Proveedores chinos frenan envíos de tierras raras a Estados Unidos mientras el Pentágono depende de esos materiales para F-35, submarinos Virginia y misiles Tomahawk. Según la información disponible, proveedores chinos de tierras raras frenan y detienen envíos a Estados Unidos por preocupaciones y temores geopolíticos, lo que ya preocupa al Pentágono que depende de estos materiales e insumos críticos para la fabricación y producción de diversos sistemas de armas.
El motivo por el que algunos proveedores y empresas chinas se niegan a realizar envíos de tierras raras a EE.UU. desde comienzos de agosto está vinculado, directamente, al temor de represalias de Pekín, según informaron diversas fuentes este viernes. El temor comenzó cuando China impuso sanciones a Responsible Business Alliance (RBA), un organismo estadounidense de control de la cadena de suministro.
En este sentido, las empresas chinas temían ser sancionadas por Pekín por cumplir con la diligencia debida de la Iniciativa de Minerales Responsables (RMI), un programa global de auditoría de la cadena de suministro de minerales críticos y tierras raras, vinculado al Banco de la Reserva de Australia (RBA), según revela un informe de Reuters. Además, según otras fuentes, otras empresas chinas de tierras raras ya habían suspendido sus envíos a EE.UU. para evitar verse involucradas en conflictos y tensiones geopolíticas entre Washington y Pekín.
Sin embargo, a día de hoy, no se ha podido determinar la cantidad total de proveedores y empresas chinas que se negaron a trasladar los envíos de tierras raras hacia Estados Unidos. En paralelo, Washington ya presiona a las firmas chinas para que cumplan con los compromisos comerciales asumidos y entreguen la mercadería, ya que la decisión de frenar y detener los envíos a empresas de Washington afecta, directamente, al Pentágono.
Estados Unidos depende de las tierras raras para el desarrollo de su sistema de defensa y sus diversos sistemas de armas. Por mencionar, por ejemplo algunos casos, se destacan los F-35, los misiles Tomahawk y los submarinos Virginia. Todos estos sistemas de defensa, como así también otros, dependen de minerales críticos y tierras raras.
La dependencia estratégica del Pentágono hacia Pekín
El acceso a los minerales críticos y tierras raras es algo que Estados Unidos todavía no logra consolidar, a través de una cadena de suministro autónoma e independiente de China, que domina este mercado globalmente. Hoy en día, se pone de manifiesto la evidente dependencia estratégica de Washington hacia Pekín en cuanto a las tierras raras. Por lo que, el acceso a estos materiales sigue siendo un problema para Estados Unidos actualmente, que pone en riesgo la seguridad e integridad nacional, según diversos funcionarios de la Casa Blanca.
Además, los precios de ciertos metales de tierras raras y minerales críticos, como el fosfuro de indio, el itrio y el tungsteno, con aplicaciones militares, tecnológicas y aeroespaciales, están en máximos históricos debido a la escasez de suministro. Los retrasos en el envío de la mercadería es la consecuencia más crítica de la escasez de suministro, que se explica como resultado de la dominación china de este mercado.
Pese a ello, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China afirmó que el país está sumamente comprometido con el mantenimiento de las cadenas de suministro mundiales de minerales críticos. De hecho, desde China informaron que la decisión de sancionar al RBA y a una serie de firmas estadounidenses se debió a las restricciones impuestas por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos contra laboratorios chinos de pruebas electrónicas, drones, cables submarinos, y equipos robóticos, entre otros, cuyo tema ha sido abordado por Escenario Mundial.
No obstante, según fuentes oficiales, tras meses sin recibir exportaciones de itrio, China habría enviado 27 toneladas de este material a Washington en el mes de julio, lo que se consolida como el segundo mayor envío mensual de este material desde enero de 2025. Por su parte, Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, busca construir y consolidar su propia cadena de suministro nacional, con proveedores y socios estratégicos, más allá de Pekín de quien busca reducir su dependencia.
El objetivo del Pentágono es garantizar el acceso continuo a las tierras raras y minerales críticos, necesarios para la fabricación y producción de los imanes utilizados en importantes sistemas de armas militares estadounidenses. De hecho, Laura Taylor-Kale, subsecretaria de Defensa para la política de la base industrial de EE.UU., sostuvo que “la Estrategia Industrial de Defensa Nacional, publicada recientemente por el Departamento de Defensa, guiará la creación de un ecosistema industrial de defensa modernizado”.
Washington ya no quiere depender de proveedores extranjeros, aunque principalmente de China, para poder acceder a estos materiales clave y estratégicos para el desarrollo de la industria nacional de defensa, entre otras. De hecho, los imanes permanentes de tierras raras no son únicamente componentes claves para diversas capacidades de defensa, como el F-35 Lightning II, los submarinos Virgina y Colombia, los vehículos aéreos no tripulados (VANT) Predator, y los misiles Tomahawk, sino que también resultan fundamentales para aplicaciones comerciales en EE.UU.
El objetivo es consolidar una cadena de suministro sostenible y estratégica “desde la mina hasta el imán” para satisfacer y garantizar todas las necesidades de defensa que tenga el Pentágono. En Estados Unidos consideran que la continua dependencia de Washington de proveedores extranjeros en la cadena de suministro de tierras raras es un riesgo para la seguridad nacional. Sin embargo, con significativas inversiones de firmas y compañías locales, el gobierno de Estados Unidos ya busca satisfacer su futura demanda de imanes sin depender de proveedores extranjeros y especialmente de China, cuyas empresas y firmas ahora afectan al Pentágono con su decisión de frenar envíos de tierras raras a EE.UU. por temor a recibir sanciones por parte de Pekín y verse involucrados en tensiones geopolíticas, a tan solo semanas de una nueva cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping.
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