Japón botó su séptimo submarino Taigei en Kobe mientras estudia dar el salto a unidades de propulsión nuclear

Submarino de ataque clase Taigei de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón liderando una formación de submarinos de ataque clase Sōryū y clase Oyashio durante la 70ª Revisión Naval Internacional. Imagen ilustrativa

Submarino de ataque clase Taigei de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón liderando una formación de submarinos de ataque clase Sōryū y clase Oyashio durante la 70ª Revisión Naval Internacional. Imagen ilustrativa. Créditos: Keizo Mori / UPI.

Japón botó su séptimo submarino Taigei –el Shogei (SS-519)– en Kobe, mientras estudia dar el salto a unidades de propulsión nuclear. El Shogei, el séptimo submarino de ataque diésel-eléctrico de la clase Taigei, fue botado este jueves 8 de octubre en el astillero Mitsubishi Heavy Industries (MHI) para la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón (JMSDF). 

En el astillero de MHI, en Kobe, Japón botó al Shogei, una nueva unidad destinada a modernizar su fuerza submarina convencional, que actualmente no cuenta con submarinos de propulsión nuclear. El Shogei se suma a la flota de 23 submarinos convencionales de Japón, que se dividen en cinco escuadrones. Sin embargo, Tokio, que sostiene y mantiene una fuerza submarina convencional, ya comienza a evaluar y estudiar dar un salto tecnológico e incorporar unidades de propulsión nuclear a su flota submarina para la próxima generación. 

El séptimo submarino de la clase Taigei, el “Shogei”. Créditos: Mitsubishi Heavy Industries.

Por qué importa esta geografía y esta capacidad 

El detalle más relevante aparece en la geografía. Kobe es una ciudad japonesa, ubicada en la división territorial de la prefectura de Hyōgo, y se caracteriza por ser un lugar de construcción naval, no de operación submarina. En Kobe está ubicado el astillero de Mitsubishi Heavy Industries, donde fue botado el flamante Shogei. 

La geografía que pesa en esta historia, sin embargo, no es la de Kobe. El peso estratégico y relevante, en términos geográficos, se centra en el Pacífico occidental, donde la Armada de China continúa ampliando e incrementado sus capacidades navales, según advierte el Ministerio de Defensa japonés. En este escenario, contar con capacidad para operar a grandes distancias y mantenerse sumergido durante prolongados períodos de tiempo resulta especialmente relevante para Tokio.

El lanzamiento y la botadura del séptimo submarino Taigei es importante, en este sentido, para Japón. Sin embargo, al tratarse de un submarino convencional, los límites no tardan en aparecer: la unidad necesita utilizar periódicamente sus motores diésel para recargar las baterías, incrementando el riesgo de detección. Es por ello que Japón ya estudia la posibilidad de dar el salto e incorporar unidades submarinas de propulsión nuclear, aunque todavía no existe una decisión oficial, que pueda confirmarse al respecto. 

Una flota convencional a la que se sumará el Shogei

La fuerza submarina de Japón mantiene, a día de hoy, 23 unidades convencionales de ataque con propulsión diésel-eléctrica. La flota está compuesta por unidades clase Taigei, Sōryū y Oyashio –en fase de reemplazo gradual–. Actualmente, Tokio está incorporando progresivamente los nuevos Taigei, dentro de los cuales se incluye el flamante Shogei, que representa una nueva generación de submarinos convencionales japoneses.

Vista del submarino convencional de ataque JS Hakugei (SS-514), clase Taigei. Créditos: Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón.

El Shogei mide 84 metros de eslora y 9,1 metros de manga, y tiene un desplazamiento estándar aproximado de 3.000 toneladas. La unidad cuenta con motores diésel Kawasaki 12V 25/31, de mayor potencia, como otras de las unidades submarinas japonesas, y baterías de iones de litio. El séptimo submarino Taigei, incorporado a la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón, despliega el torpedo Type 18 y el misil antibuque Harpoon Block II, con un alcance reportado y registrado de 248 kilómetros. 

Es que, según la información disponible, la clase cuenta con propulsión diésel-eléctrica, un sistema de propulsión de un solo eje y tubos lanzatorpedos. Además, incorpora mejoras en sus sistemas de sonar y gestión de combate, como así también modificaciones en el diseño del casco destinadas a reducir las posibilidades de detección.

Se trata de una fuerza diseñada con capacidad para operar en silencio bajo el agua aunque con limitaciones para mantener velocidades sostenidas y elevadas en tránsitos largos y prolongados, diferenciándose sustancialmente de las unidades con propulsión nuclear. De hecho, la composición de la flota japonesa no incluye submarinos nucleares. Esa es una de las alternativas que Tokio no descarta para su próxima generación de submarinos. 

El entorno

El contraste para Japón aparece, precisamente, en el Pacífico occidental, con China, cuya Armada mantiene una fuerza submarina integrada y compuesta por unidades convencionales y submarinos de propulsión nuclear, tanto de ataque como de misiles balísticos, según precisa el Ministerio de Defensa japonés. 

