Hasta 52 aeronaves afectadas: EE.UU. actualiza las pérdidas de su guerra con Irán

Un avión F-15E Strike Eagle de la Fuerza Aérea de EE. UU. despliega bengalas tras repostar desde un avión KC-135 Stratotanker de la Fuerza Aérea de EE. UU. en el área de responsabilidad del Mando Central de EE. UU. el 19 de agosto de 2026. (Foto de la Fuerza Aérea de EE. UU. por el Sargento Mayor James K. Thomas)

Un avión F-15E Strike Eagle de la Fuerza Aérea de EE. UU. despliega bengalas tras repostar desde un avión KC-135 Stratotanker de la Fuerza Aérea de EE. UU. en el área de responsabilidad del Mando Central de EE. UU. el 19 de agosto de 2026. (Foto de la Fuerza Aérea de EE. UU. por el Sargento Mayor James K. Thomas)

Un nuevo informe oficial de Estados Unidos actualizó el balance de aeronaves destruidas y dañadas durante la Operación Epic Fury contra Irán y lleva a hasta 52 las plataformas afectadas en distintas circunstancias. El cuadro incluye cuatro cazas F-15E destruidos, un F-35A dañado, siete aviones cisterna KC-135 afectados y hasta 30 drones MQ-9 Reaper destruidos, además de aeronaves de alerta temprana, helicópteros y otros sistemas no tripulados.

Personal armado en uniforme táctico negro posando sobre restos de un avión F-15E Strike Eagle estadounidense, en abril de 2026. Créditos: Iran Military Media.

El balance aparece en el primer informe del Lead Inspector General sobre Operation Epic Fury, publicado el 14 de septiembre por la Oficina del Inspector General del Departamento de Guerra de Estados Unidos y remitido al Congreso. El documento cubre las operaciones desarrolladas hasta el 30 de junio y combina el relevamiento realizado previamente por el Congressional Research Service (CRS) con una verificación posterior proporcionada por el Comando Central de Estados Unidos (USCENTCOM).

La distinción es importante. El listado no representa 52 aeronaves derribadas por Irán y tampoco todas las plataformas pueden considerarse pérdidas definitivas de combate. La tabla reúne fuego enemigo, fuego amigo, accidentes, daños sufridos en tierra y aeronaves destruidas deliberadamente por las propias fuerzas estadounidenses cuando no podían ser recuperadas.

La nueva información amplía además el balance que Escenario Mundial había publicado en mayo a partir del primer relevamiento del Congreso estadounidense. Aquel documento contabilizaba al menos 42 aeronaves destruidas o dañadas y advertía que se trataba de una reconstrucción mediante información pública que podía ser revisada a medida que aparecieran nuevos datos.

Cuatro F-15E destruidos y un F-35A alcanzado por fuego enemigo

Entre las principales pérdidas de aeronaves tripuladas aparecen cuatro F-15E Strike Eagle. Tres fueron destruidos por fuego amigo, mientras que el cuarto se perdió por acción enemiga durante operaciones sobre Irán. La diferencia muestra por qué el nuevo balance no puede presentarse simplemente como una lista de aeronaves “derribadas por Irán”. Una parte relevante de la pérdida de material estuvo vinculada con accidentes o incidentes ocurridos dentro de la compleja arquitectura aérea desplegada por Estados Unidos y sus aliados durante la campaña.

El cuadro también registra un F-35A Lightning II dañado por fuego enemigo sobre Irán. La aeronave no aparece contabilizada como destruida, por lo que debe distinguirse de los cuatro F-15E que sí figuran como pérdidas. A ellos se suma un A-10 Thunderbolt II, que terminó destruido después de regresar dañado de una misión de búsqueda y rescate en combate.

Un avión F-35A Lightning II de la Fuerza Aérea de los EE. UU. se aproxima a un avión KC-135 Stratotanker de la Fuerza Aérea de los EE. UU. para reabastecerse en el área de responsabilidad del Comando Central de EE. UU. el 19 de junio de 2026. (Foto de la Fuerza Aérea de los EE. UU. por la Aerotécnica de Primera Adriana Jordan-Alcaniz)

Siete KC-135 afectados, pero no siete aviones destruidos

Otro de los datos que requiere precisión corresponde a los siete KC-135 Stratotanker incluidos en el informe. La cifra ha circulado en redes sociales como si Estados Unidos hubiera perdido siete aviones cisterna, pero el cuadro oficial habla de aeronaves dañadas o destruidas. Uno de los KC-135 fue destruido y otro resultó dañado durante una colisión sobre Irak, mientras otros cinco fueron alcanzados en tierra en Arabia Saudita por municiones iraníes.

Fuente: Servicio de Investigación del Congreso, “Pérdidas de aeronaves de combate de EE. UU. en la Operación Furia Épica: Consideraciones para el Congreso,” 13/5/2026; USCENTCOM, comentario de revisión, 24/8/2026.

El informe no presenta a esos cinco últimos aparatos como siete pérdidas totales equivalentes, sino que agrupa distintos grados de daño dentro de una misma categoría. Esto es especialmente relevante por la función de los KC-135. Las aeronaves de reabastecimiento fueron una pieza esencial para sostener el elevado ritmo de operaciones de cazas y bombarderos estadounidenses a grandes distancias de sus bases.

También aparece un E-3 Sentry AWACS dañado en tierra en Arabia Saudita durante ataques iraníes. Esta plataforma proporciona alerta temprana y gestión del espacio aéreo, por lo que un daño sobre un número reducido de unidades disponibles puede tener efectos operativos mayores que los sugeridos únicamente por la cantidad de aeronaves afectadas.

