La Armada de Estados Unidos informó que el portaaviones nuclear USS Ronald Reagan (CVN-76) completó las pruebas de mar posteriores a un período de aproximadamente 18 meses de mantenimiento en el Puget Sound Naval Shipyard & Intermediate Maintenance Facility (PSNS & IMF), en Bremerton, Washington. Con los trabajos finalizados, el buque de la clase Nimitz vuelve a incorporarse a la flota estadounidense y comenzará una nueva etapa de preparación operativa antes de su próximo despliegue.
En este sentido, el Ronald Reagan inició su Docking Planned Incremental Availability (DPIA) en marzo de 2025, después de trasladarse a Bremerton en agosto de 2024. Se trató de una disponibilidad de mantenimiento realizada en dique seco que incluyó trabajos sobre el casco y otras estructuras del buque, reparaciones de la cubierta de vuelo, apoyo a los sistemas del reactor, actualizaciones de combate y mejoras en los espacios destinados a la tripulación. Según la Armada, el ciclo de mantenimiento fue el primero de este tipo para el portaaviones desde 2012.
Una pieza clave en el Indo-Pacífico
La finalización de estos trabajos fue seguida por pruebas de mar, una fase destinada a comprobar el comportamiento del buque y el funcionamiento de sus sistemas después de las intervenciones realizadas en el astillero. Este procedimiento es habitual después de períodos prolongados de mantenimiento y permite verificar, entre otros aspectos, la navegación, los sistemas de propulsión, equipos electrónicos y otros componentes antes del retorno completo a las operaciones. En el caso del Ronald Reagan, las pruebas se desarrollaron a comienzos de septiembre, antes de su regreso a la zona de Bremerton.
Que el portaaviones regrese tiene además una dimensión estratégica por su trayectoria reciente en el Indo-Pacífico. El Ronald Reagan permaneció desplegado en Yokosuka, Japón, desde 2015 y durante casi nueve años fue el único portaaviones estadounidense con presencia permanente en ese país. En 2024 abandonó Japón como parte de un intercambio con el USS George Washington (CVN-73), que asumió posteriormente el papel de portaaviones de las Fuerzas Navales de EE.UU. en Japón.
Durante su última etapa en el Pacífico Occidental, el Ronald Reagan operó principalmente bajo el área de responsabilidad de la Séptima Flota y participó en ejercicios multinacionales junto con fuerzas estadounidenses y de países aliados y socios. En 2024, antes de regresar a territorio continental estadounidense, el portaaviones también participó en el ejercicio Valiant Shield y realizó una escala en Guam. La Armada destacó entonces que la experiencia acumulada durante sus operaciones en el Indo-Pacífico sería trasladada a su siguiente etapa operativa.
Reorganización de portaaviones dado los frentes conflictivos que tiene EE.UU.
Con su mantenimiento concluido y las pruebas de mar superadas, el USS Ronald Reagan inicia ahora una nueva fase de preparación. Aunque la Armada todavía no comunicó oficialmente cuándo volverá a desplegarse, su retorno amplía nuevamente la disponibilidad de uno de los principales portaaviones de la flota estadounidense.
Esto es clave entendiendo también el contexto que atraviesa la Armada de Estados Unidos. La misma concentra un despliegue masivo en el Mar Arábigo con dos grupos de ataque de portaaviones y una fuerza anfibia para sostener la guerra contra Irán y respaldar las operaciones en Medio Oriente. Este posicionamiento estratégico contrasta con el seguimiento reciente del portaaviones USS Abraham Lincoln (CVN-72), localizado en aguas de Filipinas tras atravesar el Mar de China Meridional. De este modo, mientras el tránsito del Lincoln por el Indo-Pacífico acaparó la atención en los últimos días, el verdadero centro de gravedad de la flota estadounidense permanece asentado firmemente en el teatro de operaciones del Mar Arábigo.
La Armada de EE.UU. pone el foco en la infraestructura para sostener a largo plazo su flota de portaaviones
Con una entrada en servicio en julio de 2003, el Ronald Reagan es el segundo más joven de los diez portaaviones de la clase Nimitz. El buque tiene una eslora de aproximadamente 333 metros, un desplazamiento cercano a las 97.000 toneladas y utiliza dos reactores nucleares para alimentar cuatro turbinas de vapor y cuatro ejes. Su diseño le permite superar los 30 nudos y operar con un ala aérea embarcada, convirtiéndolo en uno de los principales instrumentos de proyección de poder aeronaval de Estados Unidos.
La finalización de la disponibilidad también pone el foco sobre la infraestructura necesaria para sostener a largo plazo la flota de portaaviones estadounidense. PSNS & IMF es una de las principales instalaciones de mantenimiento naval del país y la Armada proyecta ampliar sus capacidades en Bremerton mediante un nuevo dique seco multimisión. De acuerdo con documentación publicada por el gobierno estadounidense, el proyecto está concebido para atender tanto a portaaviones de la clase Nimitz como a los nuevos buques de la clase Gerald R. Ford, además de otros buques de superficie y submarinos.
Te puede interesar: La Armada EE.UU. concentra dos grupos de ataque de portaaviones y un grupo anfibio en el Mar Arábigo mientras sostiene la guerra contra Irán
