La Armada de Ucrania afirmó haber protagonizado en el Mar Negro el primer combate registrado entre dos embarcaciones navales no tripuladas, después de que uno de sus drones Sargan-3000, equipado con una estación de armas remota de 12,7 mm, destruyera un vehículo de superficie no tripulado ruso. Las fuerzas ucranianas difundieron además un video de la operación, que muestra una nueva etapa en la evolución de los drones navales: plataformas no tripuladas empleadas directamente para localizar y combatir a otros sistemas del mismo tipo.
Según informó la Armada ucraniana el 12 de septiembre, la operación fue realizada en coordinación con la Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania, cuyas unidades detectaron inicialmente el vehículo ruso. Una vez localizado el blanco, un Sargan-3000 de la Armada, equipado con una torreta remota PROTECTOR de 12,7 mm, abrió fuego contra la embarcación hasta alcanzarla.
Kiev describió el episodio como “el primer combate marítimo entre embarcaciones no tripuladas”. Esa caracterización corresponde a las fuerzas ucranianas y no ha podido ser verificada de manera independiente, mientras que tampoco se informó públicamente la ubicación exacta del enfrentamiento ni el modelo específico del vehículo naval ruso destruido.
El Sargan-3000 pasó de atacar buques a enfrentar otros drones navales
El sistema utilizado en la operación no es un simple dron explosivo diseñado para impactar directamente contra un objetivo. El Sargan-3000 fue presentado oficialmente por Ucrania en abril de 2026 como una plataforma naval no tripulada multipropósito que ya había completado sus pruebas e ingresado en servicio con la Armada.
El propio gobierno ucraniano destacó entonces su elevada maniobrabilidad y capacidad para realizar misiones de ataque. Su configuración permite avanzar hacia un concepto diferente de los primeros vehículos de superficie no tripulados utilizados masivamente durante la guerra: en lugar de funcionar exclusivamente como una carga explosiva dirigida contra un buque, el sistema puede convertirse en una plataforma reutilizable capaz de transportar sensores y armamento operado a distancia.
En este caso, la Armada identificó específicamente una estación PROTECTOR RWS de 12,7 mm. La familia PROTECTOR fue desarrollada por la empresa noruega Kongsberg Defence & Aerospace y permite operar remotamente armamento desde plataformas tripuladas o no tripuladas; la compañía también ha desarrollado configuraciones adaptadas al ambiente marítimo y estabilizadas para efectuar disparos desde embarcaciones en movimiento.
La incorporación de este tipo de armas transforma la función potencial de los drones navales. Además de atacar buques, instalaciones portuarias u objetivos costeros, una embarcación no tripulada puede ahora emplearse para interceptar y destruir otros vehículos de superficie, agregando una nueva dimensión a la disputa por el control del mar.
El Mar Negro se convirtió en un laboratorio para la guerra naval no tripulada
La guerra entre Rusia y Ucrania aceleró durante los últimos años el desarrollo de vehículos navales no tripulados hasta convertir al Mar Negro en uno de los principales escenarios de experimentación operacional con estas plataformas. Ucrania utilizó distintos modelos para atacar buques rusos, bases, instalaciones portuarias y otros objetivos, mientras Moscú comenzó a desarrollar y desplegar sus propios sistemas.
La evolución también puede observarse fuera del conflicto ruso-ucraniano. En julio, Estados Unidos empleó por primera vez drones navales de ataque en combate para golpear una base iraní en Bandar Abbas, otro indicio de cómo vehículos que hasta hace pocos años eran principalmente plataformas experimentales están comenzando a ocupar funciones ofensivas dentro de operaciones militares reales.
Al mismo tiempo, distintas armadas están acelerando programas para integrar embarcaciones autónomas junto con buques convencionales. La Real Armada británica, por ejemplo, incorporó 20 drones navales K3 Scout por £12,3 millones dentro del Project Beehive, aunque el programa quedó bajo revisión después de que se detectaran comunicaciones de sus sistemas de cámaras con servidores ubicados en China.
El episodio anunciado ahora por Ucrania introduce una diferencia adicional. Ya no se trata únicamente de drones utilizados contra buques tripulados, sino de plataformas no tripuladas empleadas para combatir directamente a otras plataformas no tripuladas, una dinámica que hasta ahora se había desarrollado con mucha mayor velocidad en el dominio aéreo.
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