Más de 2.000 militares de seis países, ocho buques de guerra y 19 aeronaves participan en Escocia del Exercise Strike Warrior, presentado por la Real Armada Británica como la mayor prueba conjunta de todos los componentes de la UK Commando Force en los últimos 15 años. Una de las principales maniobras incluyó el desembarco clandestino de comandos británicos desde un submarino de ataque alemán, seguido por la dirección de fuego naval real contra posiciones terrestres.
La operación tuvo lugar frente a Cape Wrath, en el extremo noroccidental de Escocia. Efectivos de la 148 Commando Forward Observation Battery emergieron junto al submarino alemán en el Atlántico Norte y posteriormente se alejaron en botes inflables para aproximarse discretamente a la costa, establecer un puesto de observación y localizar los objetivos asignados.
Desde allí, los comandos coordinaron el fuego de la fragata portuguesa NRP Dom Francisco de Almeida contra las posiciones señaladas. El submarino había cumplido previamente tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento para identificar y desarrollar los blancos antes de desplegar a los equipos de observación hacia tierra.
La maniobra formó parte de un escenario más amplio que busca poner a prueba la capacidad británica y aliada para responder a crisis en el Alto Norte y el Atlántico Norte. Según la Real Armada Británica, Strike Warrior reúne por primera vez desde la guerra de Afganistán a todos los elementos especializados de su fuerza de comandos en una misma actividad de entrenamiento.
Más de 2.000 efectivos desplegados en Escocia
Los ejercicios movilizan personal del Reino Unido, Países Bajos, Canadá, Alemania, Noruega y Estados Unidos en diferentes sectores de Escocia, incluidas las Hébridas Occidentales, los accesos noroccidentales al territorio británico, Galloway, la región de Borders y el Mar del Norte.
En total participan ocho buques de guerra y 19 aeronaves. Las actividades contemplan desembarcos anfibios, abordaje de embarcaciones, misiones de inteligencia y vigilancia, guerra antisubmarina, seguridad marítima, apoyo logístico y sostenimiento de fuerzas desplegadas.
Los comandos británicos también incorporaron drones para misiones de ataque y reabastecimiento de tropas, además de ensayar la construcción de instalaciones médicas subterráneas. La actividad se desarrolla en un área extensa alrededor del norte de Reino Unido y finalizará el 9 de octubre.
La escala de Strike Warrior ya había comenzado a quedar expuesta antes de su fase principal. Escenario Mundial informó en septiembre que más de 30 buques y aeronaves se concentrarían alrededor del Reino Unido para realizar maniobras de guerra antisubmarina, fuego naval y operaciones aéreas, dentro de un período de ejercicios militares particularmente intenso en aguas escocesas y el Atlántico Norte.
La 148 Commando Forward Observation Battery ocupa un papel específico dentro de esta estructura. Sus equipos están entrenados para infiltrarse detrás de líneas adversarias, realizar reconocimiento y proporcionar coordenadas para dirigir fuego naval y otros apoyos contra objetivos identificados desde tierra.
Según un oficial de la unidad citado por la Armada británica, la integración alcanzada durante esta maniobra no se realizaba con este grado de complejidad desde hacía casi 30 años.
Del submarino alemán al fuego de una fragata portuguesa
El ejercicio en Cape Wrath fue planteado como una operación completa. El submarino alemán proporcionó inicialmente apoyo de inteligencia, vigilancia y reconocimiento; posteriormente se produjo el despliegue de los equipos británicos en pequeñas embarcaciones y su infiltración hacia la costa.
Una vez establecido el puesto de observación, los comandos localizaron los objetivos y proporcionaron los datos necesarios para que la fragata portuguesa ejecutara fuego naval real. Tras completar el ataque simulado contra las posiciones enemigas, los equipos fueron extraídos.
La misma unidad británica también trabajó durante Strike Warrior con buques del Standing NATO Maritime Group One, uno de los grupos navales permanentes de la OTAN. Desde puestos terrestres, sus efectivos coordinaron previamente fuego naval de la fragata neerlandesa HNLMS Van Amstel y de la canadiense HMCS St. John’s.
La integración con un submarino alemán tampoco constituye un episodio aislado. En marzo, Escenario Mundial informó que comandos británicos se habían desplegado desde el submarino alemán U-35 dentro del Círculo Polar Ártico durante el ejercicio Cold Response 26. En aquella oportunidad, los equipos utilizaron botes inflables para abandonar el submarino, infiltrarse hacia la costa noruega y realizar misiones de reconocimiento antes de regresar a la unidad.
La repetición de este tipo de operaciones se produce mientras Londres incrementa la preparación de sus Royal Marines para actuar en el flanco norte europeo. La semana pasada, Escenario Mundial informó sobre el regreso de los Royal Marines a las Islas Feroe por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, donde realizaron ejercicios de interdicción marítima y desembarcos junto con fuerzas danesas.
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