El gigante siderúrgico decidió detener la producción en su complejo de Kryvyi Rih, uno de los principales centros industriales de Ucrania, después de cuatro ataques con misiles registrados en apenas cinco semanas. La compañía informó al Gobierno ucraniano que actualmente no están dadas las condiciones para reanudar las operaciones de manera segura y sostenible. Como consecuencia, los ataques provocaron la muerte de cinco trabajadores y dejaron otros 17 heridos, uno de ellos en estado crítico.
Esta decisión representa un nuevo golpe para la economía ucraniana, que mantiene buena parte de su capacidad industrial bajo presión por los ataques rusos, los problemas logísticos y las restricciones comerciales. ArcelorMittal, por su parte, señaló que el último ataque contra la planta ocurrió el 21 de septiembre y que los impactos anteriores causaron daños en las instalaciones productivas. La empresa prevé registrar un deterioro de aproximadamente US$1.000 millones, principalmente asociado al valor de los activos industriales del complejo.
Minería y siderurgia, el impacto de la guerra en esos ámbitos
Kryvyi Rih no es únicamente una planta siderúrgica. El complejo integra actividades mineras y metalúrgicas y en 2025 produjo 1,7 millones de toneladas de acero y 7,6 millones de toneladas de mineral de hierro. Sin embargo, la guerra redujo su actividad: el informe anual de ArcelorMittal indica que las instalaciones siderúrgicas operaban alrededor del 35% de su capacidad y la minería a cielo abierto en torno al 73%.
Desde la perspectiva laboral, la filial ucraniana de ArcelorMittal es uno de los grandes empleadores industriales del país y la compañía señala que proporciona más de 20.000 puestos de trabajo entre personal propio y contratistas. La empresa indicó que ahora evaluará las necesidades de personal necesarias para preservar las instalaciones, mantener la seguridad y sostener las funciones esenciales del complejo.
El deterioro de la industria siderúrgica se produce en un contexto de creciente presión sobre el sector exportador ucraniano. Antes de la guerra, la siderurgia representaba alrededor del 15% de las exportaciones nacionales. A los ataques rusos se sumaron durante 2026 nuevas dificultades para acceder al mercado europeo, entre ellas una reducción de cuotas arancelarias y mayores costos asociados a las exportaciones. Reuters informó en agosto que la industria advertía sobre posibles pérdidas de ingresos externos por hasta US$1.200 millones.
Ataques en infraestructura civil y urbana exponen un nuevo nivel de violencia
En este contexto, el caso de ArcelorMittal coincide además con una intensificación de los ataques rusos contra infraestructura económica y urbana de Ucrania. Naciones Unidas informó que entre el 1 y el 24 de septiembre se registraron al menos 200 civiles muertos y 1.234 heridos, mientras los ataques con misiles, drones y bombas aéreas dañaron viviendas, hospitales, comercios y lugares de trabajo. La organización calificó la intensidad de los ataques recientes como un nuevo nivel de violencia.
Kiev también fue alcanzada por nuevos ataques el viernes 25 de septiembre. Según el balance, siete personas murieron y 58 resultaron heridas, entre ellas un niño de 14 años que falleció después de que un dron impactara contra un edificio residencial. Las autoridades ucranianas informaron además de daños en edificios no residenciales y otras instalaciones de la capital.
La respuesta ucraniana, debilitar los puntos débiles rusos con ataques de largo alcance
Mientras Rusia intensifica sus ataques contra objetivos ucranianos, Kiev mantiene una campaña de ataques de largo alcance contra infraestructura energética, industrial y logística dentro de territorio ruso. El 25 de septiembre, por ejemplo, un ataque con drones provocó la suspensión temporal de operaciones en la refinería de Novoshakhtinsk, en la región de Rostov, según autoridades rusas.
En este escenario, el cierre de Kryvyi Rih expone una dimensión económica de la guerra que va más allá de la destrucción de instalaciones militares. La interrupción de una de las principales cadenas minero-siderúrgicas del país afecta la producción, el empleo, las exportaciones y potenciales ingresos fiscales. ArcelorMittal, no obstante, aclaró que busca preservar la infraestructura para mantener abierta la posibilidad de reanudar la producción cuando las condiciones de seguridad permitan el regreso de la actividad.
