Rusia prepara capacidad para fabricar hasta 28.000 drones de ataque adicionales por año

Dron de ataque unidireccional serie Geran. Imagen ilustrativa

Dron de ataque unidireccional serie Geran. Imagen ilustrativa. Créditos: NA.

Rusia avanza en una ampliación industrial que podría aportar material suficiente para fabricar las estructuras de hasta 28.000 drones de ataque adicionales por año, según documentos internos de Rosatom y un análisis técnico de la futura capacidad productiva. El proyecto contempla sumar 500 toneladas anuales de fibra de carbono de grado aeroespacial en Alabuga, uno de los principales centros de fabricación de los drones Geran utilizados contra Ucrania.

Vladimir Putin visita unas instalaciones de producción de drones, San Petersburgo, 19 de septiembre de 2024. Sputnik/Grigory Sysoyev/Kremlin vía REUTERS

La cifra implicaría un incremento potencial cercano al 78% frente a la capacidad rusa actual estimada por Ucrania en más de 36.000 Geran por año. Pero existe una precisión importante: las 28.000 unidades no constituyen una meta oficial de producción anunciada por Moscú ni significan que Rusia vaya a terminar automáticamente esa cantidad adicional de drones.

La estimación fue realizada por David Albright, fundador del Institute for Science and International Security, a partir de la cantidad de fibra de carbono que produciría la nueva línea. Ese volumen, según sus cálculos, sería suficiente para fabricar aproximadamente 28.000 estructuras equivalentes a las utilizadas por drones Shahed-136, diseño sobre el cual Rusia desarrolló su Geran-2. La producción final seguirá dependiendo de motores, electrónica, sistemas de navegación, explosivos y numerosos componentes adicionales. Lo que sí muestran los documentos y las imágenes satelitales es que la infraestructura necesaria para eliminar uno de esos posibles cuellos de botella ya comenzó a construirse.

500 toneladas adicionales de fibra de carbono

El proyecto se concentra en la fábrica Alabuga-Volokno, ubicada en la Zona Económica Especial de Alabuga, en Tartaristán. La empresa pertenece al área de materiales avanzados de la corporación estatal rusa Rosatom y constituye una pieza de la cadena industrial que abastece al enorme complejo de producción de drones instalado en la misma zona.

De acuerdo con la documentación obtenida por Politico, Rosatom pretende incorporar una nueva línea capaz de producir hasta 500 toneladas adicionales de fibra de carbono aeroespacial por año hacia 2029. El Gobierno ruso aprobó formalmente en mayo el proyecto para construir una instalación destinada a la producción de fibras y filamentos químicos. Los documentos internos identifican entre sus objetivos la sustitución de importaciones de productos de uso dual y el abastecimiento de la demanda de sectores considerados estratégicos, incluidas la industria aeronáutica y la de defensa.

La instalación produciría, entre otros materiales, fibra de carbono UMT42S-3K, de aplicación aeroespacial. La fibra de carbono resulta especialmente relevante para los drones de largo alcance porque combina resistencia estructural con bajo peso. En los diseños tipo Shahed se utiliza para reforzar alas y diferentes elementos internos, incluidas estructuras vinculadas con el tanque de combustible y el motor.

Las imágenes satelitales muestran que la obra ya comenzó

El proyecto no aparece solamente sobre documentos. Imágenes satelitales obtenidas entre mayo y julio de 2026 muestran trabajos de preparación del terreno junto a la fábrica existente de Alabuga-Volokno. El material, recopilado por el Ukrainian Security and Cooperation Centre, permite observar cómo el área destinada a la ampliación comenzó a ser despejada durante esos meses. Albright analizó además imágenes independientes correspondientes a agosto y sostuvo que ya se encontraba en preparación la fundación de la nueva fábrica.

Imágenes satelitales de la zona de Alabuga. Izquierda: mayo de 2026, derecha: julio de 2026
Centro de Seguridad y Cooperación Ucraniano

El cronograma manejado por el proyecto prevé completar la instalación durante 2027, aunque alcanzar la capacidad adicional proyectada de 500 toneladas anuales forma parte de un horizonte que se extiende hacia 2029. El desarrollo coincide con una expansión mucho mayor de la infraestructura de Alabuga. Imágenes analizadas durante agosto por el Institute for Science and International Security mostraron también la construcción de nuevas estructuras defensivas alrededor de instalaciones vinculadas con la producción de Geran, incluida la propia planta de fibra de carbono. Esos trabajos incluían decenas de torres distribuidas alrededor de edificios industriales, aparentemente destinadas a sostener sistemas pasivos de protección frente a ataques con drones o misiles.

