La Isla Ascensión, ubicada en el océano Atlántico Sur entre África y Brasil, forma parte del Territorio Británico de Ultramar de Santa Elena, Ascensión y Tristán de Acuña y se constituye como un eslabón clave –aunque invisible– entre el Reino Unido y Malvinas. Según la información disponible, con el paso del tiempo, la isla se fue consolidando como un punto de escala clave para buques y aeronaves británicas.
Aunque a finales del siglo XIX, se le dio otro uso alternativo. Desde entonces, Isla Ascensión posee un cable telegráfico de suma relevancia en su lecho marino, lo que la ha convertido en el centro de las comunicaciones del Atlántico Sur, además de ser un punto clave para realizar escalas militares y logísticas desde Reino Unido y Estados Unidos hacia Sudamérica.
Como los territorios de ultramar y los territorios de la corona británica, Reino Unido es el responsable de la defensa, la política exterior y la seguridad interior de Isla Ascensión, que es utilizada a su favor para sostener su presencia en las Islas Malvinas, también ubicadas en el Atlántico Sur. De hecho, Ascensión fue un enclave fundamental para Reino Unido en el marco de la guerra de Malvinas, en el año 1982, cuando Argentina y Reino Unido de Gran Bretaña se enfrentaron por la soberanía y el control de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.
Al estar en medio de África y Sudamérica, su ubicación geográfica resultó más que favorable y beneficiosa para el Reino Unido, en el marco de la guerra. Por lo que, todos las aeronaves británicas paraban allí antes de seguir camino hacia las Islas Malvinas. La isla funcionó como una base militar británica y estadounidense clave durante la guerra de Malvinas de 1982, donde se realizaban escalas permanentes. A su vez, también se constituyó como un punto de apoyo logístico estratégico para los vuelos y las operaciones desde Reino Unido hacia Malvinas.
A día de hoy, según cuenta y relata Jacqui Ellick, una concejal elegida de la isla, aviones estadounidenses todavía aterrizan en Ascensión. Sin embargo, hay otros aviones, como el A330, que no pueden aterrizar en el archipiélago, ya que Reino Unido tomó la decisión de suspender y cancelar los vuelos semanales que unían al país con la isla de ultramar, debido a la peligrosidad de la pista de aterrizaje de la isla.
Si bien, los locales aseguran que, actualmente, Ascensión sufre un aislamiento relativo, como resultado de la decisión británica, la isla aún puede funcionar y funciona, de hecho, como un eje clave para la proyección británica hacia las Islas Malvinas. Tomando en consideración los antecedentes de la guerra de 1982, Isla Ascensión no queda descartada como un punto de apoyo logístico y militar clave para el Reino Unido de Gran Bretaña, en lo que respecta a su despliegue permanente y sus operaciones en Malvinas.
De este modo, así como Reino Unido utiliza Punta Arenas –ciudad austral chilena ubicada en la región de Magallanes– como un punto logístico clave para sostener su presencia en Malvinas y proyectar poder, la Isla Ascensión –en medio de África y Sudamérica– también desempeñó un papel clave y estratégico en el pasado y de hecho, volvió a hacerlo en 2025. Como se ha precisado, Punta Arenas forma parte del circuito logístico que el Reino Unido sostiene entre Malvinas y el continente sudamericano para sus operaciones en el área.
La Operación Southern Sovereignty
El año pasado, Reino Unido llevó adelante la Operación Southern Sovereignty, una maniobra conjunta que involucró medios navales, terrestres y aéreos desplegados en Isla Ascensión, las Islas Malvinas y Georgias del Sur, como documentó Escenario Mundial. Esta maniobra incluyó al patrullero HMS Forth (P222), con el apoyo de los cazas Eurofighter Typhoon y del avión de transporte militar Airbus A400M Atlas de la Real Fuerza Aérea Británica, que operó desde la base de Monte Agradable (Mount Pleasant).
Además, en paralelo, un destacamento del Royal Irish Regiment fue desplegado en la Isla Ascensión, en el marco del ejercicio, lo que permitió a las British Forces South Atlantic Islands (BFSAI) ejercitar y entrenar su capacidad para operar, de forma descentralizada, dentro del Área de Operaciones Conjunta. El despliegue conjunto del año pasado mostró y puso de manifiesto cómo Reino Unido logra reducir y acortar las distancias del Atlántico Sur, a través de esta conexión –invisible para muchos– entre Reino Unido, Ascensión y Malvinas.
En 1982, la victoria británica en la guerra se sostuvo, en gran medida, gracias al papel logístico de la Isla Ascensión, separada por 6.350 km de Malvinas. Ascensión funciona como el eje y centro de la estrategia británica para sostener su presencia y proyectar su poder en el Atlántico Sur y, principalmente, en Malvinas. Hoy, la Isla Ascensión se configura como un nodo logístico permanente de tránsito rápido y de soporte para Reino Unido de Gran Bretaña en el Atlántico Sur para su proyección en Malvinas.
La lógica de Londres, que logra trazar una conexión estratégicamente valiosa entre Reino Unido y Malvinas –a 13.000 kilómetros de distancia–, a través la Isla Ascensión, apunta a continuar militarizando Malvinas y el Atlántico Sur, mediante el control de pasos interoceánicos clave y ejercicios conjuntos –utilizando Isla Ascensión como punto clave–. De este modo, la Isla Ascensión sigue y continúa siendo el eslabón invisible entre el Reino Unido y Malvinas, en medio de un creciente contexto de tensión regional en torno a Malvinas, cuya soberanía es reclamada por la República Argentina, que impulsa una “defensa pacífica, práctica y efectiva” en palabras del presidente argentino, Javier Milei.
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