Japón comenzó a ampliar su estrategia de seguridad al Cono Sur con a través de la cooperación militar con Brasil y una profundizacion en defensa y minerales críticos con Chile. En pocos días, Tokio avanzó simultáneamente en dos frentes: el 1 de septiembre celebró con Brasil el primer Diálogo Militar bilateral, mientras que el 28 de agosto acordó con Chile profundizar la cooperación en minerales críticos y cadenas de suministro. Los movimientos se producen en el marco de una política japonesa que busca ampliar su red de socios más allá de Asia y reforzar su estrategia del Indo-Pacífico.
El paso más importante se dió en la relación con Brasil. El Ministerio de Defensa de Japón informó que el 1 de septiembre se realizó en Tokio el primer Diálogo Militar Japón-Brasil, encabezado por Mitsuko Hayashi, directora general de Asuntos Internacionales del Ministerio de Defensa japonés, y el general Alcio Alves Almeida e Costa, jefe de Asuntos Estratégicos del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas brasileñas. Las delegaciones intercambiaron puntos de vista sobre seguridad regional y política de defensa y acordaron profundizar la cooperación bilateral.
Japón abre con Brasil una agenda militar que va más allá del diálogo diplomático
Como resultado de la reunión, ambos países identificaron áreas concretas para ampliar los vínculos, entre ellas los intercambios entre fuerzas, la educación y la investigación, la asistencia humanitaria y el socorro ante desastres, además de la cooperación en equipamiento y tecnología de defensa. Tokio y Brasilia también firmaron un Acta Conjunta.
El mecanismo no parte de cero. Japón y Brasil habían firmado en 2020 un memorándum sobre cooperación e intercambios en materia de defensa y, durante la visita de Estado del presidente Luiz Inácio Lula da Silva a Japón en marzo de 2025, ambos gobiernos acordaron crear un mecanismo de diálogo sobre política exterior y defensa. Ese esquema comenzó a funcionar ese mismo año y contempla discusiones sobre cooperación en equipos y tecnologías militares.
La nueva instancia militar representa, por lo tanto, un salto institucional más que el inicio de la relación. Japón está pasando de una cooperación principalmente diplomática y de intercambios a una agenda en la que las instituciones de defensa comienzan a identificar capacidades y ámbitos concretos de trabajo. En mayo de 2026, además, Tokio elevó el diálogo con Brasil al nivel de “Diálogo Estratégico” entre cancilleres, dentro de la asociación estratégica y global que ambos gobiernos proyectaron para 2025-2030.
Chile gana peso para Tokio por el cobre, el litio y la seguridad de las cadenas de suministro
Con Chile, el eje es diferente, aunque forma parte de la misma lógica estratégica. El 28 de agosto, el canciller japonés Toshimitsu Motegi recibió en Tokio al ministro de Relaciones Exteriores chileno, Francisco Pérez Mackenna. Motegi calificó a Chile como un “socio estratégico” y destacó que la relación bilateral ya abarca economía, prevención de desastres, astronomía, ciencia y tecnología y defensa. Ambos gobiernos, además, apuntaron a profundizar la cooperación de cara al 130º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas, que se cumplirá en 2027.
El punto central de la reunión fue, sin embargo, la seguridad económica. Motegi destacó los avances de la cooperación con Chile, al que Japón considera proveedor de minerales críticos, para fortalecer las cadenas de suministro dentro del renovado concepto de “Indo-Pacífico Libre y Abierto” (FOIP). Pérez, por su parte, planteó el interés chileno en incorporar tecnología avanzada japonesa para aumentar el valor agregado de sus productos. Los dos cancilleres acordaron profundizar la relación estratégica, particularmente en el ámbito de los minerales críticos.
La importancia de este vínculo está relacionada con la evolución de la propia estrategia japonesa. En mayo, Tokio presentó una versión actualizada del FOIP que coloca entre sus prioridades el fortalecimiento de las cadenas de suministro de energía y materiales críticos, además de una mayor cooperación en seguridad. La estrategia busca que Japón pueda construir cadenas de suministro más resilientes en un escenario internacional marcado por la competencia geopolítica y la creciente importancia estratégica de determinados recursos.
La relación con Chile ya tiene además ejemplos concretos. En diciembre de 2025, la Organización Japonesa para los Metales y la Seguridad Energética (JOGMEC) firmó un acuerdo con la estatal chilena CODELCO para desarrollar tecnología destinada a reducir las impurezas en materias primas de cobre. El proyecto busca mejorar el procesamiento de concentrados con presencia de arsénico y contribuir a una provisión más estable de cobre para la industria japonesa.
La estrategia japonesa más allá del Indo-Pacífico tiene beneficios y oportunidades para Brasil y Chile
Entonces, el movimiento japonés hacia el Cono Sur adquiere así una dimensión que excede las relaciones bilaterales tradicionales. Brasil y Chile cumplen funciones diferentes dentro de una misma arquitectura: Brasil ofrece a Tokio un socio de peso político y militar en Sudamérica, mientras que Chile ocupa un lugar relevante por su posición en el Pacífico y por sus recursos minerales estratégicos. La combinación permite a Japón ampliar su red de cooperación hacia una región que hasta ahora no había ocupado un lugar central en su política de seguridad.
La evolución también coincide con una transformación más amplia de la política japonesa de defensa. Tokio está buscando ampliar la cooperación en seguridad con países asociados y desarrollar mecanismos que permitan intercambios de tecnología, capacitación y capacidades. En 2026, Japón destacó precisamente su intención de utilizar la cooperación en materia de equipamiento y tecnología de defensa como una herramienta para fortalecer las capacidades de sus socios y contribuir a la estabilidad regional.
Para Brasil, el acercamiento ofrece una vía adicional de cooperación tecnológica y militar sin quedar limitado a sus vínculos tradicionales. Para Japón, en cambio, representa una forma de extender hacia Sudamérica una estrategia que combina defensa, resiliencia de cadenas de suministro, tecnología y seguridad económica.
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