El cálculo que lleva a los 28.000 drones

El número central surge de convertir la futura capacidad industrial en estructuras potenciales. Con 500 toneladas adicionales de fibra de carbono, Albright calcula que la fábrica podría aportar material para alrededor de 28.000 fuselajes Shahed-136 por año. Tomando como referencia la estimación ucraniana de una capacidad rusa actual superior a 36.000 Geran anuales, el aumento potencial equivaldría aproximadamente al 78%.

La comparación debe ser tomada como una referencia industrial y no como una proyección exacta de producción. Por un lado, la cifra de 36.000 unidades proviene de estimaciones ucranianas. Por otro, disponer de fibra de carbono suficiente no garantiza que existan simultáneamente motores, electrónica y todos los demás componentes necesarios para completar 28.000 drones adicionales.

Dron de ataque ruso Geran-4 propulsado a reacción, visto a través del sistema de puntería de un dron interceptor ucraniano durante una operación de interceptación, 3 de mayo de 2026. Foto ilustrativa. Créditos: Wild Hornets.

Sin embargo, el proyecto apunta precisamente a reducir una dependencia que todavía limita determinados segmentos de la industria rusa. Albright señaló que Moscú no dispone actualmente de suficiente precursor PAN —poliacrilonitrilo— para abastecer toda su demanda de fibra de carbono de alto rendimiento. La ampliación intenta incorporar una mayor parte de esa cadena dentro del país.

La dependencia de China sigue apareciendo detrás del programa

El problema quedó expuesto a comienzos de septiembre. Alabuga-Volokno recibió este año un envío de 46 toneladas de precursor para fibra de carbono procedente de la empresa estatal china Jilin Chemical Fiber Group, según documentos de transporte y aduanas investigados previamente. El producto habría sido enviado utilizando una clasificación comercial civil. La estimación técnica indicaba que ese volumen podía proporcionar material para aproximadamente 1.300 drones tipo Geran.

China sostiene que controla estrictamente las exportaciones de productos de doble uso y su embajada en Washington indicó a Politico que no tenía conocimiento de los actuales planes rusos de expansión. La estrategia rusa parece apuntar precisamente a reducir esa exposición. Los documentos de Rosatom mencionan expresamente la sustitución de importaciones, lo que permitiría que una mayor proporción de la cadena de materiales necesarios para fabricar los drones quedara dentro del territorio ruso.

Alabuga ya está fabricando drones a una escala cada vez mayor

La expansión encaja con una tendencia que Escenario Mundial viene siguiendo durante todo 2026. En agosto, Escenario Mundial informó que Rusia proyectaba fabricar alrededor de 11.000 drones de ataque únicamente durante ese mes mientras aceleraba la producción de las nuevas variantes Geran-4 y Geran-5.

La inteligencia militar ucraniana sostuvo entonces que Moscú estaba reorganizando su industria para aumentar especialmente la fabricación de modelos más rápidos y complejos. Semanas después, Escenario Mundial informó que Rusia había multiplicado por cinco en apenas un mes el empleo de drones propulsados a reacción. El salto no se limita a cantidad. Rusia viene desarrollando diferentes variantes dentro de la familia Geran, agregando motores a reacción, mayores velocidades y nuevas configuraciones destinadas a complicar la interceptación por parte de las defensas ucranianas.

El Geran-4 llegó a registrar recientemente un vuelo de aproximadamente 960 kilómetros, mientras Moscú incrementó simultáneamente el volumen de ataques.

De fabricar drones a fabricar toda la cadena

La ampliación de Alabuga-Volokno muestra una segunda dimensión del proceso. El desafío ruso ya no consiste únicamente en disponer de líneas capaces de ensamblar miles de drones. Para sostener esos ritmos de manera prolongada necesita asegurar motores, compuestos, electrónica, sistemas de navegación, explosivos y materias primas en cantidades equivalentes.

La fibra de carbono constituye una de esas piezas. Los documentos obtenidos indican que Rosatom busca transformar a Alabuga en un proveedor de mayor escala para la industria aeronáutica y militar rusa, reduciendo al mismo tiempo la necesidad de recurrir a insumos extranjeros. Ese proceso importa porque los ataques con Geran dejaron de ser un recurso complementario dentro de la campaña rusa y pasaron a utilizarse en grandes oleadas destinadas a obligar a Ucrania a distribuir sus defensas sobre numerosos objetivos.

Escenario Mundial ya había mostrado mediante imágenes satelitales cómo Rusia también amplió durante 2026 la infraestructura dedicada al lanzamiento de diferentes variantes Geran. La expansión actual ataca el problema desde el otro extremo de la cadena: no dónde lanzar los drones, sino cómo producir internamente uno de los materiales indispensables para fabricarlos en masa.

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