“Ahora mismo tenemos que congelar”: Zelenski abre la puerta a frenar la guerra con Rusia ocupando cerca del 20% de Ucrania

Un soldado ucraniano con un dron en la región de Donetsk, cerca de la zona de combate entre Rusia y Ucrania el 17 de febrero 2023

Un soldado ucraniano con un dron en la región de Donetsk, cerca de la zona de combate entre Rusia y Ucrania el 17 de febrero 2023. Créditos: AP / LIBKOS.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, afirmó que está dispuesto a congelar la guerra sobre las actuales líneas del frente como primer paso para alcanzar un acuerdo con Rusia, una formulación que consolida un cambio respecto de la estrategia con la que Kiev había planteado durante buena parte del conflicto la recuperación de los territorios ocupados. Moscú controla actualmente cerca de una quinta parte del territorio ucraniano, aunque Zelenski volvió a rechazar cualquier reconocimiento jurídico de esas conquistas.

Zelenski anuncia un acuerdo alcanzado con el presidente Trump para otorgar licencias de producción de sistemas Patriot. El mensaje enfatiza la urgencia de diversificar las defensas aéreas ucranianas con sistemas como SAMP/T, IRIS-T, NASAMS y el proyecto nacional FREYJA para fortalecer la resistencia contra amenazas balísticas. Créditos: Volodymyr Zelenskyy.

“Sí, ahora mismo tenemos que congelar. Y creo que esta es una forma real de terminar esta guerra”, respondió Zelenski este 21 de octubre durante una entrevista con Fox & Friends, después de que le preguntaran si aceptaría detener los combates manteniendo las posiciones actuales. El mandatario definió ese escenario como el “mínimo” que Ucrania necesita actualmente de Rusia y señaló que el siguiente paso sería conseguir garantías de seguridad de Estados Unidos y los países europeos.

La declaración no significa que Kiev reconozca como rusos los territorios ocupados. Tampoco Zelenski dijo que Ucrania esté dispuesta a “entregar el 25%” del país: esa cifra surgió de la pregunta del entrevistador, que planteó que Kiev conservaría “el 75% o más” de su territorio. Las estimaciones disponibles sitúan actualmente el control ruso en torno al 19%-20% de Ucrania, incluyendo Crimea y amplias zonas de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón.

La diferencia entre congelar militarmente el frente y ceder jurídicamente territorio es central para entender el planteo. Un alto el fuego en las posiciones actuales dejaría de facto amplias zonas bajo control ruso mientras continúan las negociaciones, pero Kiev podría mantener formalmente su reclamo sobre ellas y rechazar la anexión que Moscú intenta consolidar.

Zelenski dejó ese límite expuesto en la misma entrevista cuando fue consultado sobre una eventual entrega del Donbás. Rechazó la posibilidad y sostuvo que sería “injusto” obligar a Ucrania a abandonar territorio que Rusia todavía no consiguió conquistar militarmente.

No es la primera vez, pero Zelenski nunca lo había planteado de manera tan directa

La posibilidad de detener la guerra sin recuperar previamente todos los territorios ocupados apareció públicamente por primera vez en el discurso de Zelenski a finales de 2024. En una entrevista con Sky News del 29 de noviembre de ese año, sostuvo que la “fase caliente” podía terminar si el territorio controlado por Kiev quedaba protegido bajo el paraguas de la OTAN y que las regiones ocupadas podrían recuperarse posteriormente “por la vía diplomática”.

Aquella declaración representó la primera apertura significativa después de años en los que el Gobierno ucraniano había sostenido que una paz justa requería recuperar la integridad territorial dentro de las fronteras internacionalmente reconocidas de 1991. Sin embargo, la propuesta estaba condicionada entonces a una garantía excepcional: cobertura inmediata de la OTAN sobre las zonas bajo control ucraniano.

Durante 2025 la posición siguió evolucionando. En agosto de ese año, Escenario Mundial informó que Zelenski rechazaba una cesión territorial ante las negociaciones impulsadas por Donald Trump y Vladímir Putin, mientras Kiev aceptaba que las cuestiones territoriales pudieran formar parte de una negociación posterior a un alto el fuego. La condición seguía siendo no reconocer jurídicamente las anexiones rusas.

El paso siguiente llegó este año. En junio, Zelenski firmó junto con los líderes de Francia, Alemania y Reino Unido una declaración que estableció que la actual línea de contacto debía convertirse en el punto de partida de las negociaciones, al mismo tiempo que insistía en que las fronteras internacionales no pueden modificarse mediante el uso de la fuerza.

La frase pronunciada ahora va un paso más allá en su claridad política. Zelenski ya no plantea el congelamiento únicamente como una hipótesis condicionada a una incorporación inmediata a la OTAN: afirma que “ahora mismo” es necesario congelar el frente, detener las muertes y buscar después las garantías que impidan una nueva ofensiva rusa.

La declaración llega mientras Trump aumenta la presión y Putin acepta volver a negociar

El cambio de tono coincide con una aceleración diplomática alrededor de la guerra. Zelenski se reunió el martes en Oslo con el enviado estadounidense Steve Witkoff, quien posteriormente viajó a San Petersburgo para mantener casi tres horas de conversaciones con Vladímir Putin.

Tras ese encuentro, el Kremlin anunció que Rusia está dispuesta “en principio” a reanudar en noviembre conversaciones trilaterales con Ucrania y Estados Unidos. Serían las primeras de ese formato desde febrero y tendrían entre sus temas centrales el futuro sistema de seguridad para Rusia y Ucrania.

Escenario Mundial había informado apenas dos días antes que Moscú exploraba nuevos formatos de negociación con Washington mientras Kiev reclamaba no quedar fuera de las conversaciones. Desde entonces, la posibilidad de un contacto directo entre las tres partes volvió a tomar fuerza.

La presión de Donald Trump sobre Kiev también aumentó durante las últimas jornadas. El presidente estadounidense reclamó que Ucrania alcance un acuerdo y sostuvo que prolongar la guerra podría tener consecuencias todavía peores para el país, mientras las relaciones entre Washington y Zelenski atravesaron nuevas tensiones por inteligencia, suministro de armamento y servicios satelitales.

El presidente Donald J. Trump se reúne con el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenski, el martes 28 de julio de 2026. Créditos: Galería de la Casa Blanca.

Rusia mantiene, al mismo tiempo, exigencias que van más allá de congelar el frente. Moscú reclama el control completo de Donetsk, el reconocimiento de territorios que declaró anexados y garantías de que Ucrania no ingresará en la OTAN. Zelenski no aceptó esas condiciones y su propuesta actual tampoco contempla retirar tropas de áreas que Kiev todavía controla.

El resultado es una posición intermedia que hace dos años parecía difícil de imaginar como base pública de negociación: Ucrania está dispuesta a detener los combates donde están actualmente las fuerzas, aun cuando eso deje cerca del 20% de su territorio bajo ocupación rusa, pero sin reconocer esa ocupación como una transferencia legítima de soberanía.

Ese matiz será decisivo para cualquier negociación. Un congelamiento puede detener la guerra sin resolver la disputa territorial; una cesión, en cambio, supondría que Ucrania renuncie jurídicamente a parte de su territorio. Zelenski abrió claramente la puerta al primer escenario, pero volvió a rechazar el segundo.

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