La diferencia entre la fuerza submarina japonesa puramente convencional y la flota china que incluye unidades con propulsión nuclear presenta ventajas significativas para Pekín, en términos de autonomía y capacidad para sostener operaciones a grandes distancias por períodos prolongados. Sin embargo, esta diferencia no implica necesariamente una superioridad en todas las misiones, donde también intervienen otros factores externos. 

Submarino nuclear estratégico chino Tipo 094 de la clase Jin, equipado con misiles balísticos JL-2. Créditos: PLAN.

A este escenario se suma la actividad naval china en el Pacífico occidental. Según el Libro Blanco de Defensa de Japón de 2026, China continúa desarrollando y consolidando sus capacidades marítimas y submarinas, incluyendo las unidades de propulsión nuclear. Este acelerado crecimiento adquiere especial relevancia para Tokio frente a la proximidad geográfica de las áreas de operación y los accesos marítimos al archipiélago japonés. 

En este contexto y ante este entorno, en el que Pekín se presenta como la principal amenaza de Tokio, contar con submarinos capaces de operar discretamente y sostener misiones de vigilancia durante prolongados períodos, pasando desapercibido por las fuerzas rivales, resulta especialmente importante para Japón.

El salto en discusión

Según la información disponible, el Ministerio de Defensa japonés está evaluando y estudiando dar un salto en las capacidades navales hacia submarinos equipados con sistemas de lanzamiento vertical (VLS) para misiles de largo alcance. De hecho, se ha establecido como objetivo, en el marco del Plan de Desarrollo de Capacidades de Defensa de Japón, desarrollar submarinos y unidades capaces de incorporar estos sistemas para reforzar las capacidades de ataque a distancia de Tokio. 

Además, Japón mantiene abierta la discusión sobre incorporar tecnologías de propulsión en las unidades submarinas japonesas de próxima generación, aunque el desarrollo de sistemas VLS no implica necesariamente la adopción de propulsión nuclear. No obstante, Tokio señaló que no descarta incorporar unidades con propulsión nuclear a su flota submarina, en propias palabras del ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi, durante una conferencia de prensa el mes pasado.

El ministro de Defensa de Japón, Shinjiro Koizumi, habla con los medios de comunicación tras reunirse con el ministro de Defensa de Corea del Sur, Ahn Gyu-back, en la sede del Distrito de Yokosuka de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón, al sur de Tokio, el 30 de enero. Créditos: Yonhap.

Sin embargo, Japón –que retomó una política de rearme militar, tras años de pacifismo, que ya alerta y preocupa a China y Corea del Norte– reconoce ciertas desventajas para la incorporación de estos sistemas y unidades decisivas y estratégicas. Entre ellas, sus costos, sus mayores dimensiones y la necesidad de contar con capacidades técnicas especializadas para su mantenimiento y operación. No obstante, Koizumi aclaró que no existe ninguna decisión tomada sobre la incorporación de submarinos nucleares y que el gobierno japonés continuará evaluando las distintas alternativas en el marco de la revisión de sus documentos de seguridad y defensa.

Antecedentes

La botadura del Shogei (SS-519) en Kobe tiene como antecedente directo y previo el bautismo y lanzamiento del Chogei, la quinta unidad de la clase Taigei, realizado en octubre de 2024, dos años atrás, también en las instalaciones de Mitsubishi Heavy Industries. Sin embargo, el programa Taigei comenzó hace varios años ya. 

De hecho, la primera unidad de la clase fue botada el 14 de octubre de 2020 en el astillero de Mitsubishi Heavy Industries, en Kobe. Según el Ministerio de Defensa japonés, esta nueva generación de submarinos incorporó mejoras en los sistemas de sonar, gestión de combate y diseño del casco para reducir las posibilidades de detección respecto de las unidades y clases predecesoras. 

Desde entonces, Japón avanzó en la construcción de nuevas unidades submarinas, hasta alcanzar con el flamante Shogei el séptimo submarino botado de la clase, como parte del proceso de modernización de su fuerza submarina convencional, frente a un escenario regional de crecientes tensiones y amenazas. 

Vista en perspectiva de una flotilla de submarinos convencionales japoneses abriéndose paso en aguas abiertas de la bahía de Sagami. Créditos: Keizo Mori / UPI.

Lo que viene

Tras su botadura en Kobe, el flamante Shogei ahora debe pasar por los trabajos y las obras de equipamiento del casco e instalación de sistemas y armamento, con entrega prevista para marzo de 2028. En este contexto y tras la correspondiente botadura de este jueves, Tokio también avanza en la revisión de sus documentos de seguridad nacional y defensa, previstos para antes de que finalice el 2026. 

En ese marco, se estima que el gobierno japonés evalúe las capacidades necesarias para la próxima generación de sus submarinos, incluyendo capacidades de propulsión nuclear. No obstante, como se ha precisado, todavía no existe una decisión oficial sobre la incorporación de propulsión nuclear a su flota submarina de 23 unidades, frente al crecimiento de las capacidades navales y marítimas de China en el Pacífico occidental.

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