La estación espacial china en Neuquén plantea severos interrogantes desde hace años: cuál es su uso real, qué determina el acuerdo que la estableció, su posible uso dual, entre otras cuestiones. La instalación de 200 hectáreas, que cuenta con una antena de 35 metros, fue construida en Bajada del Agrio (Neuquén), a partir de la suscripción de acuerdos interinstitucionales entre China Satellite Launch and Tracking Control General (CLTC) y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la provincia de Neuquén y los gobiernos nacionales de Argentina y China.
El acuerdo intergubernamental entre los dos países para la instalación de la estación espacial china fue firmado en el año 2014, bajo la segunda presidencia de Cristina Fernández de Kichner. Sin embargo, la CONAE y la CLTC ya venían trabajando en convenios técnicos preliminares desde el 2012. El acuerdo contemplaba la construcción, el establecimiento y la operación de una estación espacial china en la provincia de Neuquén, con una proyección de duración de 50 años, durante los cuales solo China quedaría como actor autorizado para operar la instalación.
El tema fue puesto a debate en el marco del Honorable Congreso de la Nación Argentina, donde los legisladores dieron tratamiento al proyecto de cooperación entre Argentina y China en materia científica. Finalmente, mediante la Ley 27.123, el Congreso Nacional aprobó el acuerdo de cooperación con China en el año 2015 y autorizó la puesta en marcha de la estación espacial china en territorio argentino, que años más tarde generaría cientos de polémicas e interrogantes, que hasta día no han sido resueltos y siguen sin respuesta.
A través del convenio intergubernamental, China logró obtener una garantía de proyección y permanencia en Sudamérica y Latinoamérica, en donde disputa poder y presencia ante su principal rival: Washington. Inaugurada en 2017, la Estación de Espacio Lejano es operada por China Satellite Launch and Tracking Control General, desde entonces, y cuenta con una antena principal de 35 metros en el predio de 200 hectáreas, ubicado en Bajada del Agrio, en Neuquén.
Según la información oficial, la estación brinda soporte de telemetría, seguimiento y control de las misiones del Programa Chino para Exploración de la Luna (CLEP), como así también de programas de investigación científica del espacio lejano. Aunque el uso de la estación es compartido por científicos argentinos, en los últimos años se ha hablado recurrentemente de un posible uso dual de la instalación, por parte de China, que es lo que, precisamente, pone a la estación espacial en el centro del ojo público. De hecho, la CONAE puede utilizar la antena, a tiempo parcial y de forma limitada, para la investigación científica, ya que el control total de la instalación está en manos chinas.
¿Uso dual por qué?
Diversos especialistas y analistas estiman que la estación espacial china en Neuquén, oficializada como un proyecto de desarrollo y cooperación conjunta científico, esconde otros usos. En este sentido, se habla de un supuesto uso dual: civil y militar.
Pública y oficialmente la estación es presentada con usos y fines científicos y pacíficos, destacando el apoyo, seguimiento y control de misiones de exploración lunar y la investigación del espacio lejano. No obstante, los analistas sostienen que las estaciones terrenales de este tipo son utilizadas, usualmente, con usos duales, con fines civiles y militares.
Entre otros puntos relevantes, se señala la opacidad del acuerdo firmado en 2014, bajo el gobierno de Cristina Fernández de Kichner, que contaba con cláusulas secretas. La falta de transparencia institucional contribuye a estas sospechas generalizadas en los últimos años, como así también el hecho de que el personal chino que trabaja en la estación se rige por la ley china y no argentina.
A su vez, diversos sectores –académicos, políticos y gubernamentales– sostienen que la estación espacial tiene un doble uso, ya que es operada por la CLTC, que depende del Ejército Popular de Liberación (EPL) de China. El vínculo con el EPL es un punto no menor, que alerta y preocupa, de hecho, a Estados Unidos y otros actores –locales y extranjeros– por su posible uso dual con fines militares para inteligencia y vigilancia satelital.
Desde Washington, de hecho, se señala que la infraestructura conocida de la estación y las antenas parabólicas de la estación podrían ser utilizadas para realizar inteligencia de señales, seguimiento y rastreo de satélites, comando, y adquisición de datos, entre otras actividades. No obstante, no se han encontrado pruebas ni evidencias públicas suficientes, que sean verificables y permitan constatar estas versiones. De este modo, la estación china en Neuquén sigue abriendo interrogantes sin respuestas concretas.
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