“Brasil no encaja en el patio trasero de nadie”: Lula abre una Asamblea de la ONU marcada por conflictos globales

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, habla durante el Debate General del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, Nueva York, Estados Unidos, el 22 de septiembre de 2026. (Nueva York) EFE/OLGA FEDOROVA

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, habla durante el Debate General del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, Nueva York, Estados Unidos, el 22 de septiembre de 2026. (Nueva York) EFE/OLGA FEDOROVA

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, arrancó su discurso ante la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas criticando la ineficacia del organismo para prevenir conflictos armados, los abusos cometidos por potencias contra países más débiles y mencionó también el intento de golpe de Estado que enfrentó en Brasil. Del mismo modo, en su locución defendió la soberanía de su país, cuestionó la injerencia extranjera en las elecciones de América Latina y reclamó una reforma del sistema multilateral.

Lula pronuncia el discurso de apertura de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas en la sede de la ONU en Nueva York (crédito: Ricardo Stuckert/PR).

Lula sostuvo que Brasil atraviesa un escenario internacional marcado por crecientes disputas de poder y advirtió sobre lo que describió como “intentos de interferir en procesos electorales”. Sin mencionar directamente a Trump, afirmó que nuevamente se observa injerencia externa en las elecciones de América Latina y defendió que cada país pueda determinar su propio rumbo. Su intervención se produjo a menos de dos semanas de las elecciones brasileñas y minutos antes del discurso del presidente estadounidense.

Soberanía e injerencia externa en las elecciones de Brasil, la piedra angular del discurso de Lula

“Brasil no encaja en el patio trasero de nadie”, afirmó el mandatario, en una referencia a la defensa de la autonomía brasileña frente a otras potencias. La declaración se produjo en un contexto de altas tensiones entre Brasil y Estados Unidos por cuestiones comerciales, diplomáticas y políticas. Particularmente luego de que la administración de Trump impusiera un arancel del 50% a los productos brasileños.

El presidente sudamericano también vinculó su mensaje con las elecciones generales del 4 de octubre. Aseguró que el proceso será competitivo y transparente y que los candidatos contarán con libertad de expresión. Al mismo tiempo, advirtió sobre redes de desinformación y cuestionó a quienes, según sostuvo, podrían alinearse con intereses extranjeros contrarios al país.

Eduardo Bolsonaro (derecha) fue recibido en la Casa Blanca por el presidente estadounidense Donald Trump, junto con el precandidato presidencial Flávio Bolsonaro (PL). (Foto: Reproducción/Redes Sociales)

Esta referencia electoral resulta relevante por el momento político en Brasil. El lider del Partido de los Trabajadores busca un nuevo mandato y el senador Flávio Bolsonaro aparece como uno de los principales nombres de la oposición para ganar. Las elecciones se celebrarán el 4 de octubre y, si ningún candidato obtiene la mayoría necesaria, está prevista una segunda vuelta el 25 de octubre.

Críticas a Naciones Unidas

Otro de los ejes centrales de la intervención fue la situación de Naciones Unidas. Lula afirmó que la organización atraviesa uno de sus momentos más críticos, su credibilidad “nunca ha sido tan baja”, mientras que su capacidad para proteger a las personas sin ejércitos ni arsenales “nunca ha sido tan reducida”. En línea con esto, cuestionó especialmente la capacidad del Consejo de Seguridad para responder a los conflictos internacionales.

El mandatario brasileño sostuvo que la parálisis de las grandes potencias limita la capacidad de Naciones Unidas para cumplir con su función y reclamó recuperar la voluntad política necesaria para fortalecer el multilateralismo. “Todos somos rehenes de la inacción de un Consejo de Seguridad que no está cumpliendo con su función”, declaró.

Lula también vinculó la crisis del sistema multilateral con los conflictos armados y defendió una mayor capacidad de los organismos internacionales para actuar frente a las guerras y proteger a las poblaciones afectadas. La reforma del sistema internacional forma parte de una posición que Brasil ha sostenido durante años, particularmente respecto de la ampliación del Consejo de Seguridad.

