Reino Unido desplegó cuatro helicópteros Merlin Mk2 y alrededor de 90 efectivos en Escocia para ensayar su capacidad de respuesta rápida y reforzar la protección de su fuerza de submarinos nucleares. La operación, denominada Iceblast, fue llevada a cabo bajo la dirección de la Marina Real británica y puso a prueba la posibilidad de sostener misiones de guerra antisubmarina desde una instalación avanzada, sin depender exclusivamente de la base habitual de las aeronaves.
En este sentido, el destacamento partió de la Estación Aeronaval Real de Culdrose, en Cornualles, y se estableció durante aproximadamente dos semanas en HMS Gannet, en Prestwick, Escocia. Participaron efectivos de los escuadrones aeronavales 814 y 824, que debieron desplegar aeronaves, personal y equipos de apoyo con poca antelación. El objetivo apunta a evaluar tanto la preparación operativa como las exigencias logísticas y de mando y control que implica operar desde una ubicación diferente.
Según informó la Marina Real británica el 14 de octubre, uno de los principales cometidos fue acompañar la llegada del HMS Agamemnon, el submarino más reciente de la clase Astute, a la base naval de Clyde. Los helicópteros Merlin utilizaron su sonar de inmersión para seguir al submarino durante sus pruebas de inmersión, en una actividad orientada a entrenar a las tripulaciones en la detección y el seguimiento de plataformas submarinas.
La actividad permitió practicar procedimientos vinculados con la protección de los accesos marítimos a la instalación naval donde opera la fuerza submarina británica. No obstante, la información oficial describe un ejercicio de entrenamiento y preparación, sin señalar que las aeronaves hayan respondido a una amenaza submarina real durante el despliegue.
Una base avanzada de Reino Unido para sus submarinos nucleares
El Merlin Mk2 es uno de los principales medios aeronavales británicos para la detección y el seguimiento de submarinos. La aeronave combina sensores, radar y sonar de inmersión para localizar contactos bajo el agua y contribuir a las operaciones de las fuerzas navales. También puede desempeñar tareas de vigilancia marítima y apoyo a otras misiones.
La posibilidad de operar desde HMS Gannet permite ensayar una distribución temporal de los medios aéreos fuera de Culdrose. En una situación que exija concentrar recursos en el norte de las islas británicas, esta capacidad podría facilitar la presencia de aeronaves cerca de las zonas que necesitan vigilancia.
Por su parte, el capitán James Hall, comandante de Culdrose, explicó que Iceblast buscaba comprobar la capacidad de desplegarse con poca antelación y mantener operaciones antisubmarinas desde una posición avanzada. También destacó que operar desde otra base permite evaluar las dificultades adicionales de apoyo logístico, coordinación y control que aparecen cuando una unidad trabaja fuera de su emplazamiento habitual.
Las tripulaciones realizaron entrenamiento antisubmarino, probaron procedimientos de despliegue y ajustaron tácticas destinadas a mejorar su preparación para operaciones de primera línea. La Marina Real británica indicó que las lecciones obtenidas se incorporarán a futuros procedimientos y programas de formación.
Cooperación con la OTAN y vigilancia del Atlántico Norte
La Operación Iceblast coincidió con el ejercicio Strike Warrior, un entrenamiento de gran escala de la Fuerza de Comandos británica desarrollado en Escocia. Durante esas actividades, las tripulaciones de los Merlin trabajaron con fuerzas aliadas, incluidas unidades noruegas y alemanas, en un marco de cooperación con la OTAN.
Entre las tareas realizadas figuró la vigilancia de búsqueda y rescate durante prácticas de abordaje de los Royal Marines al buque logístico alemán FGS Berlin. Estas actividades ampliaron el entrenamiento más allá de la guerra antisubmarina y exigieron coordinación con otras fuerzas navales y unidades terrestres.
Los helicópteros también operaron junto con un equipo de drones del Escuadrón Aeronaval 700X, desplegado desde Culdrose para proporcionar seguridad adicional en torno al río Clyde. La combinación de aeronaves tripuladas y sistemas no tripulados añadió otro componente a las tareas de vigilancia del área.
Dicho despliegue se vincula con la protección de la disuasión nuclear británica, cuya capacidad marítima depende de mantener operativos y protegidos sus submarinos estratégicos. También se inscribe en la vigilancia de las aguas del Atlántico Norte, una región relevante para la seguridad marítima del Reino Unido y sus aliados.
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