La presión iraní alcanza simultáneamente los dos grandes accesos marítimos del Golfo mientras los hutíes avanzan sobre Bab el-Mandeb. Los hutíes de Yemen, alineados con Teherán, avanzan sobre la isla de Perim, en el estrecho de Bab el-Mandeb, a fin de tomar el control sobre esta ruta marítima de vital importancia, en el marco de la guerra en Medio Oriente.
Si los hutíes logran tomar el control definitivo del estrecho de Bab el-Mandeb –que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el mar Arábigo–, Irán podría obtener una ventaja estratégica y significativa en el marco de la guerra que lleva adelante contra Estados Unidos, logrando el control de dos grandes accesos marítimos del Golfo, ya que, cabe recordar que, mientras tanto Teherán también mantiene el control militar sobre el estrecho de Ormuz.
En las últimas horas, los hutíes tomaron el control de islas estratégicas alrededor del estrecho de Bab el-Mandeb y avanzan hacia este acceso marítimo clave en la región. Se trata de las islas de Perim y Hanish, que ya fueron capturadas y tomadas por las milicias hutíes, según los últimos informes. Además, los hutíes llegaron a las ciudades costeras de Mocha y Dhubab, en las últimas horas. Según diversos reportes, la presencia hutí ya estaría consolidada en estos puntos estratégicos.
Este hecho resulta sustancialmente relevante, ya que, de este modo, Irán podría incrementar significativamente su presión sobre Washington y sus aliados en la región, a través del control del estrecho de Bab el-Mandeb y el estrecho de Ormuz, pasos marítimos claves para el comercio mundial, ya que los hutíes –aliados de Teherán– tienen una posición prácticamente consolidada sobre Bab el-Mandeb. El bloqueo del estrecho de Ormuz de por sí otorgó una significativa ventaja estratégica para Irán, en el marco de la guerra.
De hecho, muchos países exportadores de petróleo de la región, como Arabia Saudita, debieron utilizar, alternativamente, otras rutas del Golfo, desde que Irán cerró de facto el estrecho de Ormuz, y dependen de otras rutas marítimas alternativas por el mar Rojo, como resultado de la acción militar de Teherán. El tráfico por el estrecho de Ormuz de hecho, está colapsado, actualmente. Ahora si, además, Teherán logra el control del estrecho de Bab el-Mandeb, gracias a la ocupación de los hutíes, la presión iraní sería significativamente mayor en la guerra contra Washington que ya lleva seis meses.
Según diversos informes, la nueva ofensiva de los hutíes en la costa del Mar Rojo que tuvo lugar esta semana se produjo bajo la dirección de la Guardia Revolucionaria iraní, que estaría buscando abrir un nuevo frente de batalla en el marco de la guerra con EE.UU. En este sentido, Teherán habría instado e incentivado a los hutíes a intensificar sus ataques contra Arabia Saudita –máximo aliado de Estados Unidos en la región– y a tomar los principales puntos estratégicos de la costa del mar Rojo, a cambio de más financiación, armamento y oficiales de alto rango.
Por su parte, las fuerzas del gobierno yemení sostuvieron que intentarán tomar el control de las zonas ocupadas por los rebeldes hutíes, en el marco de la ofensiva relámpago esta semana en la costa del mar Rojo. Por lo que, desplegarían armas y aeronaves para eliminar cualquier movimiento y avance de las milicias hutíes en zonas estratégicas. En paralelo, el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, se comunicó, al menos, dos veces con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en las últimas horas, para coordinar y lanzar ataques contra los hutíes.
Sin embargo, según la información disponible, Trump habría rechazado la solicitud de su aliado en Medio Oriente, ya que el Pentágono no busca emprender acciones militares directas contra los hutíes, actualmente. No obstante, Washington observa con cautela la escalada del conflicto en Yemen y evalúa qué medidas tomar, mientras intenta evitar la intervención militar directa. En paralelo, según se reveló, los movimientos de esta semana de los hutíes –respaldados e incentivados por Irán– ponen a prueba a Pakistán, que se ha consolidado como socio clave de defensa de Riad, a la vez que es un canal de comunicación secreto de Washington con Teherán, mientras se le exige, cada vez en mayor medida, tomar posición.
Los movimientos ofensivos de los hutíes de esta semana vuelven a poner en jaque a la región, en el marco de la guerra entre Washington y Teherán, que busca consolidar su presión sobre el Pentágono y los aliados de EE.UU. en Medio Oriente, a través del control de los grandes accesos marítimos del Golfo, mientras los hutíes avanzan y aseguran el control del estrecho Bab el-Mandeb, en la costa del mar Rojo. Irán apuesta no solo por el estrecho de Ormuz sino ahora también por el estrecho de Bab el-Mandeb, a través del despliegue de los rebeldes hutíes de Yemen, quienes son patrocinados y financiados por la Guardia Revolucionaria iraní.
La región vuelve a ponerse en alerta y tensión, mientras Teherán busca dar su próximo golpe contra Washington, en el marco de una guerra que ya lleva seis meses de intensos combates, y Trump evita –por lo menos, por ahora– la intervención militar directa contras las milicias hutíes.
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