130 kilómetros y dos estrechos: los hutíes tomaron Bab el-Mandeb y ya presionan a Washington

Imagen aérea del estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén

Imagen aérea del estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén. Créditos: Gallo Images / Getty.

El control del estrecho de Bab el-Mandeb, por parte de los hutíes en la costa del mar Rojo, que se suma al estrecho de Ormuz, aumenta significativamente el valor estratégico y la presión de Irán en la región y especialmente, ante Washington, en el marco de la guerra que ya lleva seis meses de intenso combate. Escenario Mundial ha documentado los avances territoriales, impulsados la semana pasada por las milicias hutíes bajo iniciativa de la Guardia Revolucionaria Islámica, en la costa del mar Rojo, colocando a la región en el centro del tablero internacional, una vez más.

Milicias pertenecientes a los hutíes de Yemen, respaldados y patrocinados por Irán. Créditos: AP Photo.

El control hutí de esta zona estratégica permite ejercer presión sobre una ruta marítima vital, por la que circula petróleo, manufactura y energía. Teherán y sus aliados, que ahora suman también el control del estrecho de Bab el-Mandeb –además del estrecho de Ormuz–, ya cuentan con capacidad suficiente para perturbar y controlar dos cuellos de botella estratégicos del comercio y el tráfico marítimo mundial. 

La especialista en Medio Oriente, Ornela Fabani, nos explica que los hutíes –movimiento creado en la década de 1990– poseen significativas porciones de territorio yemení bajo su control desde el año 2014, tras lo que fue la Primavera Árabe y la caída del régimen de Alí Abdalá Salé que gobernó el país druante más de cuatro décadas. Desde entonces, los hutíes iniciaron una avanzada desde el norte del país para controlar vastas porciones de Yemen, que se encuentra bajo control de diferentes actores políticos, entre los que se destaca el gobierno internacionalmente reconocido, los hutíes y así también organizaciones separatistas que buscan su independencia de la zona sur del país. 

En función de ello, el movimiento hutí ya tiene su propia agenda, sus propios intereses y sus propios objetivos en Yemen y Medio Oriente, según Fabani. Sin embargo, esta agrupación cuenta con un gran aliado regional y actúa, de hecho, bajo su patrocinio: Irán. El régimen iraní otorga equipamiento, apoyo logístico, información y financiamiento para la expansión hutí en Yemen, así como también lo hace con Hezbollah en el Líbano, con Hamas en la Franja de Gaza y con las milicias iraquíes. 

Desde el estallido del conflicto entre Irán y Estados Unidos, luego del lanzamiento de la operación estadounidense contra Teherán el 28 de febrero, los hutíes han amenazado con tomar el control del estrecho de Bab el-Mandeb, explica Ornela Fabani. Seis meses después, finalmente, esa amenaza se materializó, como adelantó Escenario Mundial, convirtiéndose, ahora, en una realidad. 

Vista aérea del estrecho de Bab el-Mandeb, un paso marítimo angosto que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el mar Arábigo en Medio Oriente. Créditos: Windward.

Para Fabani, sin embargo, los movimientos hutíes que se han registrado en los últimos días forman parte de una ofensiva y una avanzada militar sin precedentes en los últimos años. Las operaciones incluyen no sólo la avanzada de las milicias hutíes sobre la costa de Yemen, que da al mar Rojo, sino también los numerosos ataques lanzados contra Arabia Saudita, quien ya busca tomar acción en el asunto. 

Los ataques hutíes han sido dirigidos contra infraestructuras energéticas estratégicas de Arabia Saudita, incluyendo las instalaciones de Aramco, la petrolera estatal saudí. Otro de los objetivos que menciona Fabani, quien dialogó con Escenario Mundial sobre el tema en exclusiva, es el Oleoducto Este-Oeste, que es la vía de transporte central de los hidrocarburos saudíes para su salida al exterior. El Oleoducto Este-Oeste es una infraestructura energética crítica actualmente, ya que desde el cierre del estrecho de Ormuz, permite el transporte y la salida del petróleo del Golfo, a través del mar Rojo, sin depender de la utilización de Ormuz, para garantizar el abastecimiento energético.

Sin embargo, a esto se le suma que, en las últimas horas, los hutíes intensificaron su avanzada sobre la costa de Yemen y la agrupación logró hacerse de hasta 130 kilómetros de territorio yemení sobre el mar Rojo, según precisó la especialista. 

En los últimos días, Arabia Saudita ha recibido ataques con drones y misiles por parte de los hutíes de Yemen. Créditos: Hassan Ammar / AP.

El doble estrangulamiento energético y el incremento de los costos

La avanzada hutí de los últimos días y horas ha permitido que la agrupación tome el control del estrecho de Bab el-Mandeb, bajo las instrucciones de la Guardia Revolucionaria iraní, generando así lo que Fabani define, bajo su perspectiva, como un doble estrangulamiento energético a nivel global, con dos accesos marítimos estratégicos bloqueados. 

