calculado para Sea Lion también debe observarse en relación con la escala que el proyecto comienza a adquirir dentro de la economía de Malvinas.
La primera etapa prevé inicialmente una producción del orden de 55.000 barriles diarios. La estrategia anunciada ahora por Navitas y Rockhopper pretende evitar que las siguientes fases esperen a que esa producción comience a declinar.

Con un segundo FPSO, la capacidad adicional proyectada podría alcanzar 125.000 barriles diarios, llevando potencialmente al conjunto del proyecto hacia niveles cercanos a los 180.000 barriles diarios cuando ambas estructuras operen simultáneamente.
La nueva evaluación de NSAI refleja precisamente esa aceleración: mayores volúmenes pasan a ser considerados dentro de un horizonte de desarrollo más próximo y, por lo tanto, adquieren un mayor valor presente para Rockhopper.
Argentina mantiene su rechazo al desarrollo unilateral de Sea Lion
El avance empresarial ocurre sobre un proyecto desarrollado en aguas alrededor de las Islas Malvinas, cuya soberanía es objeto de una disputa entre Argentina y Reino Unido.
Buenos Aires rechaza las licencias hidrocarburíferas concedidas unilateralmente por la administración británica y considera que las actividades se realizan sobre sectores de la plataforma continental argentina sin autorización nacional.
Navitas fue inhabilitada por Argentina por 20 años en 2022 para desarrollar actividades en territorio nacional en el marco de la legislación aplicable a la exploración hidrocarburífera en las áreas en disputa.
La posición argentina volvió a quedar asentada durante 2026. Ante el avance de las inversiones en Sea Lion, el Gobierno nacional reafirmó el reclamo de soberanía y señaló que utilizará medidas diplomáticas para proteger sus derechos e intereses frente a las actividades de Rockhopper y Navitas.
Eso no ha detenido hasta ahora la planificación empresarial.
Por el contrario, los anuncios del 26 y 27 de agosto muestran que Sea Lion está pasando de una etapa dominada por aprobaciones y proyecciones técnicas hacia otra en la que las compañías comienzan a movilizar activos físicos y capital financiero para ejecutar las siguientes fases.
La diferencia respecto de apenas unos días atrás es significativa. El anuncio de la adquisición del OSX-1 permitió dimensionar hasta dónde podría crecer la producción. Ahora, Rockhopper busca reunir hasta US$200 millones de nuevo capital, mientras una evaluación independiente eleva en US$788 millones el NPV10 atribuido a su participación en reservas y recursos 2P+2C.
Sea Lion ya no está ampliándose solamente sobre los planos de producción: sus socios están empezando a levantar el dinero necesario para financiar esa expansión.
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