Alemania está analizando el uso del misil de crucero ucraniano FP-5 Flamingo como una alternativa barata al Tomahawk estadounidense para fortalecer su capacidad de ataque profundo frente a la amenaza rusa. Berlín ha activado un plan de cuatro vías para reducir su dependencia de Washington, luego de que el presidente Donald Trump frenara el despliegue de unidades de largo alcance en suelo alemán.
El FP-5 Flamingo, fabricado por la empresa Fire Point, destaca por un costo operativo de apenas 500.000 dólares —una quinta parte del precio de un Tomahawk— y una capacidad de alcanzar objetivos a 3.000 kilómetros, lo que permitiría a la Bundeswehr saturar las defensas enemigas de manera masiva y económica para el año 2027.

La ruptura con la dependencia de Washington
El giro estratégico de Berlín responde a una combinación de factores geopolíticos y logísticos que han puesto en duda la fiabilidad del paraguas de seguridad estadounidense. Según documentos de planificación del Ministerio de Defensa, la decisión de Trump de detener el despliegue de misiles de crucero, sumada al agotamiento de los inventarios de Tomahawk por la guerra de EE. UU. en Irán —donde se habrían disparado cerca de 850 proyectiles en pocas semanas—, ha obligado a Alemania a buscar soberanía militar. Hasta ahora, Berlín confiaba en que Washington proporcionaría la potencia de fuego necesaria para disuadir a Moscú, pero la incertidumbre sobre la postura europea de la Casa Blanca ha acelerado la búsqueda de opciones en el mercado de start-ups de defensa.

FP-5 Flamingo
El interés por el sistema ucraniano no es puramente teórico; el FP-5 Flamingo ya está siendo utilizado para golpear objetivos estratégicos dentro del territorio ruso, lo que le otorga una validación de combate que pocos sistemas occidentales poseen actualmente. Con una ojiva de una tonelada y su largo alcance, el Flamingo representa una fórmula atractiva ya que posee tecnología moldeada por la guerra de alta intensidad combinada con la capacidad industrial alemana. De hecho, la empresa Diehl Defence, fabricante del sistema IRIS-T, ya mantiene conversaciones con la ucraniana Fire Point para una posible producción conjunta en Alemania, lo que facilitaría la certificación y el complejo proceso de adquisición de la Bundeswehr.

La estrategia alemana de “ataque profundo” no se limita a Ucrania. Berlín está evaluando una estructura diversificada que incluye la compra del sistema Typhon estadounidense para 2029, pero prioriza una capacidad inicial para 2027 basada en misiles de bajo costo. En esta carrera también compite la firma israelí-estadounidense Covenant, cuyo misil Anthem será probado en Israel durante la tercera semana de junio con la presencia de observadores alemanes. Para el Ministerio de Defensa, el valor operativo de estos sistemas reside en su capacidad de “abrumar” las defensas aéreas enemigas mediante ataques en masa, una lección aprendida directamente de la atrición observada en el frente ucraniano.
Te puede interesar: El jefe de la Fuerza Aérea de Alemania advierte que está listo para combatir a Rusia si ataca a la OTAN