El mandatario brasileño alertó por una nueva carrera armamentística

El diagnóstico de Lula estuvo directamente vinculado con el aumento de los conflictos armados. El mandatario afirmó que 2025 registraría el mayor número de guerras desde la Segunda Guerra Mundial y advirtió que el incremento del gasto militar está alimentando una nueva carrera armamentística a escala global.

“Billones de dólares están financiando una nueva carrera armamentística”, sostuvo Lula, al cuestionar el volumen de recursos destinado al desarrollo y adquisición de capacidades militares mientras continúan abiertos distintos conflictos.

Para el presidente brasileño, el escenario actual excede las disputas regionales y plantea un riesgo para la estabilidad internacional. Advirtió que las tensiones existentes podrían derivar en una “conflagración de proporciones globales” y reclamó una respuesta urgente de los países con mayor peso dentro del sistema de Naciones Unidas.

Lula: “La guerra es el fracaso total de la política”

En otro tramo de su intervención, Lula definió el papel que, según su visión, debería ocupar la diplomacia frente a las actuales tensiones internacionales. El mandatario brasileño sostuvo que la guerra no puede convertirse en una herramienta habitual para resolver disputas entre Estados y reivindicó la negociación como mecanismo central para evitar una escalada.

“La guerra no es la continuación de la política por otros medios, sino el fracaso total de la política”, afirmó. El presidente brasileño vinculó esta posición con la creciente interdependencia entre los países y sostuvo que el liderazgo internacional exige conciliar los intereses nacionales con desafíos que afectan al conjunto de la comunidad internacional. “En un mundo interdependiente, liderar implica conciliar los intereses de la nación con los de la humanidad”, planteó.

Amazonía y minerales críticos como carta estratégica de Brasil

La cuestión ambiental ocupó otro segmento importante del discurso. Lula afirmó que Brasil continuará reduciendo la deforestación en la Amazonía y defendió la idea de que el bosque tiene mayor valor económico y estratégico cuando permanece en pie.

Brasil tiene una reserva de aproximadamente 21 millones de toneladas de las llamadas tierras raras o minerales críticos, indispensables para sectores como la defensa y la industria digital. Foto Afp

En paralelo, presentó a Brasil como un actor relevante para la transición energética debido a sus reservas de minerales críticos y tierras raras. Según planteó, el acceso internacional a esos recursos deberá estar acompañado por generación de valor dentro del territorio brasileño, transferencia tecnológica y abastecimiento de sectores estratégicos nacionales.

Inteligencia artificial y PIX

Lula dedicó además una parte considerable de su discurso a la transformación tecnológica. Reclamó una regulación internacional para las grandes empresas tecnológicas y la inteligencia artificial y cuestionó la expansión de modelos digitales sin normas comunes ni mecanismos suficientes de transparencia.

También criticó la industria de las apuestas online por su impacto sobre el endeudamiento de los hogares y defendió las medidas adoptadas por Brasil para proteger a niños, adolescentes y mujeres en el entorno digital.

Otro de los puntos destacados fue el sistema de pagos PIX. Lula afirmó que Brasil no cederá ante las presiones de multinacionales que pretendan privatizar esa infraestructura pública de pagos, a la que presentó como una herramienta de inclusión financiera.

Desarrollo y agenda social

El mandatario defendió un modelo de desarrollo basado en la generación de empleo, la distribución de ingresos, la ampliación del crédito y una red de protección social. También planteó terminar con el esquema laboral conocido como 6×1 para garantizar dos días libres por semana.

En materia internacional, reivindicó iniciativas impulsadas por Brasil como la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza y reclamó una mayor cooperación entre África, Asia, América Latina y el Caribe.

La intervención de Lula terminó con una defensa explícita de la democracia brasileña y de la soberanía nacional. Su discurso dejó así planteados dos escenarios conectados. Uno hacia afuera, con una política exterior que reclama mayor autonomía frente a las grandes potencias. Y otra, hacia adentro, con un proceso electoral que definirá el rumbo político de Brasil a partir de octubre.

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