Este fin de semana, Rusia inició las elecciones para renovar 450 escaños de la Duma Estatal tras cuatro años de guerra. Más de 110 millones de ciudadanos rusos están llamados a votar para las elecciones legislativas en Rusia, que se celebran entre el viernes 18 y este domingo 20 de septiembre. Durante tres días, Rusia vota y renueva 450 escaños de la Duma Estatal, la Cámara baja de la Asamblea Federal.
Este fin de semana, entonces, Rusia renueva 450 escaños de la Duma Estatal, a los que se le suman también más de 2.000 elecciones de otros niveles, incluyendo gobernadores y legisladores regionales, con alrededor de 20.000 cargos en juego. Los comicios parlamentarios rusos se realizan a través del sistema de voto electrónico remoto en Moscú y otras regiones del país. Por lo que, ya se estiman limitados controles independientes en dichas jurisdicciones, según advierten diversos reportes. Además, las elecciones se extienden durante tres días.
La continuidad de Rusia Unida, el partido de Vladímir Putin, sería prácticamente un hecho, según advirtieron diversos analistas internacionales y locales. El sistema de poder en Rusia se conoce, de hecho, como democracia controlada. Rusia Unida está segura que conservará el control y la mayoría de la Duma en estas elecciones parlamentarias, con legisladores leales a Putin, lo que le permitiría continuar impulsando reformas constitucionales y llevar adelante la agenda del presidente en el parlamento ruso.
Yábloko, el único partido político registrado que se oponía abiertamente a la guerra, fue excluido de las elecciones legislativas de este 2026. En el mes de agosto, la Corte Suprema de Rusia impidió su participación en los comicios parlamentarios ante una demanda vinculada a supuestas irregularidades financieras del partido político. Su desafectación, por ende, dejó a Rusia sin alternativas electorales antibélicas.
Al ser elecciones de medio término, estos comicios, en particular, cumplen una función fundamental para el Kremlin: medir al gobierno frente a la ciudadanía rusa y detectar si efectivamente hubo un desgaste en el poder por corregir. Diversos analistas consideran que estas elecciones funcionarían como un indicador de desgaste para evaluar aquellas regiones donde aparecen señales de descontento con Rusia Unida. De hecho, según revelan diversos informes, dentro de la administración presidencial de Rusia existe un sistema conocido como “KPI”, que configura y determina metas de participación y respaldo a Rusia Unida por parte de los ciudadanos rusos para cada región del país.
Para el Kremlin, estas elecciones, en particular, son más que relevantes. Funcionan como una auditoría interna, ya que el clima social y el desgaste económico de Rusia, por ahora, no ha logrado traducirse en una alternativa electoral que sea capaz de disputar el poder a Rusia Unida, que gobierna hace aproximadamente 25 años. Rusia Unida se enfrenta a una sociedad afectada por una guerra que ya lleva más de cuatro años, mientras busca medir el nivel de aprobación y apoyo de la ciudadanía rusa con el gobierno de Vladímir Putin y evaluar –en caso de que exista– el nivel de desgaste del poder, que en tal caso el Kremlin buscaría corregir.
El Kremlin busca asegurarse que la mayoría de los rusos apoyan el gobierno de Vladímir Putin y la guerra contra Ucrania, y descarta toda posibilidad de que Yábloko, que aboga por el fin de la guerra, participe en las elecciones legislativas, expandiendo un discurso antibelicista entre los votantes rusos, mientras Rusia Unida presenta como candidatos a más de 50 veteranos de guerra. En este contexto, este fin de semana, Rusia celebra sus comicios parlamentarios, tras cuatro años de guerra, y define el control político de la Duma Estatal, a la vez que evalúa el respaldo al gobierno de Putin.
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