La presencia de buques oficiales chinos alrededor de la isla creció un 83% durante junio. Las unidades comenzaron a operar en parejas al este de Taiwán y a solicitar información a barcos mercantes, en una zona que sería clave para recibir suministros durante una crisis.

Taiwán registró 55 avistamientos de buques oficiales chinos alrededor de la isla durante junio, frente a los 30 contabilizados en mayo. La cifra también representa un aumento del 120% respecto del mismo mes de 2025 e incluye unidades de la Guardia Costera y barcos de investigación, aunque excluye las islas controladas por Taipéi frente al litoral continental chino.
El principal cambio se produjo al este de Taiwán, sobre el océano Pacífico. Buques de la Guardia Costera china comenzaron a operar en parejas cerca del límite exterior de la zona económica taiwanesa y a consultar por radio a embarcaciones comerciales sobre sus puertos de origen y destino. Ningún mercante modificó públicamente su rumbo, pero Taipéi considera que Pekín intenta instalar una autoridad marítima de facto.
China presenta estas operaciones como patrullas legales destinadas a ordenar la navegación, proteger la pesca y defender sus derechos marítimos. Desde junio, las formaciones encabezadas por los buques Daishan y Xiushan realizaron inspecciones y relevos para sostener una presencia permanente al este de la isla.
Las rutas del Pacífico, el punto débil de un eventual bloqueo
Para Taiwán, el problema no se limita a la vigilancia en tiempos de paz. En caso de que China cerrara o restringiera el estrecho, las rutas ubicadas al este de la isla serían esenciales para mantener el ingreso de combustible, alimentos, armamento y ayuda procedente de Estados Unidos y otros socios regionales.
Funcionarios de la Guardia Costera taiwanesa advirtieron que el despliegue chino puede estar ensayando cómo cortar esas líneas de abastecimiento sin iniciar inmediatamente una operación militar convencional. Taipéi ya realizó ejercicios de simulación y prepara maniobras conjuntas entre su Armada y la Guardia Costera para proteger los corredores marítimos del Pacífico.

La presión también obliga a Taiwán a distribuir recursos limitados sobre una superficie marítima mucho mayor. Algunas unidades chinas fueron transformadas a partir de antiguos destructores y conservan una autonomía, un tamaño y capacidades superiores a las de muchos patrulleros taiwaneses. Su empleo bajo los colores de la Guardia Costera permite a Pekín aumentar la presión sin recurrir directamente a su Armada.
Taipéi ordenó a sus buques ignorar cualquier pedido chino de abordaje o inspección y prometió intervenir si una embarcación intenta ser detenida. Durante las operaciones de junio, la Guardia Costera taiwanesa escoltó y expulsó unidades chinas que ingresaron en zonas restringidas, mientras acusó a Pekín de realizar una “falsa aplicación de la ley” para fabricar una jurisdicción inexistente.
China todavía no bloqueó las rutas orientales ni obligó públicamente a un mercante a cambiar de rumbo. Sin embargo, la combinación de patrullas permanentes, consultas a buques comerciales y operaciones presentadas como actos de autoridad muestra una estrategia gradual: normalizar la presencia china antes de una crisis y elevar el costo operativo de cualquier intento por mantener abastecida a Taiwán desde el Pacífico.
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