Hasta 30 MQ-9 Reaper: el mayor cambio respecto del balance de mayo

El salto numérico más importante aparece entre los sistemas no tripulados. El CRS había contabilizado en mayo 24 MQ-9 Reaper perdidos durante Epic Fury. El nuevo cuadro incorporado por el Inspector General eleva esa cifra a “hasta 30” unidades destruidas, convirtiendo al Reaper en la plataforma individualmente más castigada por número durante las operaciones.

El lenguaje utilizado obliga a mantener una cautela adicional: “hasta 30” representa un máximo y no una cifra definitiva de 30 aeronaves confirmadas una por una bajo idénticas circunstancias. Tampoco puede afirmarse que todos hayan sido derribados directamente por las defensas iraníes. Los aparatos se perdieron en diferentes circunstancias durante una campaña en la que Estados Unidos utilizó intensamente a los MQ-9 para vigilancia, adquisición de objetivos y ataque dentro de un espacio aéreo disputado.

La magnitud resulta, de todos modos, significativa. Escenario Mundial ya había analizado durante la guerra cómo el desgaste de los MQ-9 se convirtió en una de las principales lecciones observadas por China, por la posibilidad de emplear sistemas de menor costo para degradar plataformas estadounidenses relativamente caras y utilizadas de manera persistente.

Irán afirma haber derribado un MQ-9 Reaper en nuevo ataque “defensivo” de EE.UU. mientras las posibilidades de un acuerdo de paz se alejan / Créditos: Tehran Times

El nuevo informe suma AH-6, Apache y MH-60

Otra diferencia respecto del relevamiento inicial del CRS aparece entre los helicópteros. El nuevo cuadro contabiliza cuatro AH-6 Little Bird destruidos por las propias fuerzas estadounidenses después de que fueran considerados irrecuperables durante una operación de búsqueda y rescate. Esos aparatos no formaban parte del listado de 42 aeronaves difundido en mayo.

También aparece un AH-64 Apache derribado sobre el Estrecho de Ormuz y un MH-60 accidentado sobre el Mar Arábigo. A ellos se suma un HH-60W Jolly Green II dañado durante operaciones de búsqueda y rescate en combate, una plataforma que sí había sido incluida en el relevamiento anterior. El listado completa esta categoría con un MQ-4C Triton, cuya pérdida aparece vinculada a un accidente reportado durante la campaña.

Dos MC-130J aparecen en el informe anterior, pero no en el nuevo cuadro

La comparación entre ambos documentos introduce además una diferencia que todavía requiere explicación. El informe del CRS de mayo contabilizaba dos MC-130J Commando II utilizados durante la operación de rescate de la tripulación de un F-15E. Los aviones habían aterrizado dentro de Irán y fueron destruidos intencionalmente por fuerzas estadounidenses después de quedar imposibilitados de despegar.

Sin embargo, esos dos MC-130J no aparecen en el nuevo cuadro de aeronaves reproducido por el Inspector General, pese a que sí se incorporaron otras plataformas relacionadas con aquella operación, como los cuatro AH-6. Por eso tampoco corresponde interpretar la nueva tabla como una reconstrucción exhaustiva y perfectamente acumulativa del material perdido durante toda la guerra. Es una actualización basada en información del CRS y en datos posteriormente verificados por USCENTCOM, pero existen diferencias de criterio entre ambos listados.

Del balance provisional de 42 a un máximo de 52 aeronaves afectadas

La suma máxima del nuevo cuadro llega a 52 aeronaves dañadas o destruidas, frente a las 42 que había recopilado el CRS en mayo. El incremento se explica principalmente por el aumento de los MQ-9 hasta un máximo de 30 unidades y por la incorporación de helicópteros que no aparecían en aquella primera reconstrucción.

Pero la principal novedad no es solamente matemática. En mayo, el propio CRS había advertido que el Departamento de Defensa todavía no había publicado un balance completo y que su trabajo dependía de declaraciones oficiales, documentos y fuentes abiertas. El reporte del Inspector General incorpora ahora una respuesta de verificación de USCENTCOM fechada el 24 de agosto, dando un grado adicional de respaldo oficial a parte de esas cifras.

La actualización aparece, además, dentro de un informe mucho más amplio sobre el costo de Epic Fury. El Inspector General estima que las operaciones desarrolladas entre el 28 de febrero y el 30 de junio demandaron US$33.400 millones, de los cuales aproximadamente US$22.300 millones correspondieron a municiones utilizadas. El organismo advierte que ese consumo generó faltantes en inventarios estratégicos y expuso cuellos de botella de la base industrial estadounidense para reponer determinadas municiones.

El costo de Epic Fury, por lo tanto, no se mide únicamente por las aeronaves destruidas. La campaña combinó desgaste de cazas, drones, aviones cisterna y plataformas de apoyo con un ritmo de utilización de armamento que obligó a Washington a revisar sus existencias y capacidades de producción. El nuevo balance permite ahora dimensionar con mayor precisión una parte de ese costo aéreo: cuatro F-15E destruidos, un F-35A dañado, siete KC-135 afectados, un E-3 alcanzado, varios helicópteros perdidos o dañados y hasta 30 MQ-9 Reaper destruidos, dentro de una lista que mezcla combate, fuego amigo, accidentes y destrucciones deliberadas de material estadounidense.

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