Arabia Saudita, Turquía y Pakistán activaron por primera vez su pacto de defensa colectiva, denominado “La Meca”, ante la guerra contra los hutíes. La decisión fue adoptada el lunes 5 de octubre durante una reunión de emergencia del Comité Político Estratégico y de Defensa de la alianza, celebrada en Riad ante el deterioro de la situación de seguridad en el reino.
En este sentido, el comunicado conjunto estableció que los tres países avanzarán de inmediato en la implementación práctica de sus compromisos y adoptarán las medidas necesarias para proporcionar las fuerzas y capacidades militares acordadas y garantizar su rápido despliegue en Arabia Saudita.
¿Cómo escala la guerra contra los hutíes en Yemen?
Esta primera activación del mecanismo ocurre en un momento de fuerte escalada en Yemen. Las fuerzas del Gobierno yemení reconocido internacionalmente, respaldadas por Arabia Saudita, lanzaron una ofensiva para recuperar posiciones ocupadas por los hutíes en la costa del mar Rojo y alrededor del estrecho de Bab el-Mandeb, mientras Riad proporcionó apoyo aéreo.
Los hutíes respondieron con ataques contra objetivos en territorio saudí. Las autoridades de aviación civil de Arabia Saudita confirmaron que los aeropuertos de Jizán y Najrán fueron atacados durante la noche del 5 de octubre, provocando tres heridos leves y daños materiales.
Riad también denunció ataques contra ciudades, instalaciones civiles y económicas y afirmó que los hutíes intentaron alcanzar las ciudades santas de La Meca y Medina. Esta última acusación forma parte de la posición oficial saudí y fue incluida en el comunicado difundido por el Ministerio de Relaciones Exteriores del reino.
Un despliegue todavía sin dimensiones definidas por Arabia Saudita, Turquía y Pakistán
Uno de los principales interrogantes es qué significa en términos militares la activación del pacto. El comunicado no establece cuántos efectivos serán enviados, qué unidades participarán ni qué sistemas de armas serán desplegados. Tampoco implica, por ahora, una entrada formal de Turquía y Pakistán en las operaciones terrestres dentro de Yemen.
El caso turco presenta además una restricción jurídica. El artículo 92 de la Constitución de Turquía establece que la autorización para enviar las Fuerzas Armadas al extranjero corresponde a la Gran Asamblea Nacional, salvo determinadas excepciones previstas por tratados internacionales. El Parlamento todavía no había ratificado el acuerdo de La Meca, por lo que Ankara podría aportar inicialmente capacidades militares distintas de un despliegue de tropas terrestres.
Pakistán parte de una situación diferente. Islamabad mantiene desde 2025 un acuerdo bilateral de defensa con Riad y ya desplegó durante 2026 aeronaves y personal militar en Arabia Saudita. En abril, el Ministerio de Defensa saudí confirmó la llegada de una fuerza pakistaní que incluía aviones de combate y aeronaves de apoyo para reforzar la coordinación y la preparación operativa entre ambos países.
Esta activación es la primera prueba del esquema de seguridad colectiva
La dimensión política también comenzó a adquirir una estructura propia. Durante la reunión del 5 de octubre, los tres países designaron al teniente general pakistaní retirado Nauman Mahmood como primer secretario general de la alianza, con un mandato de tres años. La decisión forma parte del proceso de institucionalización del pacto iniciado después de su firma.
La activación representa así la primera prueba concreta del nuevo esquema de seguridad impulsado por Riad, Ankara e Islamabad. Su alcance dependerá ahora de la cantidad y naturaleza de las capacidades que efectivamente sean desplegadas en Arabia Saudita y de si la cooperación queda limitada a la defensa del territorio saudí o termina vinculándose directamente con las operaciones contra los hutíes en Yemen.
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