EE.UU. acusa a China de ocultar una prueba nuclear mientras el arsenal de Pekín continúa creciendo y ya supera las 600 ojivas

Imágenes satelitales del presunto ensayo nuclear de China en Lop Nur en 2020.

Imágenes satelitales del presunto ensayo nuclear de China en Lop Nur en 2020. Créditos: Vantor.

Estados Unidos acusa a China de ocultar una prueba nuclear mientras el arsenal de Pekín continúa creciendo y ya supera las 600 ojivas. Según diversos reportes, EE.UU. está acusando a China de haber ocultado pruebas nucleares y estar llevando adelante ensayos nucleares secretos, mientras Pekín expande e incrementa su arsenal nuclear. 

Según se dio a conocer, diversos funcionarios estadounidenses estarían presionando a China, en el marco de conversaciones diplomáticas confidenciales, por las presuntas pruebas nucleares secretas que lleva a cabo Pekín, como así también por el acelerado crecimiento del arsenal nuclear del país asiático. Se estima una estratégica expansión en, al menos, siete emplazamientos secretos en China. 

En el marco de un desfile militar en Pekín, desfilaron misiles nucleares intercontinentales DF-41 por la plaza de Tiananmén. Imagen ilustrativa. Créditos: Roman Pilipey / EPA, vía Shutterstock.

En el marco de lo que fue la visita del presidente chino, Xi Jinping, a Estados Unidos, con motivo del 81° período de sesiones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Washington acusa presuntas violaciones chinas del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCEN) de 1996, frente a la actuaciones en las instalaciones de Lop Nur, en el noroeste de China. De hecho, a comienzos de este año, Estados Unidos acusó, formalmente, a Beijing de haber realizado una prueba nuclear en secreto con producción de material radiactivo, entre mayo y junio de 2020, en medio de la pandemia del COVID-19. Según Washington, en ella se utilizó un sistema de desacoplamiento subterráneo para evitar la detección sísmica. 

Desde entonces, EE.UU. ha estado siguiendo de cerca los ensayos nucleares chinos y acusa a Pekín de haber ocultado pruebas nucleares, mientras continúa el crecimiento de su arsenal, que ya suma más de 600 ojivas. En este sentido, diversas imágenes satelitales han revelado significativas mejoras en las instalaciones chinas, en el último tiempo, que incluyen fabricación de pozos en Pingtong, pruebas de explosión en Zitong, y una acelerada y masiva expansión de la fusión láser en Mianyang. 

Según se revela, si bien la fusión y simulación láser está permitida según las normas vigentes, el desarrollo de infraestructura física paralela respalda lo que se estima que es un arsenal nuclear que ya supera las 600 ojivas y se prevé que pueda alcanzar las 1.500 para 2035, por parte de China. En este contexto, Estados Unidos estaría implementando medidas de verificación para confirmar estas presuntas maniobras de ensayos y pruebas nucleares secretas chinas, a partir de detecciones sísmicas y radiológicas. 

Sin embargo, en paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ya advierte que el país podría reanudar las pruebas y ensayos nucleares explosivos en igualdad de condiciones, si Beijing continúa vulnerando y violando las normas vigentes en la materia, mientras acelera la expansión de su arsenal nuclear. 

Una de las estructuras octogonales construidas por China en Xinjiang que busca garantizar la disuasión nuclear sobre Estados Unidos. Créditos: Vantor – Reuters.

La respuesta de China

Desde su parte, China niega rotundamente haber realizado pruebas explosivas y ensayos nucleares secretos, en el marco de lo que el Pentágono considera una “carrera armamentística”. Pekín desestima ello y mantiene, lo que considera, una postura defensiva al no ser la primera de las potencias en usar ni realizar ensayos con armas nucleares. Además, China alega la existencia de una significativa disparidad y asimetría con las reservas nucleares que mantienen, a día de hoy, Estados Unidos y Rusia. 

Diversos especialistas y analistas internacionales consideran que las afirmaciones de Estados Unidos de que China haya realizado pruebas y ensayos nucleares, en secreto, no han podido ser probadas, producto de la complejidad de la detección física, como así también de la falta de datos verificables existentes. Sin embargo, sin nuevos parámetros ni resultados técnicos, las acusaciones no verificadas de EE.UU. son utilizadas por Washington como un argumento legítimo para reanudar las pruebas nucleares explosivas del país, en el marco de una creciente carrera armamentística. 

El especialista Tianjiao Jiang en un artículo para la Asociación para el Control de Armas analiza y sostiene que EE.UU. busca involucrar a China en un control de armas trilateral, junto con Rusia, para contrarrestar el arsenal chino proyectado para 2035 –de 1.500 ojivas nucleares– y en este sentido, neutralizar las crecientes capacidades chinas, que suman una nueva amenaza nuclear para Washington, además de Moscú. Estados Unidos, de hecho, busca evitar que Pekín se convierta en un rival nuclear de igual nivel al de Moscú y sumar dos enemigos poderosos en la materia. 

La estrategia de Washington 

Washington busca presionar a China, a través de una estrategia de disuasión nuclear que, por ahora, solo tensiona más el escenario actual con acusaciones infundadas. Los especialistas consideran que Estados Unidos termina transmitiendo una postura de coerción más que de disuasión nuclear ante China, quien así lo percibe y sostiene la existencia de una asimetría de capacidades nucleares frente a Rusia y EE.UU., impulsando la construcción de un nuevo dilema de seguridad. 

El miedo, la inseguridad y la desconfianza mutua contribuyen a crear este escenario en el que surgen acusaciones infundadas por parte de Washington, mientras Pekín aumenta considerablemente su arsenal nuclear, que ya cuenta con más de 600 ojivas, y Estados Unidos amenaza con reanudar pruebas nucleares explosivas en igualdad de condiciones. 

Ceremonia de llegada en Beijing, mostrando al presidente Trump y Xi Jinping el 14 de mayo de 2026. Créditos: Casa Blanca.

Washington busca demostrar que su arsenal continúa siendo funcional y poderoso frente al incremento de capacidades chinas y rusas. Sin embargo, una posible reanudación de pruebas y ensayos nucleares explosivos por parte del Pentágono podría impulsar una nueva carrera armamentística en diversos frentes con otros actores con armamento y arsenal nuclear que también podrían realizar pruebas, vulnerando las normas de no proliferación nuclear vigentes, y el sistema que se ha construido y consolidado a su alrededor. 

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