EE.UU. aprobó la venta de 500 misiles interceptores Patriot PAC-3 a Ucrania por un valor estimado de US$2.100 millones, en una operación destinada a reforzar las capacidades de defensa aérea de Kiev frente a los ataques de Rusia. Sin embargo, pese a la autorización del Departamento de Estado, las entregas podrían demorarse hasta bien entrada la década de 2030, debido a que los misiles todavía deben fabricarse.
El anuncio representa uno de los pasos más importantes para el suministro de armamento defensivo estadounidense a Ucrania desde el comienzo de la segunda administración de Donald Trump. La operación llega después de semanas de reclamos del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, para obtener nuevos interceptores, mientras Rusia intensifica sus ataques contra infraestructura energética y objetivos civiles.
Según dos fuentes citadas por Reuters, los misiles incluidos en el acuerdo todavía no fueron fabricados y no se espera que comiencen a entregarse hasta los años 2030. Ante ese escenario, el Ministerio de Defensa ucraniano busca que el Pentágono adelante los plazos, incluso mediante la posibilidad de transferir interceptores que ya forman parte del inventario estadounidense y reemplazarlos posteriormente por nuevas unidades.
500 interceptores para reforzar la defensa aérea ucraniana
El acuerdo contempla 500 misiles Patriot PAC-3, una munición utilizada por el sistema de defensa aérea estadounidense para interceptar amenazas, incluidos misiles balísticos de alta velocidad. Ucrania ha reclamado reiteradamente un mayor suministro de estos proyectiles para responder a las oleadas de ataques rusos.
En este sentid, el Departamento de Estado de EE.UU. informó que Kiev financiará la adquisición mediante contribuciones de Canadá, Alemania y Noruega canalizadas a través del programa US JUMPSTART, junto con fondos nacionales respaldados por el Préstamo de Apoyo a Ucrania de la Unión Europea.
El mecanismo permite utilizar aportes de países aliados para adquirir armamento, servicios y entrenamiento destinados a sostener la autodefensa ucraniana. En agosto, el mismo programa se utilizó para financiar la compra de 3.350 misiles de crucero lanzados desde el aire, por un valor de US$825 millones, fabricados por Zone 5 Technologies y CoAspire.
Lockheed Martin será el contratista principal de la venta de los interceptores Patriot. No obstante, la autorización estadounidense no implica una entrega inmediata, ya que el cumplimiento del acuerdo dependerá de la capacidad industrial para producir los misiles y de los plazos de fabricación asignados.
La producción de Patriot, bajo presión en EE.UU.
La demora prevista para la entrega de los 500 interceptores refleja las dificultades para ampliar la producción de armamento de defensa aérea en un contexto de elevada demanda internacional y consumo de municiones en operaciones militares estadounidenses.
En julio, el Ejército de Estados Unidos adjudicó a Lockheed Martin un contrato por hasta US$58.600 millones para la producción de misiles interceptores Patriot. La compañía afirmó que el acuerdo le permitirá avanzar hacia el objetivo de triplicar la capacidad de producción del PAC-3 MSE para finales de 2030.
Lockheed también anunció planes para ampliar su plantilla en la planta de Camden, Arkansas, desde aproximadamente 1.200 trabajadores hasta unos 1.850, un incremento cercano al 50%. La empresa había señalado, además, que la producción anual del interceptor Patriot PAC-3 alcanzaría las 2.000 unidades.
Pese a estos objetivos, el aumento de la capacidad industrial requiere tiempo y debe responder a las necesidades simultáneas de Estados Unidos y sus aliados. Washington suministró armamento a otros países mientras emplea municiones en sus propias operaciones militares contra Irán, una combinación que genera preocupación por los niveles de inventario de sistemas de defensa aérea y armas de precisión.
Los negociadores del Pentágono presionan a los contratistas para acelerar los ritmos de fabricación. Los acuerdos de producción provisionales alcanzados a comienzos de 2026 forman parte de los esfuerzos para ampliar la disponibilidad de misiles y reducir los plazos de suministro.
Ucrania reclama entregas más rápidas
La aprobación de la venta se produce en un momento de presión militar para Kiev. Zelenski había declarado que su país llevaba casi un mes esperando la autorización estadounidense para recibir misiles esenciales, mientras Rusia aumentaba los ataques contra infraestructura energética y civil.
El 29 de octubre, un ataque ruso con drones contra una estación ferroviaria de la ciudad de Dnipró dejó al menos 14 muertos, según la información citada por Reuters. Otros ataques contra ciudades ucranianas también provocaron víctimas, en una nueva jornada de ofensivas rusas.
Las demoras en el suministro de interceptores se sumaron a las tensiones entre Estados Unidos y Ucrania. En ese contexto, Trump había anunciado un acuerdo sobre diésel con Rusia y cuestionado la disposición de Ucrania a detener los ataques contra refinerías rusas.
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