La flota de submarinos de ataque de EE.UU. perdió más de 15.000 días operativos por demoras de mantenimiento

El submarino de ataque de clase Virginia USS North Carolina (SSN 777) navega en formación frente a la costa de Hawái durante el ejercicio Rim of the Pacific (RIMPAC) 2024, el 22 de julio. Créditos: Armada de los EE. UU.

El submarino de ataque de clase Virginia USS North Carolina (SSN 777) navega en formación frente a la costa de Hawái durante el ejercicio Rim of the Pacific (RIMPAC) 2024, el 22 de julio. Créditos: Armada de los EE. UU.

La flota de submarinos de ataque de Estados Unidos perdió más de 15.000 días de disponibilidad operativa durante la última década por demoras en los períodos de mantenimiento y unidades que permanecieron inmovilizadas esperando ingresar a los astilleros, según una nueva revisión de la Government Accountability Office (GAO). El organismo estimó además que esas demoras costaron alrededor de US$3.400 millones entre los años fiscales 2016 y 2025 sin aportar capacidad operacional a la Armada de EE.UU.

El submarino de ataque rápido de la clase Los Ángeles, USS Columbia (SSN 771), se pone en marcha en preparación para el Ejercicio Rim of the Pacific 2026 en la Base Conjunta Pearl Harbor-Hickam, Hawái, el 22 de junio de 2026. (Foto de la Armada de los EE. UU. por el Jefe Especialista en Comunicación de Masas Omar Dominquez)

El informe, publicado a fines de agosto, expone la persistencia de uno de los principales problemas de disponibilidad de una fuerza considerada central para las operaciones navales estadounidenses. De acuerdo con GAO, durante esos diez años se acumularon 6.494 días de retrasos en mantenimientos de astillero y otros 8.906 días en los que submarinos activos permanecieron amarrados sin poder operar mientras esperaban comenzar sus trabajos programados.

El problema no responde solamente a reparaciones individuales particularmente extensas. GAO determinó que apenas alrededor del 11% de los períodos de mantenimiento de submarinos de ataque realizados en los astilleros públicos fueron completados en fecha entre 2016 y 2025. El tiempo promedio dedicado a esos trabajos también aumentó. Pasó de 744 días entre 2016 y 2020 a 809 días durante el período 2021-2025.

La Armada logró reducir recientemente una parte del atraso. Los días de “inactividad activa” —cuando un submarino todavía pertenece a la fuerza operativa, pero no puede navegar y espera lugar para entrar en mantenimiento— alcanzaron un máximo de 1.518 días durante 2022 y descendieron hasta 166 en 2025. Sin embargo, la auditoría advierte que otro cuello de botella está creciendo al mismo tiempo.

Otros 15 submarinos podrían acumular más de 14.000 días esperando su baja

Entre los años fiscales 2026 y 2030, la Armada proyecta que 15 submarinos de ataque adicionales ingresarán en un período de inactividad mientras esperan ser retirados definitivamente del servicio.

Si no se adoptan medidas para ampliar o reorganizar la capacidad disponible, GAO calcula que esas unidades podrían acumular más de 14.000 días amarradas a puerto y generar otros US$3.100 millones en costos de operación y sostenimiento. Esta cifra describe una situación diferente de los más de 15.000 días operativos perdidos durante la última década.

En este caso se trata principalmente de submarinos que ya finalizaron su vida útil y no volverán a desplegarse, pero que permanecen formalmente comisionados y requieren personal mientras esperan disponer de un dique donde pueda retirarse el combustible de sus reactores nucleares antes de completar su baja. El fenómeno crecerá particularmente por el progresivo retiro de unidades de la clase Los Angeles. GAO atribuye el aumento previsto tanto al envejecimiento de esa flota como a las restricciones de capacidad existentes en los astilleros navales.

El submarino de ataque rápido de la clase Los Ángeles USS Pasadena (SSN 752) rompe el hielo durante el ejercicio ICEX, que se llevó a cabo al mismo tiempo que el Arctic Edge 2022. (Foto de la Marina de los EE. UU. tomada por el especialista en comunicación de masas de segunda clase Trey Hutcheson)

El USS Pasadena muestra la dimensión del problema. El submarino entró en estado de inactividad el 1 de enero de 2025, pero no está previsto que ingrese al Norfolk Naval Shipyard para iniciar su proceso de baja hasta noviembre de 2028. Son 1.414 días de espera, durante los cuales mantiene personal asignado pese a no disponer de certificación para regresar a operaciones. GAO estima que sostenerlo durante ese período costará más de US$300 millones.

La acumulación de unidades en esta condición también consume recursos humanos y capacidad industrial que podrían destinarse a submarinos todavía operativos. Por ese motivo, el organismo recomendó analizar alternativas como nuevos esquemas de reducción de tripulaciones, extensiones selectivas de vida útil y métodos diferentes para retirar el combustible nuclear sin depender exclusivamente de los actuales diques secos.

Una capacidad clave para EE.UU. frente a China

El problema adquiere una dimensión mayor por el peso que la propia Armada de EE.UU. asigna a sus submarinos de ataque dentro de sus planes de combate. En el año fiscal 2025, Estados Unidos contaba con 44 submarinos de ataque, principalmente de las clases Los Angeles y Virginia, utilizados para guerra antisubmarina y antisuperficie, inteligencia, vigilancia, ataques contra objetivos terrestres y operaciones especiales.

GAO señala que se encuentran entre los activos más demandados por los comandos combatientes estadounidenses. La Armada fijó además como objetivo alcanzar un 80% de disponibilidad operacional de sus submarinos de ataque para 2027, en momentos en que Washington busca aumentar la preparación de su flota frente a un eventual conflicto de alta intensidad en el Indo-Pacífico.

Un submarino chino de misiles balísticos de la clase Jin Tipo 094A con propulsión nuclear en el Mar de China Meridional en 2018. Al mapear y monitorear los océanos, China está recopilando datos cruciales para desplegar sus submarinos de manera más efectiva y rastrear los de sus adversarios, según expertos en guerra naval. REUTERS/Stringer

Al problema de mantenimiento de los submarinos existentes se suma la velocidad con la que llegan sus reemplazos. GAO señaló que, a junio de 2025, la construcción de submarinos clase Virginia avanzaba a aproximadamente una unidad anual, la mitad del objetivo de dos por año establecido para sostener la estructura futura de la fuerza.

Los dos submarinos Virginia entregados durante 2025 también llegaron con más de tres años de retraso respecto de sus cronogramas originales.

Estados Unidos enfrenta así varias presiones simultáneas sobre su fuerza submarina: necesita recuperar disponibilidad en las unidades actualmente operativas, acelerar la construcción de sus reemplazos y gestionar el retiro de una generación completa de submarinos Los Angeles sin seguir saturando la infraestructura de los astilleros.

El informe de GAO no cuestiona la capacidad tecnológica de la fuerza submarina estadounidense. El problema que expone es más concreto: cuántos de esos submarinos pueden estar efectivamente disponibles cuando la Armada los necesita.

Para una estrategia naval que identifica a China como su principal desafío militar de largo plazo y que considera a la guerra submarina una de sus ventajas más importantes, los más de 15.000 días operativos perdidos durante una década muestran que la capacidad industrial de mantenimiento se convirtió también en una variable central de la preparación militar estadounidense.

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