Elecciones Brasil 2026: “Ni China, ni EE.UU., el mayor condicionante será el Congreso y la Justicia”

EFE/Joédson Alves

Brasil llega a las elecciones presidenciales de este domingo 4 de octubre con una disputa concentrada entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Sin embargo, el resultado de la elección legislativa puede ser tan determinante como el presidencial para definir el rumbo del próximo gobierno.

Lula da Silva y Flávio Bolsonaro llegan al tramo final de elección Brasil 2026. Archivo

Desde Escenario Mundial entrevistamos a Constanza Mazzina, doctora en Ciencias pPlíticas y directora de la Licenciatura en Ciencias Políticas de Ucema, quién aportó una mirada interesante a la hora de hablar de las relaciones internacionales de la mayor potencia sudamericana gane uno u otro. Mazzina sostiene que el principal condicionante de la política exterior brasileña no estará necesariamente en la relación con Estados Unidos o China, sino en la capacidad del próximo presidente para desenvolverse frente al Congreso y el Poder Judicial.

“El mayor condicionante de la política exterior, sea de Flávio Bolsonaro o de un nuevo gobierno de Lula, va a venir dado por los condicionamientos internos, tanto del poder legislativo como del poder judicial”, sostiene.

La observación cobra especial relevancia en una elección en la que también se renovarán las 513 bancas de la Cámara de Diputados y 54 de los 81 escaños del Senado.

Según la especialista, la próxima composición del Congreso podría mostrar un desplazamiento hacia la derecha, independientemente de quién gane la Presidencia. “De cara a la elección del próximo domingo, va a haber un corrimiento claro del Congreso hacia la derecha, independientemente de que después termine ganando Flávio Bolsonaro o termine ganando Lula”, afirma.

Por eso, considera que el foco puesto casi exclusivamente sobre la carrera presidencial puede ocultar otras disputas igualmente relevantes. “Me parece que están jugándose más para la elección de gobernaciones y la legislativa que la presidencial. Lo que pasa es que nosotros ponemos la lupa sobre las elecciones presidenciales”.

El Congreso y el STF, dos actores centrales en la política de Brasil

Un eventual gobierno de Flávio Bolsonaro podría enfrentar una relación especialmente compleja con el Supremo Tribunal Federal (STF) si intentara avanzar con una amnistía para los condenados por los ataques del 8 de enero de 2023.

Frente a ese escenario, la especialista identifica dos caminos posibles: “el primero es la confrontación, pero el segundo es la negociación”. Si prevaleciera esta última alternativa, sostiene, el Ejecutivo tendría que construir algún tipo de entendimiento para evitar un enfrentamiento institucional con la Corte y, en particular, con el ministro Alexandre de Moraes.

Supremo Triubal de Brasil. EFE

El STF continúa ocupando un lugar central en los procesos judiciales vinculados con los hechos del 8 de enero.

Pero las tensiones institucionales no quedarían limitadas a una eventual victoria de Flávio Bolsonaro. Mazzina también contempla un escenario complejo para Lula.

“Si gana Lula, es muy probable también que veamos el juicio político de parte del Congreso a un miembro del Tribunal Supremo”, afirma.

La Constitución brasileña otorga al Senado la atribución de procesar y juzgar a los ministros del STF por delitos de responsabilidad. En ese contexto, la nueva composición de la Cámara alta podría adquirir un peso decisivo en la relación entre los poderes del Estado.

China limita la autonomía brasileña y un acercamiento estratégico con EE.UU.

Estas tensiones internas también pueden proyectarse sobre la política exterior. La especialista describe la estrategia brasileña de los últimos años como una forma de “autonomía condicionada”: la búsqueda de margen de maniobra frente a las grandes potencias sin alinearse por completo con ninguna de ellas.

Sin embargo, advierte que ese margen se fue reduciendo este ultimo tiempo con los datos empiricos de la economía. “La autonomía condicionada encontró sus límites en la propia dependencia creciente que tiene Brasil respecto de China”, explica.

Los datos comerciales muestran la magnitud de ese vínculo. Entre enero y agosto de 2026, China concentró el 30,7% de las exportaciones brasileñas, mientras que Estados Unidos representó el 9,6%. 

La relación con Beijing es particularmente importante para el agronegocio. Durante el primer semestre de 2025, China representó el 33,8% de las exportaciones brasileñas del sector. 

Esto significa que cualquier intento de acercamiento estratégico de Brasil a Estados Unidos tendría que convivir con una estructura económica fuertemente vinculada al mercado chino.

La economía como límite para la agenda de Lula o Flávio Bolsonaro

A las restricciones políticas y comerciales se suma la situación fiscal. La entrevistada habla de “un Brasil con un alto déficit” y considera que “gane el que gane el año que viene va a tener que hacer un importante ajuste”.

Los datos oficiales disponibles hasta agosto muestran que el Gobierno Central acumulaba un déficit primario de R$94.900 millones durante los primeros ocho meses de 2026. 

En ese contexto, las discusiones sobre Donald Trump, China, los BRICS o el Mercosur quedan, según su interpretación, subordinadas a una cuestión más inmediata: la capacidad del próximo gobierno para construir acuerdos internos y administrar las restricciones económicas.

La relación con Argentina tampoco escaparía a esa lógica. Para la especialista, el vínculo bilateral no dependerá solamente de una eventual afinidad política entre Javier Milei y Flávio Bolsonaro.

El presidente Javier Milei participó del lanzamiento oficial de Flávio Bolsonaro como candidato presidencial en Brasil. Créditos: TV Pública Argentina.

“La cuestión no son los acuerdos bilaterales, sino qué va a pasar con nuestras economías de cara a los problemas económicos que pueda tener que enfrentar cualquiera de los dos que gane”, señala.

El escenario político que surja de las urnas es la clave para observar estas elecciones

En definitiva, Brasil puede modificar su orientación internacional, acercarse más a Estados Unidos, profundizar su relación con Chinao redefinir su participación en espacios como los BRICS y el Mercosur. Pero el margen real para hacerlo estará condicionado, en buena medida, por el escenario político que surja de las urnas.

“El mayor condicionante no va a ser ni la relación con China ni la relación con Estados Unidos, sino la relación interna de cualquiera de los dos que gane con el poder legislativo y el poder judicial”, resume la especialista.

La elección del 4 de octubre, entonces, no definirá únicamente quién ocupará el Palacio del Planalto. También determinará qué Congreso deberá enfrentar el próximo presidente y, en consecuencia, cuánto margen político tendrá para llevar adelante su agenda interna y externa.

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