La empresa tecnológica de EE.UU., Anduril, construirá una nueva planta, denominada Arsenal-2, en Maryland para fabricar componentes críticos de los submarinos nucleares de ataque de la clase Virginia. El proyecto busca ampliar la capacidad industrial estadounidense ante los retrasos del programa y las exigencias de AUKUS.
Estados Unidos sumará una nueva instalación a su base industrial de submarinos con un proyecto de hasta US$6.600 millones destinado a acelerar la producción de los submarinos nucleares de ataque de la clase Virginia. Anduril invertirá US3.700 millones de capital propio y ya recibió de la Armada estadounidense un contrato de hasta US2.900 millones, condicionado al cumplimiento de objetivos de producción.
En este sentido, la instalación será construida en Sparrows Point, en el condado de Baltimore, Maryland, sobre un antiguo complejo industrial asociado históricamente a Bethlehem Steel. La compañía prevé que el nuevo astillero entre en producción en 2030 y que genere unos 3.100 empleos directos, además de más de 11.000 puestos de trabajo indirectos.
EE.UU. atraviesa problemas en el ritmo de fabricación
El objetivo inicial será fabricar tubos lanzatorpedos y otros componentes críticos de los Virginia para posteriormente avanzar hacia módulos de mayor tamaño y, a largo plazo, secciones completas del casco. Esas estructuras serán entregadas a General Dynamics Electric Boat y Huntington Ingalls Industries’ Newport News Shipbuilding, responsables de la construcción y ensamblaje final de los submarinos.
Esta incorporación de Anduril busca atacar uno de los problemas centrales del programa Virginia, y es la falta de capacidad industrial suficiente para mantener el ritmo de construcción requerido por la Armada. Un funcionario de la administración Trump señaló que los tubos lanzatorpedos constituyen actualmente uno de los componentes que limitan el avance de algunos submarinos que ya están en construcción. La nueva instalación aportaría, según estimaciones oficiales citadas por USNI News, hasta 9 millones de horas de trabajo adicionales por año, equivalentes a un incremento del 15% en la capacidad asociada al programa Virginia.
Pero este problema no es nuevo. La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de EE.UU. (GAO) informó que la construcción de los Virginia avanzaba a un ritmo aproximado de un submarino por año en junio de 2025, frente al objetivo de dos unidades anuales de la Armada. Los retrasos están vinculados a problemas en la cadena de suministros y a la disponibilidad limitada de trabajadores con experiencia, entre otros factores.
El compromiso de AUKUS aumentará la presión sobre la industria estadounidense
La presión sobre la industria estadounidense aumentará además por AUKUS, la asociación de seguridad formada por Australia, Reino Unido y EE.UU. Washington debe sostener sus propios requerimientos de submarinos y, al mismo tiempo, avanzar con el compromiso de transferir unidades Virginia a Australia.
En mayo de 2026, los ministros de Defensa de los tres países confirmaron que Australia avanzará hacia la adquisición de tres submarinos Virginia en servicio, mientras continúa el desarrollo del futuro SSN-AUKUS, un nuevo submarino de propulsión nuclear y armamento convencional que será desarrollado por Australia y Reino Unido con tecnología estadounidense.
Una nueva forma de fabricar submarinos
Arsenal-2 también representa un cambio en el modelo industrial. Anduril pretende trasladar a la construcción naval parte de las herramientas digitales y de automatización que utiliza en otros programas de defensa.
La compañía proyecta una instalación de más de 2 millones de pies cuadrados, aproximadamente 185.800 metros cuadrados, con un dique seco de unos 366 metros, conexión ferroviaria y acceso marítimo. El complejo incorporará su plataforma de software industrial ArsenalOS para coordinar fabricación, movimiento de materiales, inspecciones, documentación y trazabilidad de los trabajos.
Antes de que Arsenal-2 comience a funcionar, Anduril utilizará una nueva instalación en California para fabricar prototipos y componentes de los Virginia, incluidos tubos lanzatorpedos. La empresa confirmó que esa planta cuenta con certificación SUBSAFE, el exigente sistema de aseguramiento de calidad aplicado por la Armada estadounidense para garantizar la seguridad y confiabilidad de los submarinos.
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