450 Tomahawk, 3.693 misiones y 64 buques iraníes hundidos: EE.UU. revela el balance del grupo del portaaviones USS Abraham Lincoln al regresar a casa

El portaaviones USS Abraham Lincoln (CVN 72) navega en el mar Arábigo el 29 de mayo de 2026, desplegado en el área de operaciones de la Quinta Flota de EE. UU. en Oriente Medio. Créditos: Armada de EE. UU.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, visitó el portaaviones USS Abraham Lincoln (CVN-72) en las horas previas a su amarre definitivo en la Base Aeronaval de North Island en San Diego (California), tras completar un histórico despliegue de 321 días. Durante la ceremonia a bordo, Hegseth hizo entrega de la Presidential Unit Citation —la máxima condecoración militar otorgada a una unidad por su valor en combate— e informó formalmente el balance operacional acumulado por el Grupo de Ataque de Portaaviones 3 y el Ala Aérea Embarcada 9.

El destructor de misiles guiados de la clase Arleigh Burke USS Delbert D. Black (DDG 119) dispara un misil Tomahawk Land Attack Missile (TLAM) en apoyo de la Operación Epic Fury, el 28 de febrero de 2026. Créditos: Armada de los EE. UU.

Según los datos oficiales revelados por el Pentágono, la fuerza aeronaval concretó 3.693 salidas de vuelo de combate, el lanzamiento de 450 misiles de crucero Tomahawk para ataque terrestre, el hundimiento de 64 buques de guerra iraníes y el derribo de 77 drones de ataque unidireccionales. Asimismo, la agrupación neutralizó 21 misiles de crucero antibuque y empleó más de 1,37 millones de libras (aproximadamente 680 toneladas) de munición guiada.

“Han cambiado el curso de la historia, garantizando que los locos, los teócratas, jamás obtengan un arma nuclear”, afirmó Hegseth ante la tripulación, destacando que el desempeño militar del grupo contó con el reconocimiento directo del presidente Donald Trump.

Un récord de navegación en la era nuclear

Iniciado en noviembre de 2025 para un itinerario originalmente previsto en el Pacífico, el despliegue del portaaviones fue reorientado hacia el área de responsabilidad del Comando Central de EE.UU. (CENTCOM) en Medio Oriente.

Con 302 días en el mar y un récord de 265 días de navegación ininterrumpida sin escalas en puerto, la travesía del USS Abraham Lincoln se consolidó como la segunda misión más larga realizada por un portaaviones nuclear de la Armada de EE.UU. desde el final de la Guerra Fría. En el registro histórico de la era nuclear moderna, la marca de la nave sólo es superada por los 326 días alcanzados por el USS Gerald R. Ford.

Tal como informó Escenario Mundial, la agrupación interrumpió un intervalo de ocho meses y medio sin tocar tierra mediante una escala técnica en Pattaya, Tailandia, a inicios de septiembre. Posteriormente, el portaaviones reingresó al Pacífico Occidental realizando una parada logística en la Base Naval de Guam, tras concretar maniobras de combate y reabastecimiento en el Mar del Sur de China y el mar de Sulu junto a las fragatas HMAS Perth y HMAS Stuart de la Real Armada Australiana.

El secretario de Guerra, Pete Hegseth, visita a marineros de la Armada de los Estados Unidos a bordo del USS Abraham Lincoln (CVN-72) cerca de San Diego, California, el 7 de octubre de 2026. Créditos: Madelyn Keech / Departamento de Guerra.

De igual modo, el tramo final de la navegación hacia San Diego incluyó una maniobra que omitió la escala habitual en Hawái para acelerar su arribo a la costa oeste estadounidense, en tanto los destructores de escolta USS Spruance (DDG-111) y USS Michael Murphy (DDG-112) permanecen desplegados en el mar Arábigo.

El Escuadrón de Ataque Electrónico (VAQ) 133, asignado al Ala Aérea Embarcada (CVW) 9 a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln (CVN 72), regresa a su base en la Estación Aeronaval de Whidbey Island, Washington, el 1 de octubre de 2026. Créditos: Andy Anderson / Armada de EE. UU.

Controversia por el desgaste

Junto a los registros de combate, la duración extrema de la misión generó un intenso debate legislativo e institucional en Washington respecto de las condiciones de vida de la tripulación. Durante su discurso, Hegseth rechazó las versiones periodísticas que buscaron presentar a la nave como “un símbolo de disfunción o baja moral”, calificando los reportes como tergiversados y elogiando la “resiliencia, adaptabilidad y capacidad de superar la adversidad” demostradas por el personal naval.

El retorno del USS Abraham Lincoln a su puerto base concluye una compleja rotación estratégica para sostener la presencia militar en Medio Oriente. Tal como analizó Escenario Mundial al examinar la arquitectura del despliegue en la península arábiga, el repliegue del Lincoln coincide con la salida del portaaviones USS George H.W. Bush (CVN-77). Para evitar vacíos de capacidad ante las tensiones con Irán, Washington articula un dispositivo naval que sostiene 17 buques militares y 4 bases aéreas en la región.

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