Corea del Norte incorporó oficialmente a su Armada el destructor Kang Kon, un buque de aproximadamente 5.000 toneladas que Pyongyang presenta como un componente de su sistema estatal de respuesta nuclear. La ceremonia de puesta en servicio se realizó el 6 de septiembre en el puerto de Wonsan y contó con la presencia del líder Kim Jong-un, un día después, Estados Unidos, Corea del Sur y Japón iniciaron el ejercicio militar multidominio Freedom Edge 2026.
Durante el acto, Kim describió al Kang Kon como un destructor esencialmente ofensivo y sostuvo que, una vez recibida la orden, el buque debería ser capaz de ejecutar un “golpe de represalia letal” contra sus adversarios por formar parte del sistema estatal de contramedidas nucleares. La documentación difundida por la propia KCNA establece además que el destructor será asignado a la Flota del Mar Oriental para cumplir una misión vinculada con la defensa de la soberanía marítima y la disuasión frente a una guerra nuclear.
El objetivo de Kim Jong-un apunta a Fuerza Armada nuclear
En este sentido, la declaración de Kim confirma que la modernización naval norcoreana está dejando de estar limitada a una lógica convencional de defensa costera. El líder norcoreano afirmó que el objetivo es desarrollar la Armada hasta convertirla en una “fuerza armada nuclear”, capaz de operar sistemas de combate nuclear de manera diversificada y efectiva.
Las pruebas realizadas en julio ofrecen una primera aproximación a su potencial. Kim Jong-un supervisó entonces el lanzamiento desde el Kang Kon de misiles de crucero estratégicos, además de pruebas de artillería naval, cañones automáticos y sistemas de guerra electrónica. Imágenes difundidas por Pyongyang mostraron varios lanzamientos consecutivos, mientras especialistas surcoreanos señalaron que los proyectiles parecían pertenecer a la familia Hwasal, cuyos modelos estratégicos podrían tener capacidad para transportar cargas nucleares.
El desarrollo del buque expuso las dificultades de la industria naval norcoreana
El desarrollo del buque, además, estuvo marcado por un episodio que expuso las dificultades de la industria naval norcoreana. El Kang Kon volcó parcialmente durante un fallido intento de botadura en mayo de 2025. Después de los trabajos de reparación fue relanzado aproximadamente un mes más tarde y comenzó una nueva etapa de pruebas antes de completar su incorporación a la Armada.
Además, Kang Kon es el segundo buque de la clase Choe Hyon. Su incorporación se produce menos de tres meses después de que Corea del Norte pusiera en servicio al Choe Hyon, destinado a la Flota del Mar Occidental. La distribución de ambos buques resulta estratégica: mientras el primero opera en la fachada occidental, el Kang Kon será desplegado en el Mar Oriental, lo que permite a Pyongyang disponer de nuevos buques de superficie con capacidades estratégicas en ambos escenarios marítimos de la península.
El programa tampoco termina con estos dos destructores. En junio, durante la ceremonia de incorporación del Choe Hyon, Kim Jong-un anunció que Corea del Norte pretende construir dos grandes buques de superficie por año durante los próximos cinco años. El plan incluye unidades superiores a las 5.000 toneladas y futuros buques estratégicos de alrededor de 10.000 toneladas, además del desarrollo de embarcaciones especializadas y sistemas de armas submarinos.
El ejercicio Freedom Edge 2026 es interpretado como una provocación por Corea del Norte
Este suceso ocurre en paralelo al ejercicio que se produjo este e 7 de septiembre entre Estados Unidos, Corea del Sur y Japón. Los países inauguraron en la base aérea de Yokota la cuarta edición de Freedom Edge 2026, que se desarrollará hasta el 11 de septiembre. El ejercicio combina operaciones aéreas, marítimas, cibernéticas y capacidades integradas de defensa aérea y antimisiles, con el objetivo declarado de reforzar la interoperabilidad y la preparación de los tres países frente a las amenazas regionales.
“El mensaje de este ejercicio es simple y claro. La República de Corea, Japón y Estados Unidos están unidos en torno a intereses comunes, listos para preservar la paz y la seguridad que hemos construido y defendido durante más de ocho décadas”, dijo el teniente general Stephen Jost, comandante de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en Japón.
“El propósito de este ejercicio es doble. En primer lugar, el ejercicio Freedom Edge 26 busca mejorar la interoperabilidad trilateral, incluso en operaciones multidominio, entre Japón, la República de Corea y Estados Unidos. En segundo lugar, demuestra el firme compromiso de nuestras tres naciones con la paz y la estabilidad en la región del Indo-Pacífico”, declaró el vicealmirante Yoshiyasu Ishimaki, director general del Departamento de Operaciones del Estado Mayor Conjunto de Japón.
“Mediante este ejercicio, buscamos profundizar el entendimiento mutuo y la confianza entre nosotros, y esperamos que sirva como una valiosa oportunidad para desarrollar aún más el nivel de nuestra cooperación trilateral en materia de seguridad”, declaró el contralmirante Ji-hoon Kim, director de Ejercicios y Entrenamiento del Estado Mayor Conjunto de la República de Corea.
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