12 bombarderos B-1 de EE.UU. dejan Reino Unido tras un presunto complot contra la base utilizada para atacar Irán

Personal de tierra carga municiones en un bombardero B-1 de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en la base aérea de Fairford. Imágenes de Getty

Personal de tierra carga municiones en un bombardero B-1 de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en la base aérea de Fairford. Imágenes de Getty

Estados Unidos retiró de la base británica RAF Fairford a los 12 bombarderos B-1B Lancer que mantenía desplegados allí, apenas una semana después de que la Policía británica detuviera a varios sospechosos por un posible complot contra la instalación, utilizada durante 2026 para lanzar operaciones estadounidenses contra objetivos en Irán.

El B-1 Lancer de 44,5 m (146 pies) fue fotografiado llegando a la RAF Fairford en Gloucestershire el viernes/ Créditos: BBC

Un portavoz del Pentágono confirmó este domingo que todos los bombarderos estadounidenses desplegados en Fairford regresaron a sus bases de origen en Estados Unidos, aunque evitó informar sus movimientos en tiempo real por razones de seguridad operacional. Reuters señaló que la retirada se produjo en medio de las preocupaciones de seguridad generadas por la investigación abierta alrededor de la base.

RAF Fairford, ubicada en Gloucestershire, al oeste de Londres, se convirtió durante la guerra con Irán en una de las principales plataformas adelantadas de la Fuerza Aérea estadounidense en Europa. Los B-1 desplegados allí fueron utilizados en ataques contra objetivos iraníes, mientras el Gobierno británico había autorizado a Washington a emplear la instalación contra emplazamientos de misiles que amenazaban el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz.

Escenario Mundial había informado en marzo el despliegue de bombarderos B-1 y B-52 estadounidenses en RAF Fairford, en momentos en que Washington ampliaba sus operaciones contra Irán. La base es considerada por la propia Fuerza Aérea estadounidense como su ubicación adelantada preferida para bombarderos en Europa, con infraestructura preparada para recibir aeronaves de largo alcance del Global Strike Command.

Reino Unido investiga un posible complot contra RAF Fairford

El incidente que precedió a la salida de los bombarderos comenzó durante la madrugada del domingo 27 de septiembre, cuando cinco hombres británicos de entre 23 y 25 años fueron detenidos cerca de la base tras ser detectados junto a tres camionetas. La Policía antiterrorista investigó inicialmente posibles delitos relacionados con explosivos y posteriormente amplió las sospechas a la preparación de un acto terrorista. Durante el registro de los vehículos se encontró una cantidad de combustible, aunque los investigadores aclararon que no fue localizado ningún artefacto explosivo improvisado. Los cinco detenidos fueron posteriormente liberados bajo estrictas condiciones mientras continúa la investigación.

Días después, las autoridades arrestaron también en Londres a un hombre de 25 años con doble nacionalidad británica e iraní bajo sospecha de preparación de actos terroristas. Fue puesto en libertad bajo fianza el 3 de octubre, mientras la Policía mantiene abierta una investigación que calificó como “enormemente compleja”.

El primer ministro británico, Andy Burnham, afirmó que existen “fuertes indicios” de una posible participación iraní en el episodio. El presidente estadounidense Donald Trump aseguró, por su parte, que los sospechosos pretendían causar “grandes daños”, mientras el secretario de Estado Marco Rubio señaló la posible intervención de un actor extranjero. Teherán rechazó esas acusaciones, las calificó de infundadas y convocó al embajador británico después de que comenzaran a difundirse públicamente las sospechas sobre una posible conexión iraní.

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Fairford ya había sido señalada por Irán

La base se encontraba bajo mayor vigilancia incluso antes de las detenciones. En julio, la Guardia Revolucionaria iraní había advertido que cualquier instalación utilizada para lanzar ataques contra territorio iraní podía convertirse en un objetivo legítimo, mencionando expresamente las bases británicas que facilitaran operaciones estadounidenses. Las autoridades locales señalaron además que durante las seis semanas previas al incidente se había reforzado la vigilancia alrededor de Fairford ante amenazas específicas procedentes de Irán.

Escenario Mundial ya había registrado en marzo las acusaciones iraníes contra Reino Unido por permitir que Estados Unidos utilizara bases de la RAF para sus operaciones. Teherán sostuvo entonces que facilitar instalaciones para los bombarderos estadounidenses convertía a Londres en participante de las operaciones militares.

Fairford tiene un peso particular dentro de esa estructura. La instalación funciona desde hace décadas como Forward Operating Location para bombarderos estadounidenses en Europa y dispone de una de las pistas más extensas del Reino Unido. Desde allí pueden operar B-1B, B-52 y otros bombarderos de largo alcance desplegados temporalmente desde territorio estadounidense. Durante 2026, ese papel dejó de estar limitado a ejercicios y rotaciones de presencia. Los bombarderos estadounidenses desplegados en Fairford participaron directamente de operaciones vinculadas con Irán, convirtiendo a la base británica en una pieza de la campaña aérea de Washington.

Los B-1 regresaron a Estados Unidos

El Pentágono no confirmó que el presunto complot haya sido la causa directa de la retirada y presentó públicamente el movimiento como un redespliegue hacia las bases de origen de los aviones. Sin embargo, la salida de los 12 B-1 se produjo después del episodio de seguridad y mientras las autoridades británicas continúan investigando una posible participación extranjera. The Wall Street Journal había informado inicialmente que Washington había decidido sacar los bombarderos de Fairford en medio de esas preocupaciones, una información posteriormente confirmada por Reuters respecto del movimiento de las aeronaves.

La retirada tampoco significa que Estados Unidos pierda la capacidad de volver a operar bombarderos desde Reino Unido. Fairford continúa siendo una de las principales instalaciones europeas preparadas para recibir rápidamente aeronaves del Global Strike Command y ha sido utilizada de forma recurrente para despliegues temporales.

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