Por un lado, el estrecho de Ormuz, que ya venía sometido a un bloqueo por parte de Irán, en el marco de la guerra que lleva adelante contra Washington. Y ahora también el estrecho de Bab el-Mandeb, tomado por los hutíes, quienes, en el marco de su alianza con Irán, buscan controlar plenamente el paso de los buques por este. El estrecho de Bab el-Mandeb es un paso marítimo clave para el comercio mundial. A través de él, transita cerca del 12% del petróleo que se comercializa a nivel global, explica Fabani, y se conecta con el Canal del Suez, permitiendo el tránsito del flujo de petróleo desde Asia hasta África. 

Frente a este escenario de doble estrangulamiento energético y paralización de estas dos vías marítimas de relevancia estratégica, Fabani evalúa una serie de desafíos, entre los que se incluyen el incremento de las tarifas de los transportes marítimos, el incremento de los seguros y fletes, y relacionado a ello, la necesidad de buscar nuevas rutas alternativas para asegurar el abastecimiento energético, entre otras cuestiones. Para Fabani, una de esas rutas alternativas incluye la posibilidad de bordear el Cabo de Buena Esperanza, ubicado en el extremo sur de África, para que el petróleo y los hidrocarburos del Golfo lleguen a Europa.

Sin embargo, esa ruta, en particular –pero así también otras rutas alternativas– contempla un trayecto más extenso y por ende, incrementos significativos en los costos de transporte, seguro y flete, lo que impacta directamente en el comercio internacional. Fabani sostiene que este escenario introduce una presión extra sobre una economía global golpeada, que viene atravesando un complejo panorama desde hace meses, como resultado del bloqueo y la paralización de Ormuz. 

Ubicación geográfica del Estrecho de Ormuz y el estrecho de Bab el-Mandeb. Fuente: CNN.

La presión iraní

En las últimas horas, para Fabani ha sido posible comenzar a ver las consecuencias de la avanzada y ofensiva hutí en Yemen. Ahora Irán y sus aliados consolidan una creciente capacidad de perturbar y controlar dos cuellos de botellas estratégicos del comercio mundial, ejerciendo una significativa presión contra sus adversarios y especialmente, contra Washington, que se mantiene ajena –aún– a estos acontecimientos.

Irán, que venía demostrando cierta predisposición al diálogo, en las últimas horas modificó su posición. Para Fabani ello se debe, sin lugar a dudas, al control del estrecho de Bab el-Mandeb en el mar Rojo. Ahora Teherán busca negociar desde otra posición de poder, ejerciendo presión internacional sobre Washington y sus aliados, mientras controla y perturba el comercio internacional. Funcionarios del régimen iraní ya rechazan la posibilidad de sentarse a negociar con Estados Unidos hasta que no se cumplan las condiciones que busca imponer Teherán, vinculadas, principalmente, al levantamiento de los bloqueos impuestos a los puertos iraníes, indemnizaciones por daños ocasiones en el marco de la guerra, levantamiento de sanciones sobre la economía iraní, y desbloqueo de activos iraníes en cuentas en el extranjero, según explica Fabani. 

Fabani concluye sosteniendo que ahora Irán busca negociar desde una posición de mayor poder y fuerza y apunta a que las negociaciones se realicen sobre la base de sus pedidos y condiciones, sustentadas en sus propios intereses estratégicos, con el apoyo de las milicias hutíes. Gracias a los recientes ataques de los hutíes con misiles y drones contra las instalaciones del Oleoducto Este-Oeste, en las últimas horas, Arabia Saudita anunció suspender las exportaciones de petróleo a países europeos, comprometiendo el suministro de petróleo a la Terminal de Yanbu en el mar Rojo y poniendo en jaque la seguridad energética de Europa. 

Milicias de los hutíes de Yemen. Créditos: OSINTWarfare

La creciente presión de Irán y sus aliados se consolida, con el paso de las horas, mientras Arabia Saudita ya busca tomar cartas en el asunto y recurre a Estados Unidos, Israel y Reino Unido. Washington, por su parte, busca evitar acciones militares directas contra los hutíes en Yemen, mientras enfrenta desafíos y cuestionamientos internos por faltante de municiones en sus inventarios estratégicos, como resultado de la guerra contra Teherán. Sin embargo, Tel Aviv podría apoyar y ayudar a Arabia Saudita con inteligencia, según se dio a conocer esta tarde, ya que Riad estaría buscando información estratégica sobre el despliegue militar y la ofensiva hutí, como así también sobre posibles operaciones futuras del movimiento yemení. A su vez, Londres habría aceptado enviar asesores militares a Riad para ayudar a Arabia Saudita en su contraofensiva. 

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