EE.UU. retiró a sus últimos 2.500 soldados de Irak tras más de 20 años

Soldados del Ejército de los Estados Unidos marchan en formación sobre la pista de una base militar aérea antes de ser desplegados. Imagen ilustrativa

Soldados del Ejército de los Estados Unidos marchan en formación sobre la pista de una base militar aérea antes de ser desplegados. Imagen ilustrativa. Créditos: Bryan Woolston / Reuters.

Estados Unidos retiró a sus últimos 2.500 soldados de Irak tras más de 20 años en el territorio y completó su retirada oficial del país. Esta semana, Estados Unidos completó la retirada de los 2.500 soldados restantes que se encontraban desplegados en Irak, en cumplimiento del acuerdo firmado en 2024, en medio de la guerra contra Irán. Sin embargo, a medida que las tropas estadounidenses se marchan del territorio, persisten los interrogantes sobre el futuro de Irak y la seguridad regional. 

Efectivos del Cuerpo de Marines de los EE.UU. (USMC) vigilan desde un puesto fortificado en Irak. Créditos: Clarin.

Esta semana Estados unidos puso fin a la Operación Resolución Inherente, encabezada por Washington contra el Estado Islámico (EI), la organización yihadista que lanzó una ofensiva contra los ejércitos de Irak y Siria en el año 2014. Sin embargo, la presencia estadounidense en el país se remonta más allá. Estados Unidos intervino durante más de dos décadas Irak: en primer lugar, con la invasión de 2003 que derrocó a Saddam Hussein –cuyas fuerzas se retiraron en 2011–, y luego, en 2014 para combatir al Estado Islámico. 

El 30 de septiembre de 2026 marca el fin de una era para Irak, con la retirada total de las tropas estadounidenses de su territorio, tras más de 20 años. Por lo que, Bagdad celebró con entusiasmo la salida de tropas extranjeras. Diversos analistas afirman que la retirada de las tropas de EE.UU. de Irak forma parte de la estrategia de Washington de reducir su presencia militar en Medio Oriente, quien, hoy en día, mantiene una guerra abierta contra Irán. 

No obstante, Bagdad busca demostrarle a Washington que Irak quiere continuar siendo un aliado de Estados Unidos. El Secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, señaló que un Irak soberano, fuerte y estable, permitiría la cooperación comercial y de defensa mutuamente beneficiosa entre Washington y Bagdad, tras un encuentro con el primer mandatario iraquí en el mes de julio. 

Sin embargo, algunos especialistas afirman que, al primer ministro de Irak, Ali al-Zaidi, le preocupa que EE.UU. considere que Irak y sus milicias no estatales –respaldadas por Irán– mantienen vínculos estrechos y están demasiado cerca de Teherán, ya que Washington está en guerra con esta desde el mes de febrero. De hecho, en ese entonces, Hegseth sostuvo que “construir una relación de defensa bilateral normal entre Estados Unidos e Irak requiere un entorno seguro, libre de coacción terrorista”. 

Agentes de las fuerzas de seguridad iraquíes hacen el signo de la victoria con mano mientras circulan en vehículos decorados con banderas y lazos en una caravana que conmemora la finalización de la retirada de las tropas estadounidenses de Irak, Bagdad, Irak, el 30 de septiembre de 2026. Créditos: Hadi Mizban / Ap Photo.

El plan de Irak

Según la información disponible, Irak habría condicionado la retirada militar estadounidense al desarme de los grupos armados y milicias paraestatales iraquíes, entre las que se encuentra el Estado Islámico, popularmente conocido como ISIS. El primer ministro iraquí anunció, de hecho, la semana pasada que la nueva fecha límite para el desarme será el 30 de junio de 2027.

Además, se llegó al acuerdo de que, durante 90 días, los grupos armados paraestatales se abstendrían de realizar e impulsar cualquier ofensiva, a cambio de garantías de que las fuerzas estadounidenses no los ataquen. A esto se suma, la entrega gradual de armas, a completarse antes de la fecha mencionada, que se buscan que estén bajo control del Estado iraquí. 

Los especialistas analizan que es poco probable que todos los grupos armados y milicias iraquíes sigan al pie de la letra este plan, ya que varios de ellos han rechazado, en repetidas ocasiones, el desarme o en su defecto, han exigido condiciones que retrasan dicho proceso. Alina L. Romanowski, diplomática estadounidense que se desempeñó como Embajadora de EE.UU. en Irak, explicó que “los grupos armados más radicales —Kataeb Hezbolá, Harakat al-Nujaba y Kata’ib Sayyid al-Shuhada— no han dado hasta ahora ninguna señal de estar dispuestos a entregar sus armas al Estado e integrarse en las fuerzas armadas de Irak”. 

Un combatiente enmascarado posando en el desierto, mientras sostiene la bandera del Estado Islámico en Irak y Siria (ISIS). Créditos: Britannica.

¿Cómo queda Irak con la retirada estadounidense?

La retirada de Estados Unidos de Irak no incluye solo a las tropas y el personal militar, sino que también contempla la eliminación de los sistemas de defensa aérea en diversas partes del territorio iraquí. Como, por ejemplo, en Erbil, en el norte de Irak, en la región semiautónoma de Kurdistán. La salida y retirada estadounidense podría poner en riesgo a los kurdos. 

De hecho, el primer ministro kurdo, Masrour Barzani, ya le solicitó a Irak protección y defensa frente a los posibles ataques con misiles y drones procedentes de Irán, ya que desde que comenzó la guerra entre Irán y EE.UU. en febrero, se han incrementado significativamente los ataques de los grupos armados iraquíes apoyados por Irán contra objetivos vinculados a Estados Unidos en Erbil, como así también los ataques de Teherán contra infraestructura perteneciente a grupos de la oposición kurda en Irak. 

Diversos reportes e informes ya advierten la posibilidad de que las minorías –étnicas y religiosas– de Irak, como los kurdos, los cristianos y los yazidíes, queden más expuestos y vulnerables, a partir de esta semana, tras la salida definitiva de Estados Unidos del país. La presencia de Estados Unidos en Irak proporcionaba, desde la perspectiva de diversos analistas, protección y seguridad frente a los grupos armados y las milicias paraestatales, vinculadas a la yihad global. 

Soldados del Ejército de Estados Unidos realizan un patrullaje a pie por un mercado local en Irak. Créditos: Reuters.

Ahora, sin la presencia estadounidense y con un plan vigente hasta junio del 2027, Irak –en medio de la guerra de Estados Unidos e Irán– busca garantizar la seguridad nacional, incluyendo, especialmente a las minorías religiosas y étnicas, y lograr el desarme gradual de las organizaciones y grupos armados paraestatales, vinculados con la Guardia Revolucionaria iraní, de cara al próximo año. Medio Oriente, que poco conoce de paz y estabilidad, se enfrenta a un nuevo desafío tras la retirada de los últimos 2.500 soldados estadounidenses de Irak luego de más de 20 años, en medio de la guerra entre Washington y Teherán, con los rebeldes hutíes –patrocinados por la Guardia Revolucionaria iraní– desestabilizando Yemen y Arabia Saudita